Satanás

Satanás (en griego antiguo: Σατανᾶς) o Satán (en hebreo: שָּׂטָן "satan", "adversario"; en árabe: شيطان "shaitan", "mal camino", "distante" o "diablo") es una figura que aparece en los textos de las religiones abrahámicas que trae el mal y la tentación, y es conocido como el engañador que conduce a la humanidad por el mal camino. Algunos grupos religiosos enseñan que se originó como un ángel que cayó en desgracia con Dios, seduciendo a la humanidad en los caminos del pecado, y quien tiene el poder en el mundo caído. En la Biblia hebrea y el Nuevo Testamento, Satanás es principalmente un acusador y adversario, una entidad decididamente malévola, también llamada el diablo, que posee cualidades demoníacas.
En el satanismo teísta, Satanás es considerado una fuerza positiva y deidad que es adorado o venerado. En el satanismo ateísta —la filosofía de Anton LaVey y su iglesia— Satanás es considerado como un arquetipo de características virtuosas. 
El nombre Satanás —o Satán— deriva del latín "Satāna", y éste a su vez del arameo הַשָּׂטָן, "ha-shatán", «adversario, enemigo, acusador». Aunque luego se le menciona como un espía errante de Dios sobre la Tierra, el sentido primario, de la raíz שטן ("štn", «impedir, hostigar, oponerse»), sería simplemente el de «enemigo».
En el libro de "Números" se llama "Shatan" (en el sentido de 'adversario', 'oponente'), al mensajero-ángel que Yahveh envía para impedir que Balaam maldiga al pueblo de Israel ().
El término "Shatan" también entra en la vida jurídica israelita, y alcanza el sentido de 'acusador delante del tribunal' (), () y el término "shitna", derivado de la misma raíz, es la "acusación".
Satán, como un ser que incita al pecado, que a la vez es sinónimo de perdición, destrucción, malicia, y búsqueda del mal por parte de los hombres aparece en el Antiguo Testamento varias veces (), en el segundo caso de manera más clara. También se menciona en (), () y en otros versículos.
Tras la aparición del Cristianismo y los "Evangelios" se le otorga al término un carácter personal como enemigo de Cristo, también como un anticristo (), especialmente en los relatos de las tentaciones (), (), () y los exorcismos llevados a cabo por Jesús de Nazaret (), (), (). Queda así fijada la figura del Maligno para la doctrina cristiana. 
En lengua árabe se le llama "Shaytan", que también significa serpiente.
Su equivalente en griego es "diábolos" Diablo, procedente del verbo dia-ballö, y posee un significado semejante de ‘oposición’ o ‘enfrentamiento’. En (1Mac. 1,36) (texto griego) encontramos la palabra "diábolos" con el significado de ‘adversario', como 'el enemigo'. También en algunas ocasiones incluye el sentido de ‘acusador’ o el de ‘calumniador’.
En principio, conviene aclarar que el judaísmo no identificaba a Satanás con el demonio Lucifer. En los documentos no canónicos del Antiguo Testamento, Satán es llamado frecuentemente Belial; igualmente la mención y definición del oponente del Dios Yahveh, puede encontrarse en la Biblia; en la que se mencionan los términos Beelzebú (). Del mismo modo, algunos sugieren que los nombres Semyazza y Azazel serían otro nombres para Satán. En relación a ello, también se postula que los diferentes nombres describirían a diferentes adversarios de Dios.
En el Nuevo Testamento, en cambio, Satán y Lucifer aparecen amalgamados en la figura del Diablo. Muchos especialistas deducen que el Diablo (el Maligno) es el "genio inspirador" de la famosa Bestia del "Apocalipsis de San Juan". Sin embargo también hay tradiciones que aún los nombran como entidades diferentes, indicando que Lucifer, Satán y Belcebú conforman el triunvirato que gobierna al Infierno y sus legiones.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en su doctrina describe a Satanás como opositor al plan de salvación de Dios el Padre, deshechado después de un concilio y batalla entre los partidarios del plan propuesto por Jehovah y el que habría propuesto Satanás. 
Satán fue expulsado con un tercio de sus huestes a la Tierra en forma de espíritus desincorporados y vaga desde entonces con ellos tentando a cuanto ser mortal sea afín y proclive a provocar la miseria humana. 
Las huestes de Satanás, al quedar privadas de un cuerpo terrenal, buscan ocupar cuerpos ávidamente, corrompìendo al espíritu humano, causando el estado de "hombre caído".
En la tradición de la Iglesia católica y otras iglesias cristianas señala que Satán es sinónimo de Lucifer. El nombre Lucifer sería lo que en una época habría sido el nombre que recibió de Dios en persona. 
Antaño a la rebelión, Lucifer estaba por encima de todas las categorías de los ángeles, ya que era el más hermoso de todos. El término "Lucifer" (Luzbel) significa "Portador de luz". Pero desde que se puso en contra de Dios, su nombre fue cambiado a Satán (adversario).
Lucifer (del hebreo "HEYLEL" en latín "Portador de luz") era el ángel más hermoso de todos, antes de caer era el querubín protector, músico, se cree que era el director de las alabanzas a Dios. Su posición era la más encumbrada de todos los seres angelicales que Dios creó. En Apocalipsis 12:4 se habla de un gran dragón rojo que arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo (interpretadas como los mismos ángeles rebeldes que combatieron con Miguel y sus ángeles). 
Pero no prevalecieron, fueron echados del Cielo y arrojados a la Tierra.
En el Antiguo Testamento hay dos pasajes que relataban la caída de un rey arrogante, pero los Padres de la Iglesia vieron en ellas la caída del Diablo:
Es un mensaje profético en lenguaje poético, que está dirigido tanto al rey de la dinastía de Hiram el rey de Sidón/Tiro, como a su mentor: Satán.
Así, el capítulo 28 de Ezequiel claramente está prologado con la frase:
Pero al mismo tiempo se dice: 
"En Edén estabas, en el jardín de Dios..."
Un poco más adelante el destinatario del mensaje es reiterado:
Pero asimismo se indica: 
"Querubín protector, de en medio de las piedras de fuego..."
En el Nuevo Testamento se presume que Jesucristo hace una pequeñísima mención de este relato, cuando les dice a sus discípulos:
El término hebreo "Satán" aparece traducido muchas veces en múltiples versiones antiguas y modernas de la Biblia.
Según algunos exorcistas de la Iglesia católica, como el padre Gabriele Amorth o el padre José Antonio Fortea, Lucifer y Satanás son dos demonios distintos. Lucifer era el ángel más alto, la mayor obra de Dios, antes de su caída, pero tras ésta quedó en segundo lugar después de Satán. 
Satán es el más maligno de los demonios, que supera en maldad a Lucifer.
Rudolf Steiner, fundador de la antroposofía, describe la potencia del demonio Ahriman (equivalente de Satanás) como algo que incita al humano a las supersticiones materialistas, y la de su opuesto Lucifer como algo que incita al humano a todas las exaltaciones, los falsos misticismos, el orgullo de elevarse sin frontera.