Testigos de Jehová

Los Testigos de Jehová (en inglés: "Jehovah's Witnesses") son una denominación cristiana milenarista, antitrinitarista y antiecuménica, con creencias heterodoxas distintas a las vertientes principales de la cristiandad. Se consideran a sí mismos una restitución del cristianismo primitivo, creencia que se basa en su propio entendimiento de la Biblia, preferentemente de su "Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras", y que tiene como propósito santificar el nombre de Jehová.
Su entidad jurídica, la Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania, fue fundada en 1881 por Charles Taze Russell, quien la presidió hasta su muerte, en 1916. Según sus publicaciones oficiales, en la actualidad es dirigida por un Cuerpo Gobernante desde su sede principal en Nueva York. Este cuerpo gobernante se encarga de establecer la doctrina oficial de la congregación mundial.
Según sus propios datos, en 2015 sus publicaciones se distribuyeron en 240 países y territorios; contaban con 8.2 millones de publicadores activos y la asistencia anual a la «Conmemoración de la cena de Jesús» fue de 19.86 millones de personas.
Los Testigos de Jehová surgieron a partir de un grupo de cristianos restauracionistas, milenaristas y antitrinitarios pertenecientes al movimiento Estudiantes de la Biblia, el cual había sido organizado por el estadounidense Charles Taze Russell en los años 1870 en la localidad de Allegheny, Pensilvania. En julio de 1879 este movimiento publicó el primer número de la revista "Zion's Watch Tower and Herald of Christ's Presence", la que se continuó desarrollando y actualmente se ha constituido como la publicación más conocida de los Testigos de Jehová, bajo el nombre en castellano de "La Atalaya".
En 1881, Russell y un grupo de amigos del movimiento fundaron como entidad legal la Zion's Watch Tower Tract Society. Russell fue nombrado presidente en 1884, y la sociedad cambió más tarde su nombre por el de Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania, la que corresponde a la principal y más antigua entidad jurídica utilizada por los Testigos de Jehová. Desde entonces la sociedad comenzó a publicar y distribuir diversas publicaciones en distintos idiomas, relacionadas con sus creencias y su dios Jehová.
En 1909 la sede se trasladó hasta su ubicación actual, en Brooklyn, Nueva York. En 1914 se creó la primera entidad legal fuera de Estados Unidos, la sucursal International Bible Students Association en Gran Bretaña. Russell falleció dos años después. Para entonces, los estudiantes de la Biblia ya rechazaban doctrinas tales como la Santísima Trinidad, la inmortalidad del alma y el fuego del infierno, pero todavía celebraban la Navidad y aceptaban el símbolo de la cruz. Estas creencias, entre otras, se fueron rechazando progresivamente más adelante.
Tras el fallecimiento de Russell, la presidencia de la Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania fue asumida en 1917 por Joseph Franklin Rutherford. Durante su presidencia la organización aumentó considerablemente. Frente a las críticas de diversas denominaciones cristianas por sus principios doctrinarios, establecieron un cuerpo legal, mediante el que se obtuvieron fallos positivos en los tribunales de varios países que les dieron libertad de culto. También durante la presidencia de Rutherford se definió el nombre de «Testigos de Jehová», basados en el pasaje del canon bíblico Isaías 43:10, 11. El nombre se adoptó el 26 de julio de 1931, durante la asamblea de Columbus, Ohio, celebrada entre el 24 y el 30 de julio.
Entre 1942 y 1977, la presidencia de la Sociedad fue ejercida por Nathan Homer Knorr, quien ayudó a desarrollar los aspectos estructurales de la organización, fortaleció el Cuerpo Gobernante y creó diversas escuelas con el fin de estandarizar las tareas de evangelización, tales como la Escuela del Ministerio Teocrático (formación en oratoria) o la Escuela Bíblica de Galaad (formación misionera).
Entre 1977 y 1992 ejerció como presidente Frederick William Franz, quien era miembro del Cuerpo Gobernante y había sido vicepresidente desde 1945. Casi al término de su presidencia, en 1991, se levantaron las proscripciones de los Testigos de Jehová en Europa Oriental y África. Tras su muerte, Milton Henschel, antiguo asesor de Nathan Homer Knorr, asumió la presidencia hasta el año 2000, siendo reemplazado por Don Alden Adams, quien ejerce dicho cargo hasta hoy, sin ser miembro del Cuerpo Gobernante.
Los Testigos de Jehová basan sus creencias en la Biblia, libro que consideran como fuente exclusiva de referencia en asuntos doctrinales. Creen en Jehová como el único Dios, el cual no es omnipresente, y se identifican como seguidores de un único líder, Jesucristo, a quien consideran hijo de Dios pero no Dios en sí mismo, y a quien además identifican con el arcángel Miguel. Si bien aceptan a María como madre de Jesús y de sus hermanos, no la veneran ni adoran, ni la consideran madre de Dios. Creen en la Gran Apostasía y en el libre albedrío por sobre la predestinación. A diferencia de otras denominaciones cristianas, rechazan todas las doctrinas del Concilio de Nicea I y posteriores, entre ellas la Santísima Trinidad, el fuego del infierno y la inmortalidad inherente del alma. Realizan el bautismo por inmersión en agua, en el nombre del «Padre» (Jehová), del «hijo» (Jesucristo) y del «Espíritu Santo» (fuerza activa de Jehová), pero rechazan el bautismo de niños. No celebran la Navidad, la Pascua, los cumpleaños ni otras fiestas y costumbres que consideran incompatibles con el cristianismo por sus orígenes paganos. Tampoco consideran obligatorio el descanso semanal, pues argumentan que el feriado sabático de la ley mosaica estaba destinado exclusivamente a Israel. Son contrarios al ecumenismo y a las demás religiones y denominaciones cristianas las identifican con el apelativo de «Babilonia la Grande». En sus liturgias evitan el uso de imágenes y símbolos, no le ofrecen adoración a la cruz cristiana (creen que Cristo en realidad murió en un madero de tormento) ni creen en los dones milagrosos, los cuales consideran que terminaron tras la muerte de los doce apóstoles.
Los Testigos de Jehová creen que la parusía ya se produjo en 1914, de modo que desde entonces Cristo está presente de manera espiritual en la Tierra. Al mismo tiempo, creen que el armagedón está cerca, que el establecimiento del reino de Dios en la Tierra es la única manera de salvarse, y que solo 144 mil humanos, «los ungidos», irán al Cielo. Consideran que la sociedad secular actual está moralmente corrupta e influida por Satanás, por lo que sus miembros deben limitar su interacción social con las personas ajenas a su fe. Se suelen referir a su cuerpo de creencias como «la verdad» y consideran que ellos están «en la verdad». Los Testigos de Jehová, al igual que la mayoría de cristianos, consideran pecado e inmorales la masturbación, la fornicación, la homosexualidad, el aborto inducido y el espiritismo. Por faltas de conducta, los Testigos de Jehová pueden ser sometidos a diversas acciones disciplinarias, que pueden variar desde la «censura» hasta la expulsión.
Son conocidos por su predicación de casa en casa, donde distribuyen gratuitamente sus publicaciones, como "La Atalaya" y "¡Despertad!". También son conocidos por su oposición al servicio militar, su rechazo a los símbolos patrios y los nacionalismos. En general se declaran política y militarmente neutrales; si bien rechazan la violencia y el uso de armas, lo que en ocasiones provocó la persecución y matanza de sus miembros.
Los Testigos de Jehová creen en la creación divina y rechazan el naturalismo y la evolución biológica. Para ellos, la muerte y la vejez son una herencia del pecado original de Adán.
Piensan que Jesús no siguió la tradición judía de la no pronunciación del tetragramaton, sino que por el contrario, mandó santificarlo y darlo a conocer como el nombre de su padre (Mateo 6:9; Juan 12:28; 17:3,6,26).
Los Testigos de Jehová se reúnen semanalmente con sus respectivas congregaciones en los denominados salones del Reino. También se reúnen en asambleas anuales y en su celebración anual de la Conmemoración de la muerte de Jesús o Cena del Señor. Esta última es la única ceremonia que celebran. La realizan una vez al año en la fecha que corresponde al 14 de Nisán según el calendario lunar bíblico (marzo/abril), en la que recuerdan la muerte de Jesucristo y la analizan desde un punto de vista religioso.
Los Testigos de Jehová no creen en la transubstanciación, por lo que en estas ceremonias el pan y el vino tinto son solo elementos que representan simbólicamente el cuerpo y la sangre de Cristo. De acuerdo con sus propios datos, en 2015 a esta conmemoración asistieron 19 862 783 personas.
En sus reuniones se interpretan canciones compuestas íntegramente por Testigos de Jehová. Entre sus cancioneros se encuentran "Cantando y acompañándose con música en su corazón" (1969), "Canten alabanzas a Jehová" (1986) y "Cantemos a Jehová" (2009), todos ellos traducidos por la Watch Tower Society a numerosos idiomas.
Los Testigos de Jehová tienen prohibido hacerse transfusiones de sangre, incluso aunque de ello dependa sus vidas, lo que ha conducido a numerosas muertes evitables, incluyendo de niños. Desde 1961, la aceptación de transfusiones de sangre por parte de un miembro sin posterior arrepentimiento es causa de expulsión. Solo aceptan tratamientos alternativos. 
La aceptación o donación de órganos, por su parte, es un asunto de decisión personal, mientras no incluya transfusiones de sangre.
Los Testigos de Jehová poseen dos servicios relacionados con este tema:
La congregación cristiana de los Testigos de Jehová es coordinada y dirigida a nivel mundial por un Cuerpo Gobernante, que además ejerce como la principal entidad legal de la corporación Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania, cuya sede central se encuentra en Brooklyn, Nueva York. Todos los miembros del Cuerpo Gobernante se consideran ungidos, y están por sobre el presidente de la asociación legal. Sus distintas sucursales son dirigidas a su vez por «comités de sucursal», los que están a cargo de un país o un grupo de países. Las sucursales se dividen a su vez en circuitos, compuestos por alrededor de veinte congregaciones que reciben regularmente visitas de los «superintendentes de circuito», para ayudarlas a organizar y ejecutar las predicaciones en sus territorios. Las congregaciones se reúnen en templos denominados «salones del Reino». Cada congregación tiene un «cuerpo de ancianos», a quienes se encomiendan diversas tareas de supervisión y pastoreo.
Su órgano legal en español es la Watch Tower Bible and Tract Society Incorporated (en castellano, «Atalaya, Biblias y Tratados Sociedad Anónima») que participa como casa editora y distribuidora.
Durante la presidencia de Nathan Homer Knorr (1942-1977), la junta directiva de la Sociedad pasó a formar parte del Cuerpo Gobernante, entidades que hasta entonces se consideraban equivalentes. El Cuerpo Gobernante se amplió a once miembros, mientras que la junta directiva se limitó a siete miembros. Desde esa fecha, el cargo de la presidencia en el Cuerpo Gobernante, a diferencia del de la presidencia de la Sociedad, es de rotación anual, por orden alfabético de los apellidos. El número de miembros del Cuerpo Gobernante se volvió a aumentar en 1974.
Hacia 2013, el Cuerpo Gobernante estaba compuesto por David H. Splane, Anthony Morris III, D. Mark Sanderson, Geoffrey W. Jackson, M. Stephen Lett, Samuel F. Herd y Gerrit Lösch y Guy H. Pierce. El actual presidente de la Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania, Don Alden Adams, no pertenece a los ungidos y por lo tanto tampoco forma parte del Cuerpo Gobernante.
Cuando un testigo de Jehová comete lo que, de acuerdo con las creencias y normativas de la comunidad, es un pecado, éste es juzgado por un «comité judicial», el cual está conformado por tres o más «ancianos». El comité se reúne con el acusado para establecer la gravedad del pecado realizado. Si el «pecador» muestra arrepentimiento, se le aplica una «censura», es decir, una serie de sugerencias basadas en la Biblia que para ellos tienen como finalidad la reconciliación del acusado con Jehová. En caso de seguir estas sugerencias, la censura se hace pública a los demás miembros de la congregación, y se considera a la persona «censurada». Si, por el contrario, durante la etapa de censura el acusado no muestra arrepentimiento, entonces la persona es expulsada de la congregación y aislada de ésta. Una persona también puede desasociarse voluntariamente, en cuyo caso pasa a ser considerada como una persona expulsada de conocimiento público dentro de la congregación. En tales casos la persona pierde contacto con sus parientes Testigos que no viven bajo el mismo techo, y los miembros de la congregación no vuelven a saludarlo ni a tener contacto social con él.
El financiamiento de los Testigos de Jehová depende fundamentalmente de la corporación Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania, principalmente dedicada al negocio editorial, en el cual trabajan numerosos Testigos de Jehová de manera voluntaria, sin recibir remuneraciones. De acuerdo con el estudioso Wilbur Lingle, alrededor del 70% de sus ingresos provienen de sus millones de publicaciones que distribuyen anualmente a precios ligeramente superiores a los costos de impresión.
Otros ingresos los obtienen a través de donaciones voluntarias. Rechazan el pago de diezmos u otras medidas de pagos en cuotas obligatorias o de membresía. Los Testigos de Jehová no cobran por sus servicios como predicadores.
Desde sus inicios, tanto la sede central como las sucursales de los Testigos de Jehová han realizado una intensa actividad editorial evangelizadora, que incluye la publicación de numerosos textos al año, incluidas biblias, libros, folletos, tratados religiosos, vídeos y música, entre otros.
"La Atalaya", su revista más conocida, se comenzó a publicar en 1879, dos años antes de la fundación de la Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. Mediante su nueva entidad legal, los Testigos de Jehová comenzaron a publicar su propia Biblia y otros tratados a partir de 1896, dejando de predicar con la "Biblia del rey Jacobo", que habían utilizado hasta entonces. En un comienzo utilizaron imprentas externas, y adquirieron en Estados Unidos los derechos de distintas versiones de la Biblia ya existentes:
En diciembre de 1926, "The Emphatic Diaglott" se convierte en la primera versión bíblica impresa directamente en las prensas de la Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania, ubicada en Brooklyn, Nueva York. Desde entonces comenzaron a imprimir diversas versiones de la Biblia independientes:
El hecho que los Testigos dispongan de su propia versión de la Biblia ha sido cuestionado, principalmente por diferencias con las traducciones tradicionales, o por basarse en un texto crítico. Los detractores y exmiembros de esta denominación cristiana, así como diversas agrupaciones religiosas, sostienen que el contenido de la "Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras" ha sido alterado para apoyar las creencias particulares de los Testigos; a lo que los Testigos de Jehová responden que su traducción es precisa, exacta y literalmente ajustada a los manuscritos originales. Los Testigos de Jehová sostienen que en los pasajes criticados solo usan un estilo de traducción similar al de otras versiones reconocidas, constituyéndose en traducciones poco convencionales pero legítimas.
En la actualidad, las revistas "La Atalaya" y "¡Despertad!" son quincenales; la edición del día 1 de cada mes es pública, mientras que la del día 15 es para los miembros de la congregación. Ambas revistas se publican en papel, y desde 2012 también en formato electrónico.
Los Testigos de Jehová están presentes en un gran número de países, aunque no forman una proporción amplia de la población en ninguno de ellos. A diferencia de otras confesiones religiosas que contabilizan sus miembros por la asistencia anual a sus servicios o por sus miembros bautizados, los Testigos de Jehová cuentan como tales únicamente cuando son publicadores o predicadores activos.
El número de interesados o simpatizantes de su labor se muestra por la asistencia a su reunión anual, la Conmemoración de la muerte de Jesucristo. De acuerdo con sus propios datos, en 2015 asistieron 19 862 783 personas. De acuerdo con sus datos, las cifras actuales son las siguientes:
Las creencias y prácticas de los Testigos de Jehová suelen ser criticadas por corrientes principales del cristianismo, miembros de la comunidad médica, exmiembros y otros tipos de organizaciones.
Algunas acusaciones, desde el punto de vista social, son las siguientes:
Por otra parte, su objeción de conciencia al servicio militar y rechazo de los saludos a los símbolos patrios les ha generado conflictos con algunos gobiernos. En consecuencia, algunos Testigos de Jehová han sido perseguidos y sus actividades han sido prohibidas o restringidas en algunos países. Para el crítico religioso , los desafíos legales que han planteado ha influido en la legislación relacionada con los derechos civiles y políticos en algunos países.
Otro foco permanente de críticas es la construcción de la mansión Beth Sarim, construida supuestamente para el «inminente retorno de los patriarcas», la cual finalmente nunca tuvo el uso que se planteó en las publicaciones de la Sociedad Wachtower, sino que se empleó como residencia particular de Joseph Franklin Rutherford, el mismo que masificó la idea de la Segunda Venida a través de su libro de 1920, "Millones que ahora viven no morirán jamás", editado por la Sociedad Watchtower.
Algunas denominaciones cristianas critican el hecho que los Testigos de Jehová manejen su propia versión de la Biblia, "Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras", pues presenta diferencias de traducción y omite algunos textos de las versiones más conocidas.
Otra crítica tiene que ver con sus profecías fallidas, las cuales han sido citadas explícita o implícitamente en sus publicaciones, en particular las relacionadas con los años 1914, 1918 1925 y 1975. En dichas ocasiones en que las profecías no se han cumplido, se han alterado doctrinas, o bien se ha justificado la falla mediante el término «revelaciones progresivas», que se interpretan como una conducción gradual de Dios a la comprensión más clara de la voluntad de sus seguidores.
Hasta 1914 los Testigos de Jehová esperaban la Segunda Venida. Como esta no se produjo, declararon que el término «parusía» en realidad significa «presencia» y no «llegada», que el Reino de Dios era espiritual y que el mundo estaba viviendo sus últimos días. Posteriormente, a través de publicaciones como "Millones que ahora viven no morirán jamás" y números de revistas, los años para el cumplimiento de esta profecía se fueron extendiendo cada vez en el tiempo, sin cumplirse en ninguno de los casos. La generación de 1914 pasó y murió completamente, por lo que desde 2010 en adelante al seguir sin cumplimiento se habla de la «generación traslapada» con lo que alargan en el tiempo la profecía.
Distintos miembros de la confesión religiosa de los Testigos de Jehová han sido vinculados con casos de abuso sexual infantil. El comportamiento histórico de muchos de los líderes y ancianos de las congregaciones fue el «secreto», una especie de «código del silencio», que influyó en las víctimas para que no fueran a informar a las autoridades ni a la policía, y que prohibió además la discusión de estos asuntos dentro de la iglesia. 
Solo en Australia se calculó en 2015 la cifra de más de mil menores agredidos. El fiscal local definió a los Testigos de Jehová «como una secta insular con reglas diseñadas para detener los informes sobre abusos sexuales».
Esta política le significó a la congregación una serie de demandas y pago de millonarias indemnizaciones.
En respuesta, la organización ha desarrollado políticas de protección de menores para gestionar casos de abuso infantil cometidos por miembros de sus congregaciones. Detalles de estas políticas han sido emitidos en sus publicaciones y comunicados de prensa emitidos por su Oficina de Información Pública. Se encuentra información relacionada en las cartas que la Sociedad Watchtower manda a los miembros senior y que fueron filtradas a Internet.
Los Testigos de Jehová han sido víctimas de diversas persecuciones religiosas. Durante la primera mitad del siglo XX, fueron encarcelados en Estados Unidos y Canadá, especialmente la provincia de Quebec.
Durante la Segunda Guerra Mundial, fueron el segundo colectivo religioso más perseguido por la Alemania nazi, después de los judíos. Se calcula que durante el holocausto murieron en total 1490 Testigos de Jehová, entre ellos 253 sentenciados a muerte. La primera cifra difiere a la del Círculo europeo de antiguos deportados e internados Testigos de Jehová, grupo de Testigos de Jehová que contabiliza unos 2500 muertos, además de aproximadamente diez mil encarcelados y deportados, y en un 97% el porcentaje de Testigos de Jehová alemanes perseguidos de una u otra forma por el nazismo. En los , los denominados "Bibelforscher" llevaban un triángulo púrpura cosida en la ropa como identificación. El 5 de octubre de 2006, el Museo del Holocausto de Washington D. C. ofreció un día dedicado a los Testigos de Jehová víctimas del nazismo.
En el periodo de la Unión Soviética, también hubo una intensa persecución. Algunos Testigos de Jehová fueron encarcelados por más de cuarenta años y otros deportados a Siberia, donde algunos murieron víctimas del maltrato en condiciones climatológicas extremas.
Durante los años 1980 y 1990, los Testigos están proscritos o restringidos en varios países de América Latina, África, Asia y Europa Oriental. Actualmente, en países como Grecia, Georgia, Armenia, Uzbekistán y otros, los Testigos de Jehová han recibido palizas y malos tratos.