México

México ( ]), cuyo nombre oficial es Estados Unidos Mexicanos, es un país de América, ubicado en la parte meridional de América del Norte. Su capital es la Ciudad de México. Políticamente es una república democrática, representativa y federal compuesta por 32 entidades federativas (31 estados y un Distrito Federal).
El territorio mexicano tiene una superficie de 1 964 375 km², por lo que es el país más extenso del mundo y el tercero más grande de América Latina. Limita al norte con los Estados Unidos de América a lo largo de una frontera de 3 118 km, mientras que al sur tiene una frontera de 956 km con Guatemala y 193 km con Belice; las costas del país limitan al oeste con el océano Pacífico y al este con el golfo de México y el mar Caribe, sumando 11 593 km, por lo que es el tercer país americano con .
México es el undécimo del mundo, con una población estimada de 119 millones de personas en 2015, la mayoría de las cuales tienen como lengua materna el español, al que el estado reconoce como lengua nacional junto a 67 lenguas indígenas propias de la nación. En el país se hablan alrededor de 287 idiomas; debido a las características de su población, es el país hispanohablante más poblado, así como el séptimo país con mayor diversidad lingüística en el mundo.
La presencia humana en México se remonta a 14 000 años antes del presente. Después de miles de años de desarrollo cultural, surgieron en el territorio mexicano las culturas mesoamericanas, aridoamericanas y oasisamericanas. Tras casi 300 años de dominación española, México inició la lucha por su independencia política en 1810. Posteriormente, durante cerca de un siglo el país se vio envuelto en una serie de guerras internas e invasiones extranjeras que tuvieron repercusiones en todos los ámbitos de la vida de los mexicanos. Durante buena parte del siglo XX (principalmente la primera mitad) tuvo lugar un período de gran crecimiento económico en el marco de una política dominada por un solo partido político.
Según la Organización Mundial del Turismo, México es el principal destino turístico de América Latina y el noveno . Esto se debe en gran medida a los culturales o naturales que son considerados por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, y es en este sentido el primero en el continente y sexto en el mundo. En términos macroeconómicos, por producto interno bruto (PIB) es la decimocuarta economía mundial y la undécima por (PPA); en escala regional, es la segunda economía de América Latina y la cuarta del continente. Según el informe de de la ONU, tiene un índice de desarrollo humano alto de 0,756 unidades, y ocupa el lugar 74.º en el mundo, con lo que ha logrado grandes avances al lado de países como Indonesia, Turquía, Tailandia y Sudáfrica, considerado el hecho de que en 1980 contaba con un índice de desarrollo humano de 0,598 unidades. México también es uno de los países con mayor diversidad de climas en el mundo, considerado uno de los 12 países megadiversos del planeta, es hogar del 10-12 % de la biodiversidad mundial y alberga a más de 12 000 especies endémicas.
México es una entidad política que nació en el siglo XIX. Desde su conformación como Estado federal, el nombre oficial del país es Estados Unidos Mexicanos, aunque la Constitución de 1824 usaba indistintamente las expresiones "Nación Mexicana" y "Estados Unidos Mexicanos". La Constitución de 1857 hace oficial el uso del nombre "República Mexicana", pero en el texto se emplea también la expresión "Estados Unidos Mexicanos". La Constitución vigente, promulgada en 1917, establece que el nombre oficial del país es "Estados Unidos Mexicanos".
El gentilicio "mexicano" se ha empleado en la lengua española desde el contacto entre europeos y americanos con diferentes sentidos. Para los españoles del siglo XVI, los mexicanos eran los habitantes de México-Tenochtitlan y su lengua. Durante la Colonia, algunos criollos y peninsulares avecindados en Nueva España usaron el gentilicio para denominarse a sí mismos. Los líderes de la Guerra de Independencia vacilaron tanto en la denominación del país como de sus habitantes. A partir del Plan de Iguala, el país adoptará definitivamente el nombre de México y sus habitantes fueron todos mexicanos.
"México" es un topónimo de origen náhuatl cuyo significado es discutido. Deriva del vocablo náhuatl "Mēxihco" , que designaba la capital de los mexicas. De acuerdo con Bernardino de Sahagún, el vocablo significaría 'el ombligo de la luna', sugerencia que luego hicieron suya Cecilio Robelo, Alfonso Caso y Gutierre Tibón y se popularizó a través de los libros de texto gratuitos. Sin embargo, esta hipótesis no es sostenible porque la morfología del náhuatl no admite una derivación del topónimo a partir de las voces propuestas. Clavijero sugirió que el topónimo debía interpretarse como '[en el] lugar de Mexihtli', es decir, de Huitzilopochtli, pues Mexihtli era uno de sus nombres alternativos. En el mismo texto, Clavijero añade como nota que creyó por algún tiempo que el vocablo significaba 'En el centro del maguey', pero que a través del conocimiento de la historia de los mexicas llegó a la conclusión de que el topónimo se refiere al dios tutelar de los aztecas.
El territorio actual de México fue descubierto y habitado por grupos de cazadores y recolectores nómadas hace más de 30 000 años. Alrededor del año 9000 a. C. se desarrollaban los procesos que llevaron a la domesticación de plantas como la calabaza y el huaje en regiones como el valle de Tehuacán y la sierra de Tamaulipas. La domesticación del maíz ocurrió alrededor del quinto milenio antes de la era común y fue un hito que después condujo al establecimiento de aldeas sedentarias en Mesoamérica.
Los habitantes de la región conocida como Aridoamérica continuaron con su cultura nómada, aunque mantuvieron contacto con los mesoamericanos. Algunos sitios presentan ocupación continua desde tiempos muy antiguos, como cueva de la Perra (12000 a. C.) Cueva de la Candelaria (8000 a. C.), El Conchalito (1000 a. C.) y las cuevas de la Sierra de San Francisco (Baja California Sur).
El inicio de la civilización mesoamericana se ubica entre el año 2500 a. C., con la aparición de la alfarería y las primeras aldeas agrícolas. y 1500 a. C. Durante el Preclásico Medio (ss. XV-IV a. C.) se difundió la cultura olmeca en toda Mesoamérica. Algunos de sus centros más importantes fueron La Venta y Tres Zapotes.
Se dedicaron a la agricultura, principalmente al cultivo del maíz y algodón.
Los olmecas supieron utilizar los abundantes recursos naturales de su entorno, entre ellos están: sus casas, forma de alimentarse y vestirse, transportarse, comer, comercializar y desarrollar técnicas artísticas.
El centro olmeca más antiguo registrado es San Lorenzo, fue construido en el año 1150 a.C. en el actual municipio de Texistepec, situado en la cuenca del río Coatzacoalcos, en el estado de Veracruz. El inicio del florecimiento de la cultura olmeca en este sitio, época de la que datan la mayor parte de las esculturas y elementos arquitectónicos que caracterizan a la cultura olmeca, muchos de los cuales se conservan en el sitio. San Lorenzo fue saqueado en el año 900 a. C., y las esculturas monumentales sufrieron un intento de destrucción; algunas se enterraron, y otras fueron trasladadas al centro ceremonial La Venta
La Venta fue el centro ceremonial más importante de esta cultura, esta ciudad es el primer trazo arquitectónico planificado en el México antiguo. Destaca su gran arquitectura monumental, y sus ofrendas hechas de jade. Cuenta con la pirámide más antigua de Mesoamérica y también se han encontrado cabezas colosales y tronos, que merecen especial reconocimiento por el hecho de que para construirlas.
El centro ceremonial de Tres Zapotes fue el último en desarrollarse. Es el más conocido porque fue el que sobrevivió hasta una época más cercana, pero la civilización olmeca que se desarrolló aquí fue una cultura ya en decadencia, no el esplendor que vivió en los centros ceremoniales anteriores. 
Se piensa que los Olmecas fueron invadidos por alguna rivalidad, lo el abandono y la destrucción de algunas ciudades, así se empezaría que la cultura Olmeca se terminara atreves de migraciones. Se dispersaron en diferentes lugares: unos se dirigieron a la región maya, otros marcharon al centro y otros hacia el norte. Los que se integraron en el centro fueron a la ciudad Cuicuilco, pero desapareció por la erupción del volcán Xitle; por eso fueron obligados a viajar a otros lugares así llegaron a partes de los estados de Morelos, México, Oaxaca y Chiapas.
El periodo clásico abarca del año 200 al 900 d.C., en este periodo las civilizaciones mesoamericanas alcanzaron su máximo desarrollo cultural. Se construyeron los mayores basamentos piramidales de toda Mesoamérica, como la Pirámide del Sol en Teotihuacán en el actual Estado de México o el Templo de la Serpiente Bicéfala en Tikal.
Las ciudades en este periodo crecieron mucho hasta alcanzar su máxima población, como Teotihuacán (Estado de México), Monte Albán en Oaxaca y Tikal, estas ciudades mantuvieron estrechas alianzas matrimoniales, comerciales y políticas entre los reyes-sacerdotes y se sabe, porque en la entrada de cada uno había monumentos de piedra que significaban que venían los embajadores teotihuacanos; asimismo en Teotihuacán se han encontrado productos mayas y zapotecos como la cerámica, cuentas de jade, conchas y caracoles marinos.
Teotihuacán se convirtió en la ciudad principal de este periodo, estaba situada en la zona del altiplano central, lo que permitió a sus habitantes aprovechar los recursos naturales como la obsidiana para fabricar armas, herramientas y utensilios. Además tenían dioses de la lluvia y de la fertilidad como Quetzalcóatl (Que significa: La serpiente emplumada) y Tláloc (Que significa: Néctar de la tierra, aunque este dios también lo veneraban en la cultura maya y zapoteca). 
Los artesanos obtenían de la zona distintos materiales como: jade, obsidiana gris, obsidiana verde, cristal volcánico negro, concha y hueso. Con ello elaboraron vasijas, ollas, platos, vasos, ornamentos, cuchillos, máscaras, collares y distintas figuras.
Los teotihuacanos expresaban lo que veían por medio de la escultura, cerámica y la pintura. En fachadas representaban la deidad de Tláloc y la serpiente emplumada, relacionados con la lluvia y la fertilidad respectivamente, así como otros personajes importantes para ellos.
Los teotihuacanos eran politeístas, tenían los siguientes dioses:
Se desconoce la decadencia de la cultura Teotihuacana, algunos investigadores dicen que pudo ser por sobreexplotación de recursos naturales, invasiones de otros pueblos y algunos conflictos internos.
En su sociedad estaba dividida en : reyes-sacerdotes, guerreros, comerciantes, agricultores, pescadores, artesanos, esclavos de guerra y tributos de sacrificios
Los artesanos obtenían de la zona distintos materiales como: jade, obsidiana gris, obsidiana verde, cristal volcánico negro, concha y hueso. Con ello elaboraron vasijas, ollas, platos, vasos, ornamentos, cuchillos, máscaras, collares y distintas figuras.
La ciudad de Teotihuacán mantuvo una estrella relación con otras culturas: maya y zapoteca. Con los mayas tuvieron alianzas matrimoniales, atreves de acuerdos comerciales con Teotihuacán-Palenque y Uxmal. Con los zapotecos mantuvieron una relación entre Teotihuacán (Actual estado de México) y Monte Alban (Actual estado de Oaxaca).
Teotihuacán se considera la ciudad principal de Mesoamérica clásica, además del pirámide del sol y la luna, también destaca el templo de Quetzalcóatl.
La Cultura maya es otra grande civilización, ya que pudieron consolidaron sistema de escritura y los conocimientos astronómicos y matemáticos entre ellos destacan la invención del 0. 
Habitó en una parte de la región denominada Mesoamérica, en los territorios actuales de Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador y en el territorio comprendido por cinco estados del sureste de México: Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán, el territorio por ser tan grande se dividió en 3: 
Los mayas usaron piedra caliza para elaborar basamentos piramidales, templos, plataformas y juegos de pelota; aunque también ocuparon ese material para hacer diversos monumentos y esculturas, entre estas destacan las estelas que eran columnas talladas de piedra con personajes importantes junto con su nombre, fecha de nacimiento o fecha de muerte. 
En su pintura mural representaban escenas cotidianas, como la pesca, las fiestas y las ceremonias rituales relacionadas con la guerra.
Por razones estéticas los mayas acostumbraban deformar el cráneo de los niños y provocares estrabismo. 
La religión maya era politeísta los gobernantes eran los que dirigían el asunto religioso, sus dioses se relacionaban con los elementos naturales, los astros y las acciones humanas. Entre los dioses que sobresalieron esta: Hanub Kú (el dios creador de los mayas quiches), Itzamná (El dios creador de los mayas yucatecos), Ix Chebel Ya (dios del bordado y la pintura), Kakalcán (Quetzalcóatl) (dios del viento), Kin (dios del sol), Ixchel (diosa de la luna), Chac (dios del agua), Yum Kaax (dios del maíz y la agricultura), Ah Puch (dios de la muerte). 
La ciudades mayas se construyeron a partir de las posiciones astronómicas relacionadas con el movimiento del Sol, la Luna y Venus. El Centro de algunas ciudades estaba reservado para que viviera la familia de los gobernantes; alrededor habitaba la nobleza, cuyos edificios estaban relacionados con el comercio; finalmente más allá estaban la tierra de cultivo y el resto de la población.
Los mayas ocuparon piedra caliza para elaborar pirámides, templos, plataformas y juegos de pelota. También lo ocupaban para elaborar diviesos monumentos y esculturas, entre estas destacan las estelas donde le ponían esta vez glifos.
Otros materiales de la región servían para su vida diaria. Usaron madera, estuco, barro y piedras para elaborar máscaras, collares, anillos y pequeñas esculturas. Además ellos confeccionaban telas de algodón para vestirse y tejían cestos con fibra para cargar semillas.
Los Mayas llegaron a desarrollar la navegación, construyeron muelles canales y puertos como Xelhá, Xcaret, Tulum, fueron importantes centros donde intercambiaban productos como sal, y pescado.
La Cultura zapoteca habitó lo que hoy es el estado de Oaxaca, el sur de Guerrero y el sur de Puebla se distinguió por sus excelentes tejedores y alfareros, tuvo notables avances en su escritura, arquitectura y conocimientos calendáricos. 
Su ciudad cumbre era Monte Albán y tuvo su esplendor desde el año 200 y hasta el debilitamiento de Monte Albán alrededor del 900. La ciudad ceremonial de Monte Albán se construyo en lo alto de una montaña, con edificios orientados como los astros utilizando la técnica de talud y tablero; se edificaron basamentos piramidales, juegos de pelota y un observatorio en punta de flecha, ubicado a donde hoy se conoce la constelación de orión. Al igual que Teotihuacán se desconoce porque se debilito Monte Albán.
La sociedad se dividía en gobernantes-sacerdotes, comerciantes, guerreros, artesanos, esclavos de guerra y tributos de sacrificios. Conforme los deberes de cada quien se controlaba la economía y de ello el control de la agricultura y el progreso de las ciudades.
Tenían 2 calendarios: 
Eran politeístas, su dios principal se llamaba Xipe Totec, otros dioses eran: 
La sociedad se dividía en: gobernantes-sacerdotes, comerciantes, guerreros, albañiles, pintores, talladores de piedra, alfareros, orfebres, campesinos y prisioneros de guerra.
El periodo preclásico abarca del año 900 al 1521 d.C., este periodo se caracteriza por un gran incremento de conflictos armados. Se puede apreciar en la cerámica la gran importancia de la guerra, los códices, las escrituras además de que un gran detalle es el estilo arquitectónico de los edificios.
La cultura tolteca se desarrolló entre los años 900 y 1150 d.C., los toltecas dominaron la región huasteca parte de lo que hoy es San Luis Potosí y Zacatecas, así como el centro de México como Hidalgo, donde se ubicaba el centro ceremonial y capital llamado: Tollan-Xicocotitlan más conocido como Tula. La economía se basaba en una agricultura de extensos campos de cultivo irrigados por complejos sistemas de canales, donde el maíz, el frijol y el amaranto eran el principal cultivo. La sociedad se dividía en varios grupos, los más privilegiados eran los: militares, funcionarios, el supremo gobernante y los sacerdotes, quienes estuvieron al servicio de la casta militar y se encargaban de atender el culto, los calendarios y la cuenta del tiempo. Se han encontrado rastros de un incendio en Tula, por lo que se piensa que el final de esta ciudad fue muy violenta.
Otra cultura del posclásico es la mixteca que se desarrolló del 1300 al 1522 d.C. con la conquista de los españoles. Abarcaron una región llamada la mixteca que comprendía los estados de Oaxaca, Guerrero y partes del estado de Puebla y Chiapas. De acuerdo con su mitología, los mixtecos eran descendientes de los hijos del árbol de Apoala. La divinidad principal de los mixtecos en la época prehispánica era Dzahui, dios de la lluvia y patrono de la nación mixteca, otra divinidad de gran importancia era Nueve Viento-Coo Dzahui, héroe civilizador que les entregó el conocimiento de la agricultura y la civilización. Durante la época prehispánica, la sociedad mixteca se caracterizó por su alta jerarquización. La subsistencia de los mixtecos estaba basada en la agricultura, las condiciones ecológicas y topográficas del territorio de este pueblo condicionaron el desarrollo de ciertos cultivos adaptados a la diversidad de ambientes en la Mixteca.
Hacia mediados del siglo XIV, los aztecas llegaron al valle de México, según el mito llegaron de un lugar al norte llamado Aztlán y de ahí retomaron elementos de otras culturas. Se les llamo el pueblo del sol, ya que era al que veneraban, gracias a su poder militar de los mexicas (o aztecas) y fundaron su gran capital con un gran poder militar: México-Tenochtitlán. Cuando forjaron un gran imperio y formaron la Triple Alianza con Texcoco y Tlacopan. La guerra fue una práctica muy común para poder conseguir extender su imperio, los pueblos conquistados entregaban productos como: oro, plata, jade y plumas de Quetzal. Desarrollaron conocimientos que reflejaba los conocimientos religiosos.
"La guerra y la religión, al menos para los aztecas, eran inseparables. Pertenecían la una a la otra. ... Con el fin de obtener apropiados prisioneros-víctimas que sacrificar a los dioses, había incesantes guerras pequeñas e incluso su armamento estaba dispuesto para incapacitar no para matar, todo para obtener el alimento para los dioses la sangre y el corazón.” Palabras del libro: Historia de México.
La cultura mexica llegó a su fin en el año 1521 con la conquista de los españoles.
Después de las expediciones de Francisco Hernández de Córdoba (1517) y Juan de Grijalva (1518), Hernán Cortés y su gente arribaron a Cozumel y alcanzaron las costas de Tabasco, donde fueron combatidos por los mayas en Centla. En esa región, Cortés fundó la Villa de Santa María de la Victoria y recibió como obsequio a Malintzin, una esclava que fungió como valiosa intérprete de los extranjeros.
Los españoles se dirigieron a la costa de Veracruz, por donde penetraron al interior de Mesoamérica. Establecieron alianzas con algunos pueblos indígenas y avanzaron a México-Tenochtitlan. En el camino derrotaron a los aliados de los mexicas, como ocurrió en Cholula. Moctezuma Xocoyotzin recibió pacíficamente españoles, pero la Matanza de Tóxcatl puso a los mexicas en pie de guerra. Cuitláhuac derrotó a los invasores en 1520, pero murió durante el "huey cocoliztli". Cuauhtémoc, último tlatoani tenochca, fue apresado el 13 de agosto de 1521, y ejecutado en 1525. Tras ocupar México-Tenochtitlan, los españoles se lanzaron a conquistar el resto de Nueva España en un proceso que duró todo el período colonial. La conquista militar fue acompañada por la cristianización y aculturación de los pueblos indígenas.
Una vez que Tenochtitlan fue sometida, Hernán Cortés asumió el gobierno como capitán general de Nueva España. En 1527 se estableció la Audiencia de México. El primer virrey fue Antonio de Mendoza y Pacheco y gobernó a partir de 1535. Nueva España fue gobernada por 63 virreyes durante los casi 300 años de dominación española. La dominación española enfrentó la resistencia indígena, que se manifestó en algunas ocasiones por la vía de las armas, como en la Guerra Chichimeca (1546), la Guerra del Mixtón (1540-1551), Rebelión de los Pericúes (1734-1737) y la rebelión de los mayas de Cisteil (1761).
La base de la economía novohispana fue la minería. El descubrimiento de yacimientos en el norte de México (notoriamente, Zacatecas y Guanajuato) permitió gradualmente que Nueva España ocupara una posición privilegiada. La minería permitió el desarrollo de otras actividades asociadas, especialmente los obrajes y la agricultura, que convirtieron a las regiones del Bajío y los valles de México y Puebla en prósperas regiones agrícolas y de actividad industrial incipiente. Los minerales se acuñaban exclusivamente en la Real Casa de Moneda de México; el peso mexicano llegó a ser, por su cuantía, alta ley y calidad, la moneda preferentemente utilizada en las transacciones internacionales del Imperio.
El comercio del virreinato era realizado a través de dos puertos: Veracruz (golfo de México) y Acapulco (océano Pacífico). A este último llegaba la Nao de China que transportaba productos de las Filipinas a Nueva España y de ahí se transportaban por tierra, llegando a Puebla, donde la influencia oriental es notoria en su artesanía y en sus tradiciones como la de la "china poblana", a la ciudad de México y a Veracruz de donde se enviaba a España o a los puertos del Atlántico. El comercio coadyuvó al florecimiento de estos puertos, de la Ciudad de México y las regiones intermedias. Hay que señalar que hasta finales del siglo XVIII, con la introducción de las reformas borbónicas, el comercio entre los virreinatos españoles no estaba permitido.
El virreinato fue la base del mosaico cultural y racial del actual México. En su seno se fusionaron a lo largo de los 300 años las culturas indígenas y europeas. Asimismo, se dio una gran cantidad de mezclas raciales. Figuras como Sor Juana Inés de la Cruz y Juan Ruiz de Alarcón destacan como sus más notables contribuyentes a la literatura novohispana, así como Manuel Tolsá en la arquitectura. Relativo a instituciones financieras destacó Pedro Romero de Terreros, fundador del Sacro y Real Monte de Piedad de Ánimas, antecedente del Nacional Monte de Piedad (también llamado Monte Pío), génesis del microcrédito a nivel mundial. También destacan los descubrimientos químicos de Andrés Manuel del Río, descubridor del Eritronio, posteriormente renombrado Vanadio, en la tabla periódica de los elementos químicos.
La sociedad novohispana profesaba en su mayor parte la religión católica, La Santa Inquisición —que procuraba la supresión de herejía y apostasías— tenía instalados sus oficios en el territorio.. Los indios estaban exentos de la jurisdicción inquisitorial, y sus asuntos de fe eran atendidos primero por los misioneros y luego por un tribunal dependiente los obispos, que los juzgaba con más tolerancia por ser considerado "neófitos" en la fe.
El territorio de la Nueva España era lo suficientemente grande para que en él existiera una gran cantidad de pueblos indígenas y una gran variedad de lenguas, sin excluir a los europeos. Durante los trescientos años de la Nueva España se tuvieron distintas disposiciones legales que afectaron el comercio y la prosperidad de los novohispanos. En general su nivel de prosperidad era el más alto de América, en especial los residentes de la ciudad de México, Puebla de los Ángeles, la Villa Rica de la Veracruz, Acapulco y Zacatecas.
A pesar de que por regla general se propuso una política de integración, la realidad política que imponía el otorgamiento de los puestos importantes para la burocracia española (en especial desde la llegada de los Borbones, que propugnaron el modelo francés de colonización, contra los cuales los criollos o hijos de españoles nacidos en México empezaron a resentirse). Además se crearon divisiones tan graves como las castas en Yucatán. Durante el período virreinal se gestaron muchas de las tradiciones e instituciones que han evolucionado, de conformidad con el carácter del pueblo mexicano, en muchas de las características mexicanas de la actualidad.
La ocupación francesa de España detonó varios movimientos soberanistas en las posesiones americanas. En 1808 tuvo lugar una crisis política en Nueva España que concluyó con la destitución del virrey Iturrigaray mediante un golpe de Estado. En otros puntos del virreinato se fraguaron conspiraciones contra el dominio español, pero fueron suprimidos. El 16 de septiembre de 1810, Miguel Hidalgo y Costilla llamó a la insurgencia al pueblo de Dolores (Guanajuato), dando inicio a la Guerra de Independencia de México. A Hidalgo se debe la abolición de la esclavitud en México. En 1811, él y los líderes del movimiento fueron apresados y fusilados.
El movimiento insurgente se fortaleció en el centro de Nueva España bajo el mando de José María Morelos y Pavón, que destacó por su capacidad como estratega militar. En 1813 convocó al Congreso de Chilpancingo, que proclamó la independencia de la América Septentrional y dotó al país de su primera constitución, promulgada en Apatzingán. Morelos fue capturado y fusilado en 1815.
A partir de 1815 los independentistas entraron en una guerra defensiva y fragmentada. La campaña de Pedro Moreno y Francisco Xavier Mina en 1817 avanzó rápidamente desde Tamaulipas hacia el centro de Nueva España, pero fue finalmente derrotada. El indulto ofrecido por el virrey Apodaca alentó la deserción de muchos insurgentes. La rehabilitación de la Constitución de Cádiz en 1820 afectó a la élite novohispana, que pactó con los insurgentes la independencia del virreinato. Agustín de Iturbide se apoyó en Vicente Guerrero y juntos promulgaron el Plan de Iguala en 1821. Cuando Juan O'Donojú —último virrey designado— llegó a Nueva España, firmó el acta de independencia de México el 28 de septiembre de 1821.
Después de la firma de los Tratados de Córdoba se instaló un gobierno provisional que funcionó hasta la coronación de Agustín de Iturbide como emperador. La situación económica y política del Imperio era endeble y motivó la proclamación del Plan de Casa Mata, que planteaba la instauración de una república. La insurrección republicana triunfó en 1823, provocando el exilio de Iturbide y la separación de América Central.
El Congreso Constituyente promulgó la Constitución de 1824, estableciendo un régimen republicano y federal en el país. El primer presidente fue Guadalupe Victoria. A partir del gobierno de Victoria, el país tuvo una vida política conflictiva debido al enfrentamiento de diferentes facciones. El personaje central a lo largo de la primera mitad del siglo XIX fue Antonio López de Santa Anna. Ascendió al poder once veces; cinco de ellas como liberal y las otras seis como conservador.
Valentín Gómez Farías dispuso en 1833 una serie de reformas liberales que provocaron la reacción conservadora lo que llevó a la disolución de la primera república federal y la instalación de una república centralista. La promulgación de las Siete Leyes en 1835 provocó movimientos separatistas en varios departamentos, todos reprimidos salvo en Texas, que consumó su independencia en 1836. En 1841 Yucatán se separó de México y no se reincorporó al país hasta 1848.
México enfrentó la invasión estadounidense entre 1846 y 1848, como resultado de las reclamaciones territoriales de Texas que se anexó a Estados Unidos. En medio de la guerra, los federalistas reinstalaron la Constitución de 1824. Al final del conflicto, el gobierno mexicano se vio forzado a firmar el Tratado de Guadalupe-Hidalgo por el que entregó más de la mitad del país a los Estados Unidos. Al terminar la guerra prosiguieron los enfrentamientos entre facciones políticas, lo que propició la llegada por undécima y última ocasión de Santa Anna al poder (1853-1855), que ejerció con carácter dictatorial. En 1854 los liberales se levantaron en armas encabezados por Juan Álvarez. La insurrección depuso a Santa Anna e instaló a los liberales en el gobierno.
La promulgación de las Leyes de Reforma, de corte liberal, afectó los intereses de varios grupos, particularmente la Iglesia. En 1857 se promulgó la nueva Carta Magna mexicana. Entre otras cosas, el documento estableció en México un Estado laico. Tras el autogolpe de Estado de Ignacio Comonfort, Benito Juárez asumió la presidencia. Inició entonces la Guerra de Reforma que concluyó con una nueva derrota de los conservadores. A partir del año siguiente, éstos intentarían nuevamente hacerse con el poder, apoyados por la intervención francesa que creó el Segundo Imperio Mexicano, encabezado por Maximiliano de Habsburgo. La invasión francesa y el imperio concluyeron en 1867 con la rendición de los conservadores y el fusilamiento de Maximiliano en Santiago de Querétaro.
Juárez continuó en la presidencia hasta su muerte en 1872. Los últimos años de su gobierno fueron duramente criticados por las diversas facciones liberales. Juárez fue sucedido por Lerdo de Tejada, tildado de jacobino. Tras una rebelión provocada por las intenciones de Lerdo de reelegirse, Porfirio Díaz llegó a la presidencia en 1876. Así comenzó el Porfiriato. Durante ese período, la inversión extranjera y nacional fue favorecida con grandes privilegios por parte del gobierno, lo que favoreció el desarrollo económico. En contraste las condiciones de vida de los obreros y campesinos continuaron sin mayores cambios. La oposición política fue eliminada por la fuerza, y los rebeldes eran exiliados u obligados a trabajar en sitios como Valle Nacional, el valle del río Yaqui o Yucatán.
Algunos estallidos sociales como las huelgas de Cananea (1906) y Río Blanco (1907) pusieron de manifiesto el malestar con el régimen. Las elecciones presidenciales de 1910 dieron la victoria a Díaz sobre Francisco I. Madero, que había sido encarcelado. Fugado de la prisión, llamó a las armas en el Plan de San Luis. El 14 de noviembre se adelantó la revolución con la toma de Cuchillo Parado. El 20 de noviembre se sumaron a la rebelión numerosos grupos de diversas clases sociales, y enarbolando variadas banderas. Entre otros líderes de la Revolución se encuentran Pascual Orozco, Álvaro Obregón, Francisco Villa, Venustiano Carranza y Emiliano Zapata. Díaz dimitió el 24 de mayo de 1911 y se exilió en Francia, donde murió y fue sepultado.
En febrero de 1913 el golpe de Estado de Victoriano Huerta concluyó con el asesinato de Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez. Huerta fue depuesto en 1914. Con el propósito de unificar a los revolucionarios, Carranza convocó a la Convención de Aguascalientes, a la que desconoció y derrotó para llegar a la presidencia. En 1917 Carranza promulgó la Constitución que rige actualmente en México. El conflicto entre facciones culminó con el asesinato de Carranza (Tlaxcalantongo, 1920), Zapata (Chinameca, 1919) y Villa (Parral, 1923).
Carranza fue sucedido por miembros del grupo Sonora, entre los cuales no dejó de haber discordia. En 1924 subió al poder Plutarco Elías Calles que creó el Banco de México y enfrentó la Guerra Cristera. Al término de su mandato Álvaro Obregón fue electo por segunda ocasión como presidente, pero fue asesinado. Los períodos de los tres presidentes que siguieron son conocidos como Maximato, porque gobernaron bajo la línea de Calles, quien era llamado Jefe Máximo de la Revolución. En 1929 se fundó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), antecedente del Partido Revolucionario Institucional (PRI). En 1934 fue electo presidente Lázaro Cárdenas del Río para el primer período sexenal (1934-1940). Cárdenas desterró a Calles, impulsó la educación, la Reforma Agraria y decretó la nacionalización del petróleo. Su sucesor, Manuel Ávila Camacho, frenó el reparto agrario, concilió con la naciente burguesía industrial y enfrentó el inicio de la Segunda Guerra Mundial.
Durante la década de 1950, México vivió una época de gran desarrollo económico conocido como Milagro mexicano. Este desarrollo fue favorecido por el entorno de la recuperación en el marco de la posguerra. En 1960 se nacionaliza la industria eléctrica. El desarrollo económico se reflejó en el incremento de la infraestructura y los servicios públicos y de protección social. Como consecuencia del fortalecimiento del Estado, se desarrolló una serie de corporaciones clientelares asociadas al gobierno que ocasionaron conflicto con organizaciones independientes. Así ocurrió durante la huelga de los ferrocarrileros de 1959. La demanda de mayores libertades políticas se expresó de diversas maneras, muy notablemente por el movimiento estudiantil de 1968, que concluyó con el asesinato de estudiantes por parte del Ejército en Tlatelolco, y en las varias guerrillas que aparecieron en diversas partes del país y fueron reprimidas violentamente por el Estado.
Al final de la década de 1970, la economía mexicana dio muestras de un agotamiento que le condujo a la bancarrota al iniciar la década siguiente, en el contexto de un "boom" petrolero. Como resultado de la presión opositora, en 1977 se introdujo una reforma política que legalizó a la oposición de izquierda. Durante los años siguientes, la mayoría de las empresas paraestatales fueron privatizadas. En 1985, varias partes del centro y occidente país fueron sacudidas por un terremoto que dejó miles de muertos y desaparecidos, la mayoría en la ciudad capital. Durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), México vivió un repunte económico fundado en la privatización de las empresas del Estado y la apertura a la inversión extranjera. En 1994, cuando el TLCAN entró en vigor, el levantamiento zapatista y los asesinatos del candidato oficial a la presidencia de la república Luis Donaldo Colosio y el del Senador José Francisco Ruiz Massieu sacudieron la escena política en México. La economía entró en una recesión conocida como "error de diciembre", ubicada como la primera crisis de la globalización.
Salió a la luz pública en el estado mexicano de Chiapas el 1 de enero de 1994 cuando un grupo de indígenas armados ocuparon varias cabeceras municipales el mismo día en que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, desestabilizando el sistema político mexicano y cuestionando sus promesas de modernidad.
Su objetivo era el derrocamiento del presidente elegido y el establecimiento de una democracia participativa. Tras la represión militar de la que fue objeto su revolución decidió emprender una actividad política manteniendo un carácter de izquierda radical. Su mando tiene por nombre Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General (CCRI-CG) del EZLN. El 22 de diciembre de 1997 45 indígenas tzotziles fueron asesinados mientras oraban en una iglesia de la comunidad de Acteal, en el estado de Chiapas. Los responsables directos de la masacre fueron grupos paramilitares opuestos al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
En 2000 el PRI perdió la presidencia después de 71 años en el poder, cuando Vicente Fox venció en las elecciones presidenciales. Le sucedió en el gobierno Felipe Calderón Hinojosa, que llegó a la presidencia en medio de las discutidas elecciones presidenciales de 2006. En ese mismo año se inició la guerra contra el narcotráfico, que ha dejado más de 100 000 muertos, de los cuales 15 273 ocurrieron en 2010.
México es una república representativa y democrática. Está conformada por estados libres unidos por un pacto federal. Integran al país 31 estados libres y soberanos y el Distrito Federal. El gobierno federal y los gobiernos estatales están organizados por los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, pero la soberanía de la nación mexicana reside en el pueblo. El sistema político mexicano se caracteriza históricamente por la preeminencia del Poder Ejecutivo sobre los otros dos.
El Poder Ejecutivo federal es depositado en el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. El cargo se ejerce por seis años sin reelección posible. El presidente tiene amplias facultades, entre ellas la capacidad de nombrar a los miembros de su gabinete, promulgar las leyes aprobadas por el Poder Legislativo y ejercer la Comandancia Suprema de las Fuerzas Armadas de México. En caso de ausencia del presidente constitucional, el Congreso puede nombrar un interino. Enrique Peña Nieto es el presidente de México para el período 2012-2018.
El Poder Legislativo reside en el Congreso de la Unión, que se divide en dos cámaras. El Senado está integrado por 3 senadores por cada entidad federativa (2 de mayoría relativa y 1 asignado a la primera minoría) y 32 que son asignados por representación proporcional en una sola circunscripción electoral nacional. El Senado se renueva cada seis años. Por otro lado, la Cámara de Diputados está integrada por 300 diputados representantes de otros tantos distritos electorales y 200 electos por representación proporcional. Cada estado es representado en la Cámara de Diputados por un mínimo de dos legisladores. Las elecciones para legisladores de la Cámara de Diputados se celebran cada tres años. Los senadores y diputados federales no pueden ser reelegidos para un segundo período consecutivo en la misma cámara.
El Poder Judicial recae en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y en un conjunto de tribunales inferiores y especializados. La Suprema Corte está formada por 11 ministros elegidos por el Congreso de la Unión. La duración del cargo de ministro de la Suprema Corte es de 15 años.
La Federación mexicana está compuesta por 32 entidades federativas. Los estados se gobiernan bajo un modelo republicano y son libres y soberanos, poseen una constitución y un congreso propios. El Distrito Federal es la Ciudad de México, capital del país. Esta entidad se encuentra bajo un régimen de gobierno compartido entre los Poderes Federales y los órganos locales.
Los municipios son la base de la organización territorial de los estados.
Los gobiernos estatales se encuentran divididos en tres poderes. El Poder Ejecutivo es ejercido por el Gobernador del Estado, elegido cada seis años, sin reelección. El Poder Legislativo se deposita en el Congreso estatal, integrado por diputados electos por períodos de tres años. El Poder Judicial es encarnado por el Tribunal Superior de Justicia de cada entidad. En el caso del Distrito Federal, sus autoridades locales son el Jefe de Gobierno, la Asamblea Legislativa y el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.
Los estados se dividen en municipios. Cada municipio posee un Ayuntamiento, integrado por regidores y síndicos, y encabezado por el presidente municipal. El Distrito Federal se divide en delegaciones, cuyo gobierno es ejercido por un jefe delegacional. Todos estos cargos tienen duración de tres años.
En México, el organismo encargado de regular la elección del presidente de la República y de los diputados y senadores que integran el Congreso de la Unión es el Instituto Nacional Electoral (INE), antes llamado IFE (hasta abril de 2014). El IFE fue creado con el propósito de hacer más transparente la organización de las elecciones en el país, luego del controvertido proceso electoral federal de julio de 1988, en que los partidos de oposición acusaron la manipulación de las cifras por parte de la Secretaría de Gobernación. Bajo su modelo, cada estado creó un organismo autónomo con propósito de organizar los comicios locales. Entre otras funciones, el IFE está encargado de los asuntos relativos al Padrón Electoral y de registrar los partidos políticos que participan en los procesos comiciales federales.
En el año 2015 se encuentran registrados ante el INE diez partidos nacionales. Estos partidos son el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido del Trabajo (PT), el Partido Verde Ecologista de México (Verde), el partido Movimiento Ciudadano (MC), el Partido Nueva Alianza (Panal), el Partido MORENA (Movimiento Regeneración Nacional), el Partido Encuentro Social (PES) y el Partido Humanista (PH). En caso de obtener menos de tres por ciento de los sufragios emitidos en las elecciones, un partido puede perder su registro.
En su política exterior, el Estado mexicano sostiene varios principios que se encuentran definidos en la Carta Magna del país. Estos principios son el derecho de autodeterminación, el principio de no intervención, la solución pacífica de conflictos, la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, la igualdad jurídica de los estados, la cooperación internacional para el desarrollo y la lucha por la paz y la seguridad internacionales. El presidente tiene la facultad de representar al país para celebrar tratados internacionales y todos los asuntos relativos a la política exterior.
En muchos sentidos, los principios de la política exterior mexicana tienen origen en las dificultades que el país enfrentó durante buena parte del siglo XIX en busca del reconocimiento internacional, particularmente de las potencias europeas y los Estados Unidos. Por ello, de acuerdo con la doctrina Estrada, México rechaza calificar favorable o desfavorablemente a otros gobiernos, pues se considerar que esa práctica vulnera la soberanía de otros Estados. En otras palabras, rechaza la práctica de reconocer gobiernos "de facto", pero se reserva del derecho de legación, es decir, de mantener o romper relaciones diplomáticas con otros gobiernos en pro de su interés nacional o de las causas con las que se solidariza el país.
A lo largo del siglo XX, México se convirtió en un referente político en América Latina. En la observación de la doctrina Estrada, el país mantuvo relaciones políticas con Cuba después de la Revolución socialista en ese país; en contraste, rompió relaciones con las dictaduras de América del Sur. Durante la década de 1970 apoyó las causas del Movimiento de Países No Alineados. En la década de 1980, México participó en el grupo Contadora, que medió los procesos de pacificación de El Salvador, Guatemala y Nicaragua.
Desde la administración de Vicente Fox (2000-2006), la política exterior de México se orientó a proyectar una nueva imagen de México al mundo y favorecer la relación con Estados Unidos. México buscó protagonismo donde no lo había tenido por decisión propia, por ejemplo, postulando fallidamente a Luis Ernesto Derbez a la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA). El acercamiento de la administración foxista hacia Estados Unidos fue acompañado por el distanciamiento respecto a América Latina. Con la llegada de Calderón a la presidencia hubo un cierto acercamiento con América Latina (particularmente con Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador). Ambas administraciones han privilegiado el aspecto económico en las relaciones exteriores mexicanas.
Actualmente, los Estados Unidos Mexicanos cuentan con un número total de 175 000 unidades enlistadas en el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea mexicanas, distribuidas de la siguiente manera:
Las fuerzas armadas mexicanas son dirigidas por dos secretarios de estado: el secretario de la Marina (Armada) y el secretario de la Defensa Nacional (Fuerza Aérea y Ejército); el Presidente de la República es considerado el Comandante Supremo.
Para el ejercicio de 2010 se asignaron 46 061 millones de pesos para operaciones militares e infraestructura, en estrategia militar más de 13 563 millones de pesos para otros rubros no operacionales de ambas secretarias como justicia militar, servicios sociales, administrativos, entre otros. Del asignado para operaciones, el Ejército y la Fuerza Aérea en su conjunto ocupan tan solo 33 991 millones de pesos y la Armada 12 070 millones de pesos. En 2012, el personal activo se incrementó en 264 459 miembros y el presupuesto federal asignado fue de MXP$ 59 624 279 504,00
Para el año 2013, el presupuesto asignado fue de 31 786 millones de pesos.
México se encuentra entre las coordenadas 32° y 14° norte y 86° y 118° oeste; casi toda la superficie del país se ubica en la placa Norteamericana, aunque con algunas partes de Chiapas en la placa del Caribe y de la península de Baja California en la placa de Cocos y la placa Pacífica, geofísicamente, algunos geógrafos incluyen al istmo de Tehuantepec en América Central. Sin embargo, geopolíticamente, México es considerado dentro de América del Norte, junto con Canadá y los Estados Unidos.
El país cubre una superficie total de 1 964 375 km², de los cuales 1 959 248 km² corresponden a su superficie continental y 5 127 km² a su superficie insular. En su superficie, cuenta también con 3 269 386 km² de agua en su zona económica exclusiva, misma que limita con la zona económica exclusiva de cinco países, estos son los Estados Unidos, Guatemala, Belice, Honduras y Cuba. En tierra, limita al norte con los Estados Unidos a lo largo de 3 152 km mientras que al sureste comparte frontera con Guatemala en 986 km y con Belice en 196 km. Tiene 11 122 km de litorales continentales, por lo que ocupa el segundo lugar en el continente americano, solo después de Canadá; la extensión de sus costas están repartidas en dos vertientes: al oeste, el océano Pacífico y el golfo de California; y al este, el golfo de México y el mar Caribe, que forman parte de la cuenca del océano Atlántico. Sobre el océano Atlántico el país tiene 3 117,7 kilómetros lineales de costas y 8 475,1 km más sobre el océano Pacífico, incluido el mar de Cortés. 17 de las 32 entidades federativas de México tienen costa: Baja California, Baja California Sur, Colima, Chiapas, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Oaxaca, Sinaloa, Sonora, Yucatán, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche y Quintana Roo; las once primeras en el océano Pacífico. Estos 17 estados costaneros constituyen 56,3 % de la superficie continental del país, y en ellos existen 153 municipios con frente costero constituidos por 35 626 localidades.
El relieve mexicano se caracteriza por ser muy accidentado y alojar múltiples volcanes. Por su geomorfología, el país se divide en 15 provincias fisiográficas, éstas son la península de Baja California, la Llanura Sonorense, la Sierra Madre Occidental, las Sierras y Llanuras de Norteamérica, la Sierra Madre Oriental, la Gran Llanura de Norteamérica, la Llanura Costera del Pacífico, la Llanura Costera del Golfo Norte, la Mesa del Centro, el Eje Neovolcánico, la península de Yucatán, la Sierra Madre del Sur, la Llanura Costera del Golfo Sur, las Sierras de Chiapas y Guatemala y la Cordillera Centroamericana.
El territorio es recorrido por las sierras Madre Oriental y Madre Occidental, que son una prolongación de las Montañas Rocosas. La Sierra Madre Occidental termina en Nayarit, en la confluencia con el Eje Neovolcánico. A partir de allí, paralela a la costa del Pacífico, corre la Sierra Madre del Sur.
El Eje Neovolcánico atraviesa el territorio del oeste al oriente, hasta unirse con la Sierra Madre Oriental en el Escudo Mixteco o Zempoaltépetl (a 3395 msnm de altitud). En el Eje Neovolcánico, de gran actividad volcánica como su nombre lo indica, se ubican los picos más altos de México: el Pico de Orizaba o Citlaltépetl (5610 m), el Popocatépetl (5462 m), el Iztaccíhuatl (5286 m), el Nevado de Toluca (4690 m) La Malinche (4461 m) y el Nevado de Colima (4340 m). En esta provincia geológica tuvo lugar el nacimiento del Paricutín, el volcán más joven del mundo.
Las prolongaciones al sureste de la sierra Madre Oriental son conocidas como Sierra Madre de Oaxaca o de Juárez, que concluye con la Sierra Madre del sur en el istmo de Tehuantepec. Al oriente de esta región se extienden la Mesa Central de Chiapas y la Sierra Madre de Chiapas, que tiene su punto culminante en el volcán Tacaná (4117 m).
Los accidentes geográficos más visibles del territorio mexicano son la península de Baja California, en el noroeste, y la península de Yucatán, al oriente. La primera es recorrida de norte a sur por una cadena montañosa que recibe los nombres de Sierra de Baja California, de Sierra de San Francisco o de la Giganta. Su punto más alto es el volcán de las Tres Vírgenes (2054 m). La península de Yucatán, por el contrario, es una plataforma de piedra caliza casi completamente llana.
Ubicada entre las sierras Madre Oriental y Occidental, y el Eje Neovolcánico, está la Altiplanicie Mexicana, que a su vez es dividida en dos partes por pequeñas serranías como la de Zacatecas y las de San Luis. La parte norte es más árida y más baja que la sureña. En ella se localizan el desierto de Chihuahua y el semidesierto de Zacatecas. Al sur de las serranías transversales se encuentra la fértil región del Bajío y numerosos valles de tierra fría o templada, como la Meseta Tarasca, los valles de Toluca, México, y el Poblano-Tlaxcalteca. En esta mitad sur del altiplano se concentra la mayor parte de la población mexicana.
Entre el Eje Neovolcánico y la Sierra Madre del Sur se localiza la Depresión del Balsas y la Tierra Caliente de Michoacán, Jalisco y Guerrero. Al oriente, atravesando la intrincada Sierra Mixteca, se encuentran los Valles Centrales de Oaxaca, rodeados por montañas abruptas que complican el acceso y las comunicaciones.
Repartidas en su mar territorial se hallan numerosas islas, entre las que destacan los archipiélagos de Revillagigedo (Socorro, Clarión, San Benedicto, Roca Partida), y las islas Marías, en el Pacífico; las de Guadalupe, Cedros, Ángel de la Guarda, Coronado, Rocas Alijos, Isla del Tiburón, Isla del Carmen, frente a la península de Baja California y la costa de Sonora; y las de Ciudad del Carmen, Cozumel, Mujeres, y el arrecife Alacranes, en la cuenca atlántica. En conjunto suman una superficie de 5073 km².
México es un país con una gran diversidad climática. La situación geográfica del país lo ubica en dos áreas bien diferenciadas, separadas por el trópico de Cáncer. Este paralelo divide al país en dos zonas cuyos climas serían claramente distintos (una zona tropical y una templada) si no fuera por el hecho de que el relieve y la presencia de los océanos influyen mucho sobre la configuración del mapa de los climas en el país.
De esta forma, en México es posible encontrar climas fríos de alta montaña a unos cuántos centenares de kilómetros de los climas más calurosos de la llanura costera. El más notable por sus variaciones es el clima del estado de Durango, donde se dan las temperaturas más bajas del país, que llegan en ocasiones a los -26 °C, y las más altas en el desierto de Mexicali, Baja California que en ocasiones supera los 50 °C. La zona cálida lluviosa comprende la llanura costera baja del Golfo de México y del Pacífico. En esta región las temperaturas oscilan entre los 15,6 °C y los 40 °C. Una zona cálida comprende las tierras localizadas entre los 614 y los 830 msnm. Aquí, las temperaturas oscilan entre los 16,7 °C en enero y de 21,1 °C en julio. La zona fría va desde los 1830 msnm de altitud hasta los 2745 metros.
El clima templado subhúmedo o semiseco alcanza temperaturas que oscilan entre los 10 y los 20 °C y presenta precipitaciones no mayores a los 1000 mm anuales. A una altitud superior a 1500 metros, la presencia de este clima depende de la latitud de la región. En las áreas con este tipo de clima, las heladas son una constante que se presenta cada año, así también la presencia de aguanieve y nevadas anuales que suelen ser más comunes en el norte del país y en las zonas montañosas.
Un segundo tipo de clima lo constituyen el cálido-húmedo y el cálido-subhúmedo. En las zonas con este clima, llueve durante el verano o a lo largo de todo el año. La pluviosidad alcanza el índice de 1500 mm, y presenta una media anual térmica que oscila entre los 24 y 26 °C. Las zonas con este tipo de clima se ubican en las planicies costeras del golfo de México, del océano Pacífico, el istmo de Tehuantepec, en el norte de Chiapas y en la península de Yucatán.
El trópico seco presenta variedades de los climas anteriores. Se localiza en los declives de la Sierra Madre Occidental y Oriental, las cuencas altas de los ríos Balsas y Papaloapan, así como en ciertas regiones del istmo de Tehuantepec, la península de Yucatán y el estado de Chiapas. El trópico seco es, por lo tanto, la zona más amplia de los climas cálidos extremosos en México.
Las zonas templadas son las regiones donde la precipitación anual es menor a 350 mm. La temperatura anual varía entre los 15 y los 25 °C, y su índice de precipitación también es sumamente variable. La mayor parte del territorio mexicano, ubicado al norte del trópico de Cáncer, es una zona con este tipo de características.
La estación húmeda se extiende entre los meses de mayo y octubre. En promedio llueve durante 70 días al año. La tónica dominante, sin embargo, es la escasez de lluvia en la mayor parte del territorio, hecho relacionado con los obstáculos que representan a las nubes de lluvia las altas montañas que enmarcan la Altiplanicie Mexicana. En la zona templada altiplánica del país, el promedio de lluvia es de 635 mm anuales. La zona más fría, de alta montaña, registra índices de 460 mm. En tanto, el semidesierto del norte del Altiplano apenas alcanza 254 mm de lluvia anuales. En contraste con la aridez de este territorio (que concentra el 80 % de la población mexicana), existen algunas regiones que pueden recibir casi 1000 mm y hasta 3000 mm.
El promedio de temperatura para el país es de unos 19 °C. Sin embargo, la Ciudad de México presenta sus promedios extremos en los meses de enero (12 °C) y julio (16,1 °C). En contraste con Ciudad Juárez, Mexicali, Culiacán, San Luis Potosí, Hermosillo, Nuevo Laredo, Torreón, Saltillo y Monterrey donde las temperaturas son realmente extremas.
Los ríos de México se agrupan en tres vertientes. La vertiente del Pacífico, la del Golfo y la vertiente interior. El más largo de los ríos mexicanos es el Bravo, de la vertiente del Golfo. Éste tiene una longitud de 3034 km (1885 millas), y sirve como límite con Estados Unidos. Otros ríos importantes son: el Usumacinta que es el más caudaloso de México y que sirve de límite internacional con Guatemala; el río Grijalva, el segundo más caudaloso del país, ambos ríos se unen en la planicie de Tabasco, conformando la cuenca hidráulica más caudalosa de México; y el río Pánuco, a cuya cuenca pertenece el Valle de México.
En el Pacífico desembocan los ríos Lerma, Santiago y Balsas, de vital importancia para las ciudades de las tierras altas de México; los ríos Sonora, Fuerte, Mayo, Yaqui y Piaxtla, que sostienen la próspera agricultura del noroeste del país, y el río Colorado, compartido con Estados Unidos. Los ríos interiores, es decir, aquellos que no desembocan en el mar, suelen ser cortos y con caudal escaso. Destacan el río Casas Grandes en Chihuahua, y el Nazas, en Durango. La mayor parte de los ríos de México tienen poco caudal, y casi ninguno de ellos es navegable.
México alberga numerosos lagos y lagunas en su territorio, pero de tamaño modesto. El más importante cuerpo interior de agua es el lago de Chapala, en el estado de Jalisco, y que a causa de la sobreexplotación está en riesgo de desaparecer. Otros lagos importantes son el lago de Pátzcuaro, el Zirahuén y el Cuitzeo, todos ellos en Michoacán. Además, la construcción de presas ha propiciado la formación de lagos artificiales, como el de las Mil Islas, en Oaxaca.
México es uno de los 12 países megadiversos del mundo. Con alrededor de 200 000 especies diferentes, México es hogar del 10 al 12 por ciento de la biodiversidad mundial.
México se encuentra en el primer lugar en biodiversidad de con 733 especies conocidas, segundo en mamíferos con 448 especies, cuarto en con 290 especies, y cuarto en flora, con 26 000 diferentes especies. México es también considerado el segundo país en el mundo en ecosistemas y el cuarto en total de especies. Aproximadamente 2500 especies están protegidas por la legislación mexicanas. El gobierno mexicano creó el Sistema Nacional de Información acerca de la Biodiversidad, que se encarga de estudiar y promover el uso sustancial de los ecosistemas.
En México, 170 000 kilómetros cuadrados son considerados "Áreas Naturales Protegidas". Incluidos 34 biosferas reservas (ecosistemas inalterados), 64 parques nacionales, 4 monumentos naturales, 26 áreas para proteger la flora y la fauna, 4 áreas para la protección natural y 17 santuarios (zonas con rica diversidad de especies).
Uno de los casos que más llama la atención es la reintroducción de bisonte americano a México, por ignorancia los ganaderos lograron exterminar a todos los bisontes en las llanuras del norte del país, el último ejemplar nativo se observó en 1922 en el estado de Chihuahua, durante casi un siglo en el país se pensó que este animal era nativo de Estados Unidos y no había habido intentos de recuperar la espacie. En el año 2005 el gobierno de los Estados Unidos donó crías y algunos ejemplares al gobierno mexicano para reintroducirlos a su vida salvaje 23 bisontes (20 hembras y 3 machos), estos ejemplares eran provenientes de la reserva Wyan Cane, Dakota del Sur, la reintroducción del búfalo americano en la reserva natural mexicana de "El Uno" en el municipio de Janos, Chihuahua; cerca de los pastizales fronterizos con Nuevo México. El 13 de mayo de 2010 nació la primera cría en territorio chihuahuense de aquellos ejemplares donados por el gobierno de Dakota del Sur, los estudios genéticos realizados en ambos países publicaron el tipo de bisontes que habitaron en México hasta principios del siglo XX.
A partir de 2015 el gobierno de México estima que el 42 % de la población total que vive en México se encuentra bajo la línea de pobreza nacional.
Debido a la pobreza, ha aumentado el número de jóvenes que se ven obligados a dejar sus estudios y ponerse a trabajar para ayudar en casa, siendo esta una situación aprovechada ya que la mano de obra infantil es más barata, por ser esta ilegal, teniendo como consecuencias del trabajo lesiones visuales y óseas, deformaciones, numerosos accidentes, o muerte temprana.
Durante la época colonial y el siglo XIX, México fue un país dedicado a la agricultura. La mayor parte de sus ingresos por ventas extranjeras provenían de la explotación minera, especialmente, de la plata. De este mineral, México ha ocupado el primer lugar mundial en producción desde hace más de dos siglos.
El proceso de industrialización de México durante la Colonia y el primer siglo de vida independiente fue sumamente lento. Entre los siglos XVI y XVIII, las leyes coloniales impedían el desarrollo de las manufacturas en la Nueva España como en el resto del Imperio Español. Estas debían importarse de la metrópoli, que a su vez las adquiría mayormente de las naciones industrializadas del norte de Europa. Todo el siglo XIX hubo intentos por dotar de una planta industrial al país. Los gobiernos intentaron atraer empresarios extranjeros, sin mucho éxito. Durante la década de 1830, Lucas Alamán estableció el Banco de Avío, destinado al fomento industrial. Sin embargo, todas estas tentativas rindieron escasos frutos.
A finales del siglo XIX, en el porfiriato, la industria textil era la más desarrollada. Se había establecido en el valle de Puebla, en la región de Orizaba y el valle de México. El gobierno de Porfirio Díaz dio grandes privilegios al capital extranjero con la intención de atraer inversión directa en la construcción de infraestructura de comunicaciones y transporte, y en el crecimiento de la planta industrial. Sin embargo, los beneficios eran para unos pocos extranjeros, mientras la mayoría de los mexicanos vivían en condiciones de miseria y explotación.
En ese período de más de treinta años, entre 1876 y 1910, la red ferroviaria creció asombrosamente: alcanzó los 20 000 km de vías. Por otro lado, se construyó la primera hidroeléctrica de la nación llamada Necaxa en Puebla y se dio inicio a la explotación de los yacimientos petrolíferos, que colocaron a México en el primer lugar mundial de exportación de petróleo en la década de 1910. Cabe mencionar que los ricos campos petrolíferos de Faja de Oro y Cerro Azul, localizados en el norte del estado de Veracruz, fueron brutalmente agotados por la Standard Oil Company, Royal Dutch Shell y sus subsidiarias mexicanas, con un magro beneficio para el erario mexicano.
Tras el triunfo de la Revolución, dio inicio en México un segundo período de expansión industrial, favorecido, entre otras cosas, por la nacionalización del petróleo y la Segunda Guerra Mundial. En las décadas que siguieron a la conclusión de ese conflicto internacional, la economía mexicana tenía un carácter mixto, es decir, la inversión provenía tanto de la iniciativa privada como del Estado. Los sectores estratégicos fueron convertidos en industrias paraestatales, tal fue el caso de la explotación minera, la siderurgia, la producción de electricidad, la infraestructura carretera. Con la intención de favorecer la transferencia tecnológica, el gobierno permitió que muchas firmas internacionales establecieran filiales en el país, aunque siempre asociadas al capital nacional. La agricultura, por otro lado, era fuertemente subsidiada por el Estado, que se convirtió en el principal intermediario de los productos agropecuarios. Durante el período comprendido entre 1940 y 1970, la economía de México creció a un ritmo de 6,27 % anual, en lo que se dio en llamar el Milagro mexicano.
Sin embargo, el proteccionismo y el cierre del mercado mexicano; así como fiebre de endeudamiento de la década de 1970 que concluyó con la crisis de la deuda de los años ochenta, dieron fin al período de crecimiento de la economía mexicana. En 1983, el país estaba en la bancarrota, y era incapaz de pagar sus deudas internacionales. Algo similar estaba ocurriendo en el resto de América Latina. Para salir del trance, el gobierno cambió sus políticas y dio inicio el período que en México se conoce como de los tecnócratas, que continúa hasta el año 2006. Este período ha estado marcado por la austeridad en el gasto social, el impulso que se ha dado a la privatización de las grandes empresas paraestatales (de las que a la fecha solo se conservan dos: Pemex y la Comisión Federal de Electricidad), y un crecimiento económico dependiente de las exportaciones de manufacturas (básicamente, hacia Estados Unidos).
La era tecnócrata no ha estado exenta de sobresaltos. Tras el relevo presidencial de 1994, México se vio sumergido en una nueva crisis, derivada de lo que el ex-presidente Salinas de Gortari llamó «el error de diciembre». La economía no se recuperó sino hasta tres años después. A partir de ahí, el crecimiento ha promediado 4,85 % anual, y el incremento medio en el sexenio de Vicente Fox, que concluyó el 30 de noviembre de 2006. La economía mexicana en 2006 creció por encima del 4,5 %, la cifra más alta en los seis años de mandato del expresidente Vicente Fox, logrado gracias a la estabilidad económica, los altos precios del petróleo y el dinamismo de las exportaciones y de la demanda interna.
Los resultados macroeconómicos se fortalecieron, con bajas tasas de interés y de inflación, que se situó entre el 3,5 y 4 % de promedio. Un factor favorable para México fue la denominada bonanza petrolera, por los altos precios del crudo, que llegaron hasta los 70 dólares por barril durante ese período.
No obstante, diversos analistas censuran que el Gobierno haya desaprovechado los ingresos extraordinarios por venta de petróleo y que éstos se usaran solo para equilibrar el gasto público, en detrimento de la inversión. La empresa estatal Pemex prevé para este año ingresos totales por unos 100 000 millones de dólares, por sus ventas en los mercados interior y exterior, lo que beneficiará al fisco en unos 70 000 millones de dólares.
Asimismo, la entrada de remesas provenientes de los mexicanos en el exterior en 2006 superó los 20 000 millones de dólares, cifra superior a la del año pasado y que supera la inversión extranjera directa y a los ingresos por turismo.
Los analistas calculan que el crecimiento del PIB alcanzará en 2008 el 4,54 %, dato que supera los incrementos alcanzados durante todo el presente año.
La creación de empleos también registró en 2006 resultados positivos, con cerca de 0,9 millones de puestos de trabajo nuevos, cifra que aunque no cubre la demanda actual, es superior a la de los años anteriores, cuando apenas se creaban 0,5 millones de puestos de trabajo.
De las 44,4 millones de personas que integran la Población Económicamente Activa, unos 18 millones tienen un empleo precario o trabajan en la economía sumergida. La cifra de desempleados se sitúa en casi 2 millones de personas.
Además, 2006 cerró con un déficit por cuenta corriente de unos 2600 millones de dólares, y un déficit comercial de unos 5700 millones de dólares.
La macroeconomía mexicana tiene fortalezas y debilidades, y en 2006 logró mantenerse a flote, gracias a ingresos extraordinarios procedentes del petróleo y de las remesas. Sin embargo, los analistas apuntan que las debilidades de estas bases pueden generar mayores conflictos, en particular por las enormes desigualdades que existen en las distintas regiones y entre los grupos sociales.
Según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la deuda externa, a septiembre de 2010 es de 51 217,4 millones de dólares, mientras tanto las reservas internacionales al 17 de abril de 2012 ascienden a 151 480 millones de dólares, así como el país también cuenta con una línea de crédito flexible por 72 000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional, este utilizable en caso de contingencias macroeconómicas.
Conforme a datos del Banco Mundial, en 2005 México tuvo el ingreso nacional bruto per cápita más alto de Latinoamérica, así como también el Ingreso Nacional Bruto más elevado en términos nominales de esta región ese año, consolidándose como un país de ingreso medio-alto. En tanto, el FMI reportó que en 2006 tuvo el segundo PIB per cápita en después de Chile y el quinto por a nivel latinoamericano.
Además, la economía mexicana, en términos del Producto Interior Bruto, fue en 2006 la decimocuarta más grande del mundo en y la duodécima en . Se conforma así como el segundo mayor PIB nominal de América Latina, solo superado por el de Brasil.
Sin embargo, la distribución de la riqueza del país no es equitativa y la división entre ricos y pobres es muy grande. Aun así el país tuvo una increíble recuperación de la última crisis financiera desatada en 1994-1995. México es el décimo mayor exportador del mundo y recientemente se le ha nombrado «economía emergente», como se les denomina a las economías cuyo crecimiento ha sido sostenido en los últimos años. La actividad económica del país depende en gran medida de su comercio con los Estados Unidos de América, los cuales consumen más del 85 por ciento de las exportaciones mexicanas y dan trabajo a casi el 10 por ciento de su población. El envío de remesas por parte de los migrantes internacionales constituye la segunda fuente de ingresos más importante del país después del petróleo.
Desde mediados de los años 1980 el país se ha inclinado por un modelo económico neoliberal con un fuerte énfasis en la apertura comercial hacia otros mercados, lo cual ha convertido al país en el líder mundial en acuerdos de libre comercio habiendo firmado convenios de este tipo con 40 países en 12 diferentes tratados. Su asociación comercial principal es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés, o TLCAN), que firmó con los Estados Unidos y con Canadá. México también cuenta con un tratado de libre comercio con la Unión Europea, con el bloque denominado EFTA (Luxemburgo, Suiza, Liechtenstein y Noruega); más recientemente se selló también un compromiso similar con Japón.
México es el primer país de Latinoamérica que es incluido en el Índice de Bonos Gubernamentales ("World Government Bond Index", en inglés), el cual reconoce calificación crediticia, liquidez y políticas macroeconómicas.
La industria petrolera en México está controlada en su totalidad (exploración, refinación, comercialización y exportación) por la empresa estatal Pemex (Petróleos Mexicanos), que es la tercera empresa productora de petróleo. en el mundo, la sexta en ventas, y es la empresa más grande de Hispanoamérica.
A finales de la década de 1970, durante el sexenio del entonces presidente José López Portillo, México protagonizó un boom petrolero, durante el cual se convirtió en el cuarto productor mundial de crudo. Por entonces, la dirección de Pemex estaba a cargo del ingeniero Jorge Díaz Serrano.
En junio de 2007, el expresidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos Alan Greenspan advirtió que la disminución en la producción de petróleo en México podría causar una importante crisis fiscal, y que México necesitaría aumentar la inversión en el sector de la energía para evitarlo.
En febrero de 2009, De Goyler  McNaughton, Netherland  Sewell y Ryder Scott certificaron que el complejo de Chicontepec contiene reservas comparables a la mitad de las reservas en Arabia Saudita, lo que pondría a México en el tercer lugar de los países con más reservas de petróleo después de Arabia Saudita y Canadá, sin embargo, México carece de la tecnología de para explotar esas reservas.
El turismo es una actividad económica importante para el país y lo hace una de las naciones más destacables a nivel mundial, colocado en decimotercer lugar en términos de llegadas de turistas internacionales, con 23,4 millones de visitantes en 2011 y 2012, y siendo el primer destino para turistas extranjeros dentro de América Latina. En 2005, el turismo contribuyó con el 5,7 % de los ingresos nacionales provenientes de la exportación de bienes y servicios, y representó el 14,2 % de los empleos directos e indirectos de la economía mexicana. Los ingresos provenientes de los turistas extranjeros alcanzaron USD 11 270 millones en 2009, y el país capturó el 15,25 % del segmento de mercado turístico de América en términos de llegadas de turistas extranjeros, colocado en segundo lugar en el continente, solo detrás de los Estados Unidos.
Las principales atracciones turísticas de México son las ruinas antiguas de las culturas mesoamericanas, las ciudades coloniales y los complejos turísticos de playa. El clima templado del país, junto con su herencia histórica cultural; - la fusión de la cultura europea (particularmente la española) con la cultura mesoamericana -; también hacen de México un atractivo destino turístico a nivel mundial. La gran mayoría de los turistas extranjeros que visitan México provienen de los Estados Unidos y Canadá. El siguiente grupo en importancia son visitantes de Europa y Asia. Un número reducido de turistas también proviene de los países de América Latina. Sin embargo, el turismo mexicano ha generado una derrama económica importante para el país donde los prestadores de servicios buscan una mayor difusión y atención hacia los turistas nacionales creando nuevos polos turísticos y recreativos patrocinados por FONATUR quien se ha dado la tarea de estudiar las preferencias y gustos de los mexicanos en sus días de descanso; se han mejorado y rehabilitado las vías de comunicación y transporte, remodelación de los aeropuertos de mayor actividad, actualización de los sistemas de telecomunicaciones, apertura de créditos para nueva infraestructura de hostelería y prestación de servicios, apertura de casinos o casas de apuesta, mejoramiento sanitario y mayor seguridad en zonas de actividad recreativa.
En la clasificación del Índice de Competitividad en Viajes y Turismo (TTCI por sus siglas en inglés) de 2011, que mide factores que hacen atractivo realizar inversiones o desarrollar negocios en el sector de viajes y turismo de un país específico, México alcanzó el lugar 43 a nivel mundial, siendo el primero clasificado entre países de América Latina y el cuarto en el continente americano.
La Secretaría de Turismo en México, replanteó sus políticas económicas en materia de recuperación, después de las grandes pérdidas tenidas en el año 2009 ocasionadas por la crisis económica mundial y el problema de la influenza A (H1N1). En 2010 dicha dependencia impulsó una campaña internacional para mejorar la imagen de México en materia de sanidad y seguridad; intentó demostrar que los problemas de inseguridad son producto de una mala difusión de imagen a través de los medios de comunicación locales y extranjeros; y también de desprestigio por lo ocurrido en algunos lugares del país. Entre los reclamos de gobierno mexicano hacia el exterior son; la inseguridad y la violencia no es un cualidad propia de México, sino también que esta se manifiesta simultáneamente en otras naciones del mundo y que el índice de criminalidad suscitada en algunas ciudades mexicanas no refleja un panorama generalizado en todo el país. Se busca recuperar la confianza del turismo internacional y de los inversionistas, hacer limpieza de playas con especificaciones internacionales, invertir en eco-turismo y en comunidades indígenas para el desarrollo sostenible, buscar medidas de seguridad que protejan al turista y monitoreo de comportamientos inadecuados de los extranjeros en suelo mexicano en cuanto a vandalismo, consumo de drogas, trata de personas y abuso sexual de menores.
Debido a las quejas de los ciudadanos y turistas mexicanos en países de Asia, Centroamérica, Sudamérica y Europa por el fenómeno de la Influenza A (H1N1), el gobierno mexicano desarrolla diversos programas para dar mayor atención al turismo nacional de manera similar a las políticas de los Estados Unidos en materia de turismo. Uno de esos programas es la operación de cruceros mexicanos que realicen recorridos por las islas y principales puertos turísticos del país con el objetivo de que los mexicanos ya no tengan que hacer trámites tediosos para obtener visas o gastar en certificaciones médicas que le impidan ingresar a alguna nación, los cruceros deben cobrar en tarifas de moneda nacional y ofrecer todas las comodidades necesarias para los turistas mexicanos más exigentes.
El entonces secretario de turismo de la Ciudad de México, Alejandro Rojas Díaz Durán, afirmó que la capital mexicana se convertiría en un atractivo turístico "gay friendly" como ocurre en ciudades de Estados Unidos, Sudamérica y Europa, para que las parejas homosexuales realicen su matrimonio, luna de miel y esparcimiento en esta ciudad. Recalcó que de los 5000 millones de dólares de derrama económica que genera el sector turístico en la ciudad, el 8 % corresponde al turismo gay, al tiempo en que refirió que en la Ciudad de México se vive la libertad, la tolerancia y se respetan los derechos de todos; sin embargo, este caso ha causado fuerte polémica entre la sociedad mexicana, algunos temen que se desarrolle lo mismo en otras ciudades turísticas del país.
Aunque el turismo de masas es el principal ingreso nacional per cápita, las autoridades mexicanas buscan llamar la atención del turista educado con conciencia del cuidado del medio ambiente y la cultura. Las Islas Revillagigedo o también llamado popularmente como el "Galápagos Mexicano" son una nueva opción alternativa de hacer turismo, han sido desarrollado con especial atención para el ecoturismo, debido a lo frágil y lo delicado del ecosistema insular del Pacífico mexicano, los prestadores de servicios se limitan a realizar excursiones con grupos reducidos para contemplar la belleza natural de las islas y el mundo sub-acuático que las rodea. El buceo y el senderismo son las actividades que se realizan siguiendo las indicaciones de la guardia nacional, las embarcaciones que llevan a los visitantes a estas islas zarpan de los puertos de Manzanillo y Cabo San Lucas.
En México, la generación energética está a cargo de una empresa paraestatal, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), organismo que a partir de octubre de 2009, en una acción que generó mucha polémica, tomó control del área que hasta entonces administraba la Compañía de Luz y Fuerza del Centro (LFC). La CFE está encargada, como su nombre lo indica, de la operación de las plantas generadoras de electricidad y su distribución en todo el territorio nacional. La otra empresa encargada de la explotación de los recursos energéticos es Petróleos Mexicanos (Pemex), organizada en divisiones que se encargan de aspectos específicos de la industria petrolera.
La principal forma de generación energética en el país es la termoeléctrica, que en el año 2004 producía 23 830 megavatios. Entre las plantas más importantes de este tipo está Los Azufres, en el estado de Michoacán, y su infraestructura representaba el 51,9 % del total. Le sigue, de lejos, la energía hidroeléctrica, con un volumen de 9900 megavatios en el mismo año y 21,6 % de la estructura de generación de energía. Otros tipos de generación son el núcleo eléctrica, la geotérmica, la carboeléctrica y la eólica, que en conjunto producen menos de 5 000 megavatios. En 2003, el consumo promedio de energía por habitante en el país fue de 5,95 megavatios por hora, con un costo de 1,35 pesos mexicanos por kWh.
México tiene una capacidad instalada para producir 959,50 MW (a diciembre de 2007) de energía geotérmica. Esto representa el 3,24 % de la electricidad total generada en el país. Se dispone de la mayor central de energía geotérmica en el mundo, la planta de energía geotérmica de Cerro Prieto.
Según la Comisión Nacional del Agua en México existen más de 4 000 presas, de estas 667 son calificadas como de gran tamaño con un volumen de almacenamiento de más 150 000 millones de metros cúbicos de agua. Entre las presas más relevantes se encuentran localizadas en el estado de Chiapas, la Presa La Angostura es la que cuenta con el mayor embalse en el país. En cuanto a generación eléctrica la Presa Chicoasén es la de mayor potencia en el país con 2400 megawatts, y cuenta con una de las cortinas . Según datos de Secretaría de Energía en el año 2011 en el país se generaron 35 796 gigavatios mediante la energía hidroeléctrica.
En México la explotación del petróleo está a cargo de la empresa pública paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX), que es uno de los principales exportadores de petróleo en el mundo, sin embargo no es miembro de la OPEP. Su principal mercado son los Estados Unidos. En el año 2004 producía 3 826 millones de barriles diarios, extraídos principalmente de la costa del golfo de México, el litoral de Tabasco y la llamada Sonda de Campeche, un yacimiento submarino localizado en la bahía de Campeche. Las reservas probadas de petróleo sumaban en 2005 12 000 882 000 barriles de petróleo, lo que las coloca en el decimocuarto sitio a nivel mundial. Los cálculos sobre la vida aproximada de esos yacimientos son de veinte años, si la explotación continúa al ritmo actual.
La longitud total de la red de vías terrestres en el país fue de 366 095 kilómetros en 2008. De ellos, la mayor tercera parte corresponde a brechas revestidas, y poco más de 10000 kilómetros corresponde a carreteras de cuatro carriles. Las carreteras en México se clasifican en "federales", que están a cargo de la SCT, son gratuitas y conforman poco más de 40 000 kilómetros; las "carreteras estatales", que son gratuitas y construidas por los gobiernos de los estados; y "autopistas de cuota", administradas por un consorcio denominado Caminos y Puentes Federales (CAPUFE), que recauda los recursos provenientes del peaje, que son reinvertidos en el mantenimiento de las autopistas. Algunas de estas vías de alta velocidad son las más caras de México, como la que une la Ciudad de México con Toluca, capital del estado de México; o la "Autopista del Sol", que enlaza el Distrito Federal con el puerto de Acapulco.
Recientemente han sido construidas obras de gran envergadura, con el propósito de hacer más rápida la transportación terrestre entre las diferentes regiones del país. Quizá la obra más emblemática de éstas es el Puente Chiapas, construido sobre la Presa Malpaso, en el río Grijalva, y que permite un ahorro de hasta seis horas en el traslado de la Ciudad de México a Tuxtla Gutiérrez, la capital chiapaneca.
La mayor parte de la red de ferrocarriles sirve en la actualidad para el transporte de mercancías. Tras la privatización de Ferrocarriles Nacionales de México, la empresa paraestatal formada tras la nacionalización de este sistema de transporte con el propósito de operar y mantener la red ferroviaria, las concesionarias se dedicaron exclusivamente al transporte de mercancías, y la red ha permanecido prácticamente sin aumento desde hace más de dos décadas. El país tenía un total de 17 166 kilómetros de vías férreas en 2010. El Ferrocarril Chihuahua al Pacífico transporta pasajeros, aprovechando que la ruta por la Sierra Madre Occidental tiene un valor importante valor turístico por sus paisajes naturales. En el siglo XXI, México regresa a la transportación ferroviaria de pasajeros debido a los congestionamientos de tránsito vehicular, el programa piloto del tren suburbano del Estado de México y el Distrito Federal ha hecho nuevas proyecciones en otros lugares del país como los proyectos de tren suburbano Jardines de Morelos-Reyes-Ecatepec-Martín Carrera, Tula-Buanavista, Pachuca-Buenavista Tlajomulco de Zúñiga-Guadalajara-Zapopan, y el más grande tramo de tren suburbano Adames-Aguascalientes-Peñuelas con 80 kilómetros de longitud recorriendo el todo el estado de norte a sur. Otras proyecciones son los trenes interurbanos Guanajuato-Querétaro, Tijuana-Mexicali, Querétaro-San Luis Potosí y Coatzacoalcos-Salina Cruz, que se están estudiando para recuperar la infraestructura ferroviaria, reducir el tiempo de transportación de pasajeros y mercancías con fines ecológicos y tecnológicos.
Como el resto de los sistemas de transportes, los aeropuertos y los puertos marítimos también fueron privatizados durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. En 2010 era el tercer país con más pistas de aterrizaje a nivel mundial, solo después de Estados Unidos y Brasil, teniendo 1819 de estas estructuras. Entre los aeropuertos, los más importantes por el nivel de personas que los utilizan y el tráfico aéreo, son el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y el Aeropuerto Internacional de Cancún. El primero de ellos atraviesa por serios problemas de saturación, y se propuso la construcción de un nuevo aeropuerto en las tierras ejidales del lago de Texcoco que finalmente fue rechazado por la oposición de los ejidatarios tenientes de la tierra. En compensación, se han realizado obras de ampliación del Benito Juárez y algunos aeropuertos como el de Toluca han comenzado a recibir parte del tráfico destinado originalmente a la Ciudad de México.
El 14 de febrero de 2007, el Senado de México, aprobó la creación de la Agencia Espacial Mexicana, sucesora de la Comisión Nacional del Espacio Exterior, la cual será provista de presupuesto para la creación de sus instalaciones iniciales.
Como los ferrocarriles, la mayor parte del tráfico marino es de mercancías. México cuenta con , cincuenta y cuatro en el golfo y otros tantos en el Pacífico. Los más importantes son Veracruz, en la costa atlántica, y Manzanillo, en el estado de Colima en la costa del pacífico.
Los medios de comunicación en México también quedaron en manos de la iniciativa privada, a partir de la década de 1990. Anteriormente fueron operados por compañías paraestatales, como Teléfonos de México y Telégrafos de México. El Servicio Postal Mexicano sigue en manos del Estado. En lo que respecta a la televisión, existió el Instituto Mexicano de la Televisión (Imevisión), aunque desde el inicio los particulares tuvieron derecho a concesiones. En la actualidad, existen dos empresas televisivas privadas que acaparan la mayor parte del mercado (Televisa y TV Azteca). El gobierno federal opera el Canal 22 de Secretaría de Cultura, el canal Una Voz Con Todos del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano y el Canal 11; este último, a través del Instituto Politécnico Nacional adscrito a la Secretaría de Educación Pública. Asimismo, los estados tienen la facultad de operar televisoras a través de organismos descentralizados creados para tal fin. En México existen 733 canales de televisión, algunos de ellos con cobertura nacional.
En radio, existen múltiples empresas privadas. Las más importantes de ellas tienen su sede en el Distrito Federal. En muchas ciudades de la república hay estaciones locales. La Federación opera el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), y algunas de sus dependencias operan otras estaciones, como Radio Educación, dependiente de la Secretaría de Educación Pública, y las muchas estaciones de radio indigenista, que dependían del Instituto Nacional Indigenista, convertido en la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. Varias universidades también tienen estaciones propias de radio, entre las que destaca Radio Universidad Nacional Autónoma de México, de la UNAM, cuya cobertura alcanza casi todo el territorio nacional, y puede escucharse en la banda internacional e Internet. Existen en México 854 estaciones de radio en amplitud modulada y 634 en frecuencia modulada.
La telefonía fija es operada por unas pocas compañías, de las cuales Telmex es con mucho la más grande. La cobertura del teléfono también ha ido en aumento constante. Se estima que el 80 % de los hogares mexicanos cuentan con teléfono fijo, y en muchas comunidades pequeñas existen casetas telefónicas comunitarias. En larga distancia (nacional e internacional), el tiempo total de las conferencias sumó en el año 2004 la cantidad de 32 302 millones de minutos. El número de usuarios de celular en este 2007 es de aproximadamente 56 millones de personas, atendidas por 13 empresas privadas.
En lo que respecta al uso de nuevas tecnologías de comunicación (Internet), la cantidad de usuarios en México es de 40,6 millones de usuarios en 2011. Para aumentar la cobertura, el gobierno de México ha implementado el programa "Plazas comunitarias", que son estaciones equipadas con computadoras y una conexión a Internet, establecidas en las regiones más marginadas del país.
Las principales redes de televisión en México son el duopolio Televisa y TV Azteca. Televisa es también el productor más grande del contenido en lengua española en el mundo, principalmente, de las tradicionales "telenovelas". Grupo Multimedios es otro medio conglomerado de habla hispana que difunde en México, España, y los Estados Unidos. Varios formatos de programas extranjeros de la TV se compran después de que resultan exitosos, como la pelea entre familias ("100 mexicanos dijeron" y "Qué dice la gente"), "Big Brother", "Operación Triunfo" y "La Voz... México". Las demostraciones nacionales de las noticias como las noticias de Adela en Televisa se asemejan a un híbrido entre Donahue y Nightline (programas estadounidenses). Las ciudades de la frontera reciben la televisión estadounidense y las estaciones de radio.
México encabeza la lista de mayor concentración de medios de comunicación a nivel mundial y ocupa el tercer lugar entre los países de la OCDE que más caros ofrecen sus servicios. En este marco, el mercado de telecomunicaciones en México está dominado por el Gru­po Televisa y el Grupo Carso.
En México los periódicos de mayor circulación (en orden alfabético) son El Universal, La Jornada y Diario Reforma, de línea editorial centro, izquierda y derecha, respectivamente. En los Estados y ciudades más importantes existen periódicos locales con mayor circulación que los nacionales. Por ejemplo, en el Puerto de Veracruz se edita el Notiver y el Dictamen, este último dice ser «el decano de la prensa nacional».
Existen diarios de corte popular que son muy leídos, como El Gráfico, Metro y La Prensa. El principal diario deportivo se llama Récord, con tirajes superiores incluso a los diarios de información general. También existen periódicos gratuitos que realizan una síntesis de los hechos más importantes del día y que se reparten a través de los llamados «volanteros». Un ejemplo es La Crónica o El Publimetro.
En México, hay más de 500 canales de televisión, de las cuales la mayoría pertenecen a dos compañías privadas de televisión: Televisa y Televisión Azteca; las cuales son consideradas como un "duopolio". En la Ciudad de México y el Área Metropolitana se dispone de dos canales de transmisión local: Proyecto 40 y Canal 28, este último propiedad de Grupo Imagen, una empresa especialista en noticias. Los canales de televisión pública que se disponen y tienen sede de transmisiones en la misma son Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional, el Canal 22 de la Secretaría de Cultura, el Canal 30 del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano y el Canal 20 de la Universidad Nacional Autónoma de México. En los Estados, se disponen de estaciones locales que transmiten la programación de las dos compañías privadas; así como de estaciones propias de televisión pública en cada estado que transmiten la programación de las televisoras públicas. En Tijuana, Baja California, hay varias empresas estadounidenses que tienen un canal en esa ciudad, destacando la presencia de Telemundo (33), FOX (6), ESPN, entre otros. En el noreste de México, la cadena Multimedios Televisión transmite programación propia, tal que muchas personas la han denominado «la tercera cadena del país», transmitiendo desde la Ciudad de Monterrey. La programación de las televisoras es controlada para su emisión a través de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía, un instituto dependiente de la Secretaría de Gobernación de México, la cual determina los horarios para la transmisión de material grabado.
Hay un alrededor de 1585 emisoras de radio en México, de las cuales, 5 son estaciones de Onda corta ( y ), 852 estaciones son de Amplitud Modulada y 728 estaciones son de Frecuencia Modulada. Los estados con más estaciones son: y (tienen hasta 100 estaciones en todo el estado). El único estado con menos estaciones de radio es (solo 6).
En algunas ciudades de México existen grupos de radio que ocupan todas las frecuencias para sus estaciones, como es en la , en y en . Las tres ciudades de Baja California () también tienen sus respectivas estaciones que están en todas las frecuencias.
La radio en México es diversa en contenidos pero se ha documentado que dicha industria la dominan aproximadamente siete familias que operan grupos radiofónicos. Las cuales son:
En México, operan cinco operadores de telefonía móvil, con sus respectivos centros de atención a clientes, entre las que se encuentran:
El servicio de agua potable, alcantarillado y saneamiento es operado por microempresas que laboran en exclusividad con cada ciudad de la nación; las cuales administran los entes de almacenamiento tales como presas, pozos, torres hidráulicas, entre otros. Si bien México se precia de tener algunos de los mejores organismos operadores de agua potable y saneamiento de América Latina, también cuenta con algunos cuyo desempeño es malo. El acceso, la eficiencia y la calidad de los servicios de agua y saneamiento varían mucho de una localidad a otra, reflejando en gran medida los diferentes niveles de desarrollo en todo el país. En general, el sector de agua y saneamiento mexicano está marcado por los siguientes problemas:
Durante todo el siglo XIX, la población de México apenas se había duplicado. Esta tendencia continuó durante las primeras dos décadas del siglo XX, e incluso, en el censo de 1920 se registra una pérdida de cerca de 2 millones de habitantes. El fenómeno puede explicarse porque durante el decenio de 1910 a 1920 tuvo lugar la Revolución mexicana.
La tasa de crecimiento se incrementó drásticamente entre los decenios de 1930 a 1980, cuando el país llegó a registrar índices de crecimiento mayores a 3 % (1950-1980). La población mexicana se duplicaba en veinte años, y a ese ritmo se esperaba que para el año 2000 hubiera 120 millones de mexicanos. Ante esta situación, el gobierno federal creó el Consejo Nacional de Población (CONAPO), con la misión de establecer políticas de control de la natalidad y realizar investigaciones sobre la población del país. Las medidas resultaron exitosas, y la tasa de crecimiento descendió hasta 1,6 en el período de 1995 a 2000. La esperanza de vida pasó de 36 años (en 1895) a 72 años (en el año 2000).
También cambió la cara de los mexicanos. A principios del siglo XX cerca del 90 % de la población vivía en localidades rurales (pueblos, rancherías, caseríos). El censo de 1960 arrojó datos en los que la población urbana era por primera vez mayor que la rural (50,6 % del total). El número de personas que radicaba en su estado natal en 1895 constituía el 96,6 % de la población total del país. En el censo de 1920 sumaban poco más del 90 %. Treinta años más tarde constituían el 80 % y en la actualidad poco más de 18 % de los mexicanos radican fuera del estado en que nacieron. Ambas tendencias pueden explicarse por el proceso de industrialización de las ciudades grandes y medianas, así como por la depauperación gradual del campo, ocasionada por la recesión de las actividades agropecuarias. Las entidades federativas que concentran la mayor población son Estado de México, Ciudad de México, Veracruz, Jalisco y Puebla. En cambio, las menos pobladas son Baja California Sur, Campeche y Quintana Roo. Este último estado es uno de los que presenta una tasa de crecimiento poblacional más alta en el país, debido a la industria turística de Cancún, que concentra el 50 % de la población quintanarroense.
Las áreas metropolitanas han sido tradicionalmente definidas como el grupo de municipios o ciudades que interactúan fuertemente entre sí, normalmente en torno a un núcleo ciudad. En 2004, en un esfuerzo conjunto entre el CONAPO, el INEGI y la SEDESOL se acordó definir las áreas metropolitanas como:
Cabe señalar, sin embargo, que el noroeste y el sureste de los Estados se dividen en un pequeño número de grandes municipios mientras que los estados centrales se dividen en un gran número de municipios más pequeños. Como tal, las áreas metropolitanas en el noroeste por lo general no se extienden a más de un municipio, mientras que las áreas metropolitanas en el centro se extienden sobre muchos municipios.
Pocas áreas metropolitanas se extienden más allá de los límites de un estado: Distrito Federal, México e Hidalgo, Puebla-Tlaxcala, Comarca Lagunera (Coahuila y Durango), y Tampico (Tamaulipas y Veracruz).
La siguiente es una lista de las principales áreas metropolitanas de México, como se informa en el censo de 2010.
Basados en varios procedimientos estadísticos y tomando como base el Censo 2010, se obtuvo un total de 59 zonas metropolitanas, que en su conjunto tienen un total aproximado de 63,8 millones de habitantes, representando el 56,8 % de la población total de la nación.
Si se consideran los municipios como entidades aisladas y sin relación con las zonas metropolitanas, encontraremos que el municipio más poblado del país es Ecatepec con más de 1 640 000 habitantes, seguido por el municipio de Guadalajara con 1 600 940 habitantes, Puebla tiene más de 1 400 000 habitantes, cifra muy similar a la del municipio de Juárez, Iztapalapa delegación política del Distrito Federal sobrepasa al más poblado de los municipios con más de 1,8 millones de habitantes. En el polo opuesto se encuentran varios municipios del estado de Oaxaca, cuyas poblaciones no rebasan el millar de personas.
México es étnicamente diverso. El artículo 2.º de la Constitución Mexicana define al país como una nación pluricultural fundada sobre el principio de los pueblos indígenas. El México actual se caracteriza por ser una «nación mestiza» o, como dijera José Vasconcelos Calderón (1925), un «crisol de todas las razas» tanto cultural como desde el punto de vista étnico.
La política predominante del primer siglo de vida independiente de México era de corte racista. Tras el triunfo de la Revolución, varios pensadores consideraron que México era una nación culturalmente mestiza, y entonces las políticas sociales se dirigieron a asimilar a los indígenas a la cultura nacional. Las consecuencias fueron la reducción en términos absolutos y relativos de las personas que hablaban lenguas indígenas.
El criterio de las lenguas se ha empleado para determinar la cantidad de indígenas en el país. Sin embargo, esto ha sido criticado, puesto que la identidad étnica no está dada solo por la identidad lingüística, como señalaba Guillermo Bonfil Batalla en su obra "México profundo".
Las cifras ofrecidas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (anteriormente el Instituto Nacional Indigenista) (INI), son divergentes. Para el primero, la población indígena es de alrededor de 6 por ciento del total, en tanto que el INI presentó una población de entre 10 y 14 por ciento. En el sitio web de la comisión, la cifra ofrecida es de 10 220 000 indígenas en el país en el año 2000, lo que constituiría cerca del 11 por ciento de la población mexicana. Los criterios empleados por la comisión para su cálculo incluyen, además del lingüístico, el lugar de origen, la identidad étnica de uno o ambos padres y la Asunción individual de la identidad indígena, entre otros.
La comisión reconoce solamente a 65 grupos étnicos indígenas distinguidos entre sí sobre la base del criterio lingüístico. Los más grandes, en términos demográficos, son el nahua, el maya, el zapoteco, el mixteco, el otomí y el purépecha. Todos ellos son descendientes de los antiguos pueblos mesoamericanos. Los grupos menos numerosos son el kiliwa, asentado en el norte de Baja California y el lacandón de Chiapas, con apenas unas decenas de integrantes.
Sobre la inmigración hacia México, no fue masiva como en los Estados Unidos, Canadá, Argentina, Brasil o Uruguay, pero recibió innumerables comunidades de naciones muy lejanas. La inmigración hacia México se compara más bien con la de otros países latinoamericanos como Perú, Chile, Colombia, Venezuela y Paraguay. Entre las principales comunidades extranjeras con fuerte presencia en el territorio nacional de muchos años atrás se encuentran las comunidades estadounidenses, españolas, portuguesas, alemanas, italianas, británicas, cubanas, francesas, chinas, rusas, libanesas, judías, gitanas, japonesas, chilenas, peruanas, coreanas, filipinas, griegas, irlandesas, suizas, húngaras, polaca, siria, turcas, entre otras.
La inmigración en México no ha tenido un impacto desbordante entre la población total en comparación con otros países, pero sí ha habido un incremento considerable en la población extranjera desde que México se consolidó como nación independiente, México es un país de inmigración creciente en los últimos años. Por la posición geográfica de México, el inmigrante llega a territorio nacional por motivos familiares, educativos, económicos, climatológicos, culturales y de tránsito lo cual ha dado la permanencia de extranjeros en todo el territorio. El país no ha buscado históricamente la inmigración masiva pero ha empezado a generarse repentinamente, en años anteriores se había buscado la atracción extranjera de una inmigración más selectiva a la que se sumaba una vieja tradición de asilo político por persecución religiosa o ideológica; es por eso, que en México residen intelectuales, científicos y artistas venidos de otras naciones y que han contribuido en diversos campos científicos y artísticos del país a la par de los mexicanos que destacan en los mismos rubros.
México es también un país de emigrantes, es un caso peculiar; el 75 % de los emigrantes buscan como destino final a los Estados Unidos, por cada diez mexicanos que abandonan su país ingresan cuatro extranjeros a México de manera legal e ilegal; y deciden quedarse en el país por tiempo indefinido. El Instituto Nacional de Inmigración y el INEGI son las únicas instituciones que recopilan estadísticas oficiales sobre los extranjeros que tienen una estancia legal mayor a seis meses desde que ingresaron al país, sin embargo la difícil situación de control en las fronteras y aduanas nacionales impide tener un conteo exacto de ingreso de extranjeros, su origen y su destino. El 80 % de los extranjeros que viven en México provienen de países limítrofes (Estados Unidos y Guatemala), otras comunidades importantes provienen principalmente de naciones hispanohablantes, de las cuales sobresalen las comunidades españolas, colombianas, argentinas, cubanas entre otras, el resto de la inmigración proviene de diversas regiones del mundo. La entidad con mayor población extranjera es Baja California, le siguen Nuevo Leon, Jalisco, Distrito Federal, Tamaulipas, Chihuahua, Chiapas, Estado de México, Baja California Sur y Sonora.
Iniciado el siglo XXI hubo cambios importantes en la política de México que repercutieron en el incremento de residentes y naturalizados extranjeros. México muchas veces no ha sido un país de destino final como lo son los Estados Unidos, pero tiene una importante ubicación geográfica y estratégica que ha generado relaciones bilaterales e internacionales con los Estados Unidos y Canadá respecto al control migratorio. La globalización, el multiculturalismo, el trabajo y un acelerado índice de movilidad de los seres humanos seguirá incrementando la población extranjera de manera legal e ilegal dentro del territorio mexicano.
México es el segundo país con mayor número de personas católicas en el mundo, después de Brasil, seguido por los Estados Unidos. A pesar de ello, el Estado mexicano es oficialmente laico desde que la separación entre las instituciones religiosas y la administración política de la nación quedó consagrada en la Constitución de 1857, y fue ratificada en la hoy vigente Constitución de 1917. José María Morelos señaló en sus escritos que no debería haber tolerancia para ninguna otra religión y la Constitución de 1824 declaró que la religión oficial de la República sería la católica, y a partir de la segunda mitad del siglo XX, se inició un proceso de introducción de credos diferentes al católico.
La década de 1920 fue marcada por un conflicto religioso conocido como la Guerra cristera, en la cual muchos campesinos alentados por el clero se enfrentaron al gobierno federal que había decidido poner en vigencia las leyes constitucionales de 1917. Entre las medidas contempladas por la Carta Magna estaban la supresión de las órdenes monásticas y la cancelación de todo culto religioso. La guerra concluyó con un acuerdo entre las partes en conflicto (Iglesia católica y Estado), por medio del cual se definieron los respectivos campos de acción. Hasta la mitad de la década de 1990, la constitución mexicana no reconocía la existencia de ninguna agrupación religiosa. En 1993 se promulgó una ley mediante la cual el Estado les concedía personalidad jurídica como "asociaciones religiosas". Este hecho permitió el restablecimiento de relaciones diplomáticas con la Santa Sede, a la cual el Estado mexicano no reconocía como entidad política.
Según las cifras del INEGI, la mayor parte de los mexicanos se declaran cristianos y en su mayoría católicos (casi 93 millones de adeptos según el censo de 2010).
La segunda agrupación cristiana son los testigos de Jehová, que suman más de 1 millón de adeptos, convirtiendo a la congregación mexicana de esta rama cristiana en la segunda a nivel mundial. En tercer lugar se encuentra la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros se conocen como mormones; le sigue la Iglesia de la Luz del Mundo, que tiene su centro en La Hermosa Provincia, una colonia de Guadalajara. Las denominaciones pentecostales tienen también una presencia importante, sobre todo en las ciudades de la frontera y en las comunidades indígenas. De hecho, las iglesias pentecostales juntas suman más de 1.3 millones de adeptos, que en números netos las colocan como el segundo credo cristiano en México. Cambia la situación cuando se consideran las diferentes denominaciones pentecostales como entidades separadas. Otras agrupaciones están en franco crecimiento, como la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, los menonitas y Adventistas del Séptimo Día. Los fenómenos migratorios han propiciado la proliferación de diferentes vertientes del cristianismo, incluidas ramas protestantes, cristianismo de rito oriental y de las iglesias ortodoxas.
Según Jacobo Grinberg-Zylberbaum (en textos editados por la Universidad Nacional Autónoma de México), es notable la pervivencia de rituales de tipo mágico-religioso de los antiguos grupos indígenas, no solo en los indígenas actuales sino en los mestizos y blancos que conforman la sociedad mexicana rural y urbana. Existe frecuentemente un sincretismo entre el chamanismo y la tradición católica. Otra religión de sincretismo popular en México (sobre todo en los últimos años) es la santería. Esto se debe principalmente a la gran cantidad de cubanos que se asentaron en el territorio tras la Revolución cubana (principalmente en estados como Veracruz y Yucatán). A pesar de que México también fue receptor de esclavos negros provenientes de África en el siglo XVI, el apogeo de estos cultos es relativamente nuevo.
La proporción de católicos es variable en diferentes ámbitos sociales. En las ciudades suele ser más baja, aunque hay algunas regiones indígenas en donde los integrantes de credos protestantes alcanzan el 30 por ciento. Incluso en algunas zonas de Chiapas la comunidad de indígenas musulmanes suma unos 5000 creyentes. La mayor diversidad religiosa se presenta en la zona norte del país, fronteriza con los Estados Unidos, y en el sureste, cuya población tiene un fuerte componente indígena. El centro, y especialmente la región del Bajío, es una región con una predominancia casi absolutamente católica, por ejemplo, en el estado de Guanajuato el 93,8 por ciento se declaran católicos, mientras que en Zacatecas el 93,4 por ciento y en Aguascalientes 93 por ciento son católicos. También es importante el número de personas que no profesan ninguna religión. Suman más de 2 millones del total de 84 millones de personas mayores de 5 años (cerca del 3 por ciento del universo contemplado en los tabulados del INEGI).
En ciertas regiones, la profesión de un credo diferente del católico es vista como una amenaza para la unidad comunitaria. Se argumenta que la religión católica forma parte de la identidad étnica, y que los protestantes no están dispuestos a participar de los usos y costumbres tradicionales (el tequio o trabajo comunitario, la participación en las fiestas patronales y cuestiones similares). La negativa de los protestantes se debe a que sus creencias religiosas no les permiten participar en el culto a las imágenes. En los casos extremos, la tensión entre católicos y protestantes ha dado lugar a la expulsión o incluso el asesinato de los protestantes en varios pueblos. Los casos más conocidos son los de San Juan Chamula, en Chiapas, y San Nicolás, en Ixmiquilpan, Hidalgo.
Un argumento similar fue presentado por un comité de antropólogos para solicitar al gobierno de la República la expulsión del Instituto Lingüístico de Verano (ILV), en el año 1979, al cual se acusó de promover la división de los pueblos indígenas al traducir la Biblia a los idiomas vernáculos y evangelizar en un credo protestante que amenazaba la integridad de las culturas populares. El gobierno mexicano prestó atención al llamamiento de los antropólogos y canceló el convenio que tenía celebrado con el ILV. Los conflictos también se han dado en otros ámbitos de la vida social. Por ejemplo, dado que los Testigos de Jehová tienen prohibida la rendición de honores a los símbolos patrios (algo que en las escuelas públicas de México se realiza cada lunes), los niños que han sido educados en esa religión eran expulsados de las escuelas públicas. Este tipo de problemas solo se resuelven con la intervención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y no siempre con resultados favorables para los niños.
Existen algunas minorías religiosas como los practicantes de la fe musulmana con constante crecimiento, estimándose alrededor de 18 000 creyentes provenientes de países como Indonesia, Irak, Irán, Egipto, Palestina, Líbano, Marruecos, Chile y España. La primera mezquita en México se construyó en la ciudad de Torreón, Coahuila, bajo el patrocinio de un empresario libanés. Llama la atención la aceptación de fe musulmana entre comunidades indígenas en San Cristóbal de las Casas, desde 1992 hay presencia islámica entre 500 indígenas tzotziles y tzeltales que después de haber sido católicos o evangélicos. Así comenzó nuevos estudios sobre el abuso de líderes religiosos dentro las comunidades indígenas pese a que Islám no desapareció, comenzó una mayor observación civil y judicial en estos casos, después de la expulsión del musulmán español.
Es también reconocida una fuerte presencia cualitativa más que cuantitativa de fieles de la religión judía que se estima una población de 67 400 individuos, sobre todo en la capital y su zona metropolitana (en Polanco, Tecamachalco, Interlomas, Santa Fe, Satélite y en el Centro Histórico), en grandes centros urbanos como Guadalajara, Monterrey y en algunas zonas costeras portuarias como Veracruz y Cancún.
En el norte de la República existen comunidades mormonas algo herméticas en estados como Chihuahua y Puebla; también existe una fuerte presencia de menonitas, cuya mayor concentración se encuentra en Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, aunque también hay comunidades importantes en otras ciudades del norte y el sureste de la República, así como en la capital del país.
En la capital del país y en las ciudades más pobladas existen practicantes de religiones sincréticas, nuevas y orientales, sectas y otras creencias importadas a raíz del complejo fenómeno de la globalización, como el budismo (zen y tibetano), hinduismo, sijismo, Islam sufí, Hare Krisna, unitarismo universalista, rastafarianismo, movimientos de sanación pránica, etc.
El impacto de la religión católica en México ha provocado también una fusión de elementos. Más allá de las iglesias y denominaciones religiosas, persiste en México un fenómeno que algunos antropólogos y sociólogos llaman religión popular, esto es, la religión tal y como la práctica y entiende el pueblo. En México, el componente principal es la religión católica, a la que se han adherido elementos de otras creencias, ya de origen prehispánico, africano o asiático. En general, la religiosidad popular es vista con malos ojos por las religiones estructuradas institucionalmente. Uno de los casos más ejemplares de la religiosidad popular es el culto a la Santa Muerte. La jerarquía católica se empeña en calificarla como culto satánico. Sin embargo, la mayor parte de las personas que profesan este culto se declaran a sí mismos creyentes católicos, y consideran que no hay ninguna contradicción entre los homenajes que brindan a la "Niña Blanca" y la adoración a Dios. Otros ejemplos son las representaciones de la Pasión de Cristo y la celebración del Día de Muertos, que se realizan en el marco del imaginario cristiano católico, pero bajo una reinterpretación muy particular de sus protagonistas.
La Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas reconoce como lenguas nacionales al español y a 65 lenguas indígenas mexicanas. El español es la lengua dominante en asuntos oficiales y es el idioma materno de la mayoría de los mexicanos.
Un 7 % de la población habla una lengua indígena. El gobierno reconoce oficialmente 63 lenguas indígenas —agrupando las variedades similares que para algunos lingüistas deberían ser considerados como lenguas diferentes—. Entre las lenguas indígenas, las que cuentan con el mayor número de hablantes son el náhuatl y el maya yucateco; juntas, suman más de 2 millones de personas. El caso opuesto es el del maya lacandón, cuyo número de hablantes no llega a los 100. Más evidente aún es el caso de lenguas como el kiliwa, cuyos hablantes se estiman entre 10 y 50 individuos (la información varía según las diversas fuentes), problema que se acentúa debido al aislamiento geográfico de las familias kiliwa, igualmente significativo es el caso de los hablantes del dialecto zoque ayapaneco que debido a recientes investigaciones, se sabe que son únicamente dos individuos que además no ejercen el uso del idioma y por lo tanto se considera extinto. La SEP ha establecido sistemas de educación bilingüe en las comunidades indígenas y rurales debido a la necesidad de comunicación con la mayoría hispanohablante que se suscitó —de facto—; un porcentaje considerable de la población indígena es bilingüe o trilingüe.
Debido a la cercanía con Estados Unidos, la presencia del inglés es constante, especialmente en los centros urbanos, en la música y en el cine; además es muy común en el ambiente de negocios por las actividades económicas que México tiene con el resto del mundo.
De las lenguas llevadas a México por los inmigrantes europeos no españoles, llama la atención el caso del véneto chipileño, hablado en Chipilo, ciudad poblana fundada en 1882 por inmigrantes italianos. Hoy en día, casi todos los residentes de la ciudad utilizan el véneto en sus actividades cotidianas. El véneto también se escucha en Veracruz, en Huatusco y Colonia Manuel González. En México se encuentra la variante dialectal más similar al idioma que se habla actualmente en Venecia; además, México se halla entre los primeros lugares en número de hablantes del veneciano, al lado de Italia, Eslovenia y Croacia.
Otro caso similar es el del "Plautdietsch" (o "Plattdeutsch"), lengua clasificada como bajo sajón (o «bajo alemán») que se habla en las comunidades menonitas en los estados de Chihuahua, Zacatecas, Durango y Campeche.
El francés también se escucha en el estado de Veracruz, con una colonización francesa en este estado, particularmente en los poblados de Jicaltepec, Perote, San Rafael y Mentidero. El italiano que se habla en Zentla, la Riviera Maya, la Península de Baja California y la Ciudad de México. Otro caso es el alemán en la zona del Soconusco, Chiapas, donde se instalaron colonias alemanas y en la capital del estado de Puebla ya que la armadora Volkswagen se encuentra ahí, también hay presencia de comunidades alemanas en Sinaloa como las de Mazatlán y Culiacán.
Se tiene una presencia importante de españoles bilingües en territorio mexicano, esto se dio durante la guerra civil española bajo el gobierno de los ex-presidentes Lázaro Cárdenas del Río y Manuel Ávila Camacho. En los últimos años han llegado nuevos migrantes españoles y entre ellos destacan los de habla catalana que son los más numerosos con casi 7 500 hablantes bilingües concentrados en la Distrito Federal, Puebla y Quintana Roo, le siguen los de habla vasca con casi 5 000 hablantes bilingües concentrados en las el Distrito Federal, Nuevo León y Colima y en menor escala se tiene a los gallegos bilingües que suman unos 5000 hablantes dentro del Distrito Federal, Estado de México, Veracruz y Jalisco. Aún se puede aprender y enseñar estas lenguas en México por los esfuerzos realizados de la embajada española, se puede aprender catalán en el CELE de ciudad universitaria de la UNAM o en el "Orfeó Català", vasco en la "Casa Vasca" ubicada en Polanco y gallego en los centros de "La Galleguidad" ubicadas en la Ciudad de México y en Guadalajara.
La cifra de hablantes de árabe se estima mayor a los diez millares, casi todos provenientes de Líbano y la mayoría bilingües. Existen también minorías sirias, marroquíes, egipcias, argelinas, palestinas e iraquíes. Hay también un alto número de hablantes de hebreo, yidish y sefardí puesto que la comunidad judía tiene gran presencia en el país y cuya población total se estima en más de 50 000 individuos. Son igualmente bilingües.
Existen también colonias numerosas de chinos, en la Ciudad de México, Mexicali, Tijuana, Ensenada, Rosarito, Tecate, San Felipe y San Quintín; de japoneses, coreanos y filipinos, principalmente en la capital; en donde se habla la lengua de origen y el español.
Salvo el castellano, ninguna otra lengua europea es considerada lengua nacional, aun si su número de hablantes fuera mayor al de alguna lengua indígena. Por lo tanto, no se contemplan en asuntos como la educación pública, ni en la impartición de justicia.
Se estima que existen entre 87 000 a 100 000 personas que practican la lengua de señas mexicana, entre 400~500 la lengua de señas maya yucateco y 13 de la lengua de señas de Tijuana. en: "Asociación de Intérpretes y Traductores de Lengua de Señas de Baja California". Consultado el 21-08-2012.