La Sinfonía n.º 3 se construye alrededor de armonías simples, en un estilo neo-modal que emplea técnicas de la música medieval pero que no se adhiere por completo a las normas de composición medievales.
La Sinfonía n.º 3 fue escrita en 1976, cuando Górecki era, en las palabras del crítico musical Jane Perlez, «una personalidad apasionada, de moda sólo entre un pequeño círculo de aficionados a la música moderna».
Górecki había oído una versión de esta canción en los años 1960 y no le había prestado especial atención, pero la letra y la melodía del nuevo arreglo recogido por Dygacz lo cautivaron hondamente.
Debido al éxito de la grabación del sello Nonesuch, al menos una docena de grabaciones más salieron a la venta y la obra fue objeto de publicidad en un gran número de publicaciones artísticas en todo el mundo.
El tempo del tercer movimiento no es tan lento como el de los dos anteriores, y ciertos cambios leves en la dinámica y en el modo hacen que sea más complejo de lo que podría parecer a primera vista.
La Sinfonía n.º 3 no trata de la guerra; no es un Dies Irae; es una simple sinfonía de lamentaciones».
El segundo movimiento, de nueve minutos de duración, está escrito para soprano, clarinetes, trompas, piano y cuerdas, y contiene un libreto formado a partir de la oración a la Virgen María escrita por Blazusiakówna en la pared de su celda.
En palabras del propio Górecki, «finalmente, apareció ese invariable, persistente y obstinado walczyk [en el acorde de la], que sonaba bien al tocarse piano, de forma que todas las notas fuera audibles.
El musicólogo Adrian Thomas ha apuntado que la sinfonía carece de disonancias, y que no requiere de ningún virtuosismo técnico.
Durante los dos años siguientes tras el lanzamiento, vendió más de 700.000 copias en el mundo, y ha superado el millón de copias vendidas desde entonces.
