Ucrania

Ucrania (en ucraniano: Україна; romanización: "Ukraína", pronunciación: [ukrɑˈjinɑ]) es un Estado soberano ubicado en el este de Europa. Su forma de gobierno es la república que se rige por un sistema semipresidencial, con la separación del poder entre el ejecutivo, legislativo y judicial. Su territorio está organizado según un Estado unitario compuesto por veinticuatro "óblast" (regiones o provincias) y dos municipios con un estatuto especial: Kiev, la capital, y Sebastopol.
Limita con Rusia hacia el este, con Bielorrusia al norte, con Polonia, Eslovaquia y Hungría hacia el oeste, con Rumania y Moldavia al suroeste y con el mar Negro y el mar de Azov al sur. La ciudad de Kiev es la capital y la ciudad más grande del país.
El nombre del país proviene del término "krajina", que en eslavo puede tener dos significados: «país» o «territorio fronterizo». En ucraniano moderno "країна" ("kraína") significa «país».
La historia moderna de Ucrania comenzó con los eslavos orientales ya que, desde el siglo IX, Ucrania fue el centro del área habitada por este grupo. Este Estado, conocido como Rus de Kiev, se convirtió según The CIA World Factbook en el estado más grande y poderoso de Europa, pero se desintegró en el siglo XII. En los siglos XVI y XVII, Ucrania fue el hogar de la primera democracia moderna (República de las Dos Naciones) durante la rebelión de Jmelnytsky. Después de la Gran Guerra del Norte, Ucrania fue dividida entre varias de las potencias regionales y en el siglo XIX, la mayor parte de Ucrania se integró al Imperio ruso, con el resto bajo el control del Imperio austrohúngaro. Tras un período caótico de guerras incesantes y varios intentos de independencia, en 1922 Ucrania surgió como una de las repúblicas fundadoras de la Unión Soviética. El territorio de la República Socialista Soviética de Ucrania fue ampliado hacia el oeste poco antes y después de la Segunda Guerra Mundial y nuevamente en 1954 con la transferencia de Crimea. En 1945, la RSS de Ucrania se convirtió en uno de los miembros fundadores de la ONU. Ucrania alcanzó su independencia tras la disolución de la Unión Soviética en 1991. Esto comenzó un periodo de transición hacia una economía de mercado, durante el cual Ucrania fue afectada por una depresión económica que empezó en 1988, antes de su independencia de la URSS, y que se prolongó hasta 1999. La economía ucraniana experimentó entre 2000 y 2007 un crecimiento sostenido con un incremento promedio del PIB del 7,5% anual; sin embargo, a partir de la crisis financiera global de 2008, padeció una segunda depresión en la que el PIB se contrajo −15% en 2009; entre 2012 y 2014 la variación del PIB ha sido de 0,1%, es decir, prácticamente nula. 
Desde el colapso de la Unión Soviética, Ucrania sigue manteniendo el segundo ejército más grande en Europa, después de Rusia. El país tiene 46,2 millones de habitantes, 77,8% de los cuales son ucranianos étnicos, con minorías considerables de rusos, bielorrusos y rumanos. El ucraniano es el único idioma oficial, aunque también el ruso se habla ampliamente. La mayoría de la población se declara atea; la religión dominante en el país es el cristianismo ortodoxo, que ha influido en gran medida la arquitectura, la literatura y la música del país.
Los asentamientos humanos en el territorio de Ucrania se remontan al 4500 a. C., cuando la cultura neolítica de Cucuteni o de Trypillia floreció en un área que abarcaba partes de la Ucrania moderna y toda la región del Dniéper-Dniéster. En la Edad del Hierro, la tierra fue habitada por cimerios, escitas y sármatas. Entre 700 a. C. y 200 a. C., el territorio de Ucrania formó parte del Reino Escita. Desde el siglo VI a. C., se fundaron colonias de la Antigua Grecia, Roma y del Imperio bizantino, tales como Tiras, Olbia y Germonasa, las cuales perduraron hasta el siglo VI d. C. 
Según el orador ateniense Demóstenes, Ucrania era el granero de Grecia. Afirmación confirmada por los numerosos silos de trigo que se han encontrado en la región y que atestiguan la importancia del comercio de cereales desde el siglo VI a. C.
Desde el 370 d. C., los godos permanecieron en el área, pero terminaron bajo el dominio de los hunos. En el siglo VII d. C., el territorio este de Ucrania formó parte de la Antigua Gran Bulgaria pero, a finales del siglo, la mayoría de las tribus búlgaras emigraron en direcciones diferentes y la tierra cayó en manos de los jázaros.
En el siglo , gran parte del territorio de la Ucrania moderna estaba poblado por los rus', quienes fundaron el Rus de Kiev, el cual abarcaba casi todo el territorio de las actuales Ucrania, Bielorrusia y la Rusia europea. Durante los siglos y , se convirtió en el Estado más grande y poderoso de Europa. En los siglos siguientes, sentó las bases para la identidad nacional de ucranianos, bielorrusos y rusos. Kiev, la capital, se convirtió en la ciudad más importante del Estado. Según la "Crónica de Néstor", la élite de la sociedad "rus" estuvo formada al principio por varegos procedentes de Escandinavia. Más tarde los varegos fueron asimilados por la población eslava local y formaron parte de la primera dinastía del Rus, la dinastía Rúrik. El Rus de Kiev estaba formado por varios principados gobernados por los príncipes Rúriks, que estaban relacionados entre sí. El trono de Kiev, el más prestigioso e influyente de todos los principados, se convirtió en objeto de muchas rivalidades entre los Rúrik, como premio más valioso en su búsqueda del poder.
La edad de oro del Rus de Kiev comenzó con el reinado de Vladímir I de Kiev (980-1015), quien convirtió a los "rus" al cristianismo ortodoxo. Durante el reinado de su hijo, Yaroslav I el Sabio (1019-1054), el Rus de Kiev alcanzó el cénit de su desarrollo cultural y su poder militar. Esto fue seguido por la fragmentación del creciente Estado, ya que la importancia relativa de las potencias regionales aumentó de nuevo. Después de un resurgimiento final bajo el reinado de Vladímir II Monómaco (1113-1125) y su hijo Mstislav I de Kiev (1125-1132), el Rus de Kiev finalmente se desintegró en principados separados tras la muerte de Mstislav.
En los siglos y , constantes incursiones de las tribus nómadas túrquicas, tales como los pechenegos y los kipchak, motivaron una migración masiva de la población eslava a las regiones más seguras del norte. La invasión mongola del siglo devastó el Rus de Kiev y la ciudad de Kiev fue totalmente destruida en 1240. En el territorio ucraniano, al Estado del Rus de Kiev le sucedieron los principados de Hálych (Galitzia) y Volodýmyr-Volynsky, que se fusionaron en el principado de Halych-Volynia.
A mediados del siglo , Casimiro III de Polonia conquistó el principado de Hálych-Volynia, mientras que el corazón del Rus, incluyendo Kiev, cayó en poder del Gran Ducado de Lituania después de la batalla del Río Iren. Tras la unión de Krevo en 1386, una unión dinástica entre Polonia y Lituania, la mayoría del territorio de Ucrania fue controlado por el Gran Ducado de Lituania. Fue entonces cuando se comenzaron a utilizar las formas latinizadas del vocablo "rus", Rutenia y rutenos, para designar a la tierra y al pueblo de Ucrania, respectivamente.
En 1569, la unión de Lublin formó la República de las Dos Naciones y, como la administración de gran parte del territorio ucraniano se había transferido a la Corona polaca, Rutenia fue anexionada a Polonia. Bajo la presión cultural y política de la "polonización" gran parte de la clase alta de Rutenia se convirtió al catolicismo y se volvió indistinguible de la nobleza polaca. Así, los plebeyos ucranianos, oprimidos por sus propios líderes entre la nobleza Rutenia, se volvieron aliados de los cosacos, un pueblo nómada del área que continuaban siendo cristianos ortodoxos y que recurrían a acciones violentas contra los que percibían como sus enemigos, en especial el Estado polaco y sus representantes. Asimismo por el sur, el territorio de Crimea fue gobernado por kanes musulmanes aliados o vasallos del Imperio otomano que ejercían influencia desde el sur.
A mediados del siglo , los cosacos del Dniéper y los campesinos rutenos que aún huían de la servidumbre polaca establecieron un semi-estado militar cosaco, Zaporozhia. Polonia tenía poco control real de esta tierra y encontró en los cosacos un útil aliado en su lucha contra los turcos y los tártaros; a menudo ambos combatían juntos en campañas militares. Sin embargo, los continuos enfrentamientos entre los campesinos y la nobleza polaca, provocados por la explotación de la mano de obra y la supresión de la Iglesia ortodoxa, hizo que los cosacos dejaran de confiar en el gobierno polaco. Aspiraban a tener un representante en el "Sejm" de Polonia, el reconocimiento de las tradiciones ortodoxas y la expansión gradual del ejército cosaco, pero la nobleza polaca rechazó todas estas pretensiones. Finalmente, los cosacos acudieron a la protección de la Iglesia ortodoxa de Rusia, una decisión que más adelante causaría la caída del estado polaco-lituano, y la preservación de la Iglesia ortodoxa en Ucrania.
En 1648, Bohdán Jmelnytsky condujo el levantamiento cosaco más grande contra la República de las Dos Naciones y su soberano Juan II Casimiro Vasa. Tras la firma del Tratado de Pereyáslav de 1654 y la guerra ruso-polaca, el Margen izquierdo de Ucrania finalmente se integró a Rusia como el Hetmanato cosaco. Conciliadores como Iván Vyhovsky o Yurii Nemýrych intentaron crear Mancomunidad de Tres Naciones, pero el Tratado de Hadiach en 1658 no cumplió. El intento de crear La Mancomunidad polaco-lituano-ucraniana, al final del siglo había fracasado. Después de las particiones de Polonia al final del siglo , el Imperio austríaco tomó Hálych, mientras que el resto de Ucrania se fue incorporando progresivamente al Imperio ruso. 
Desde el principio del siglo hasta el final del , las bandas de tártaros de Crimea hicieron incursiones casi anuales a las tierras agrícolas eslavas buscando cautivos para vender como esclavos, aunque estas cesaron tras la anexión rusa del Kanato de Crimea en 1783, cuando la región fue poblada por los emigrantes de otras partes de Ucrania. A pesar de las promesas de autonomía prometidas en el Tratado de Pereyáslav, la élite ucraniana y los cosacos nunca recibieron las libertades y la autonomía que esperaban de Rusia. Sin embargo, dentro del imperio, varios ucranianos llegaron a las magistraturas más altas del Estado y de la Iglesia ortodoxa rusa. En un periodo posterior, el régimen zarista llevó la política de «rusificación» a las tierras de Ucrania, la cual intentó suprimir el uso del idioma ucraniano en forma impresa y pública, en medios de comunicación, discursos y trámites legales.
Poco antes de iniciar la Primera Guerra Mundial, el territorio de Ucrania estaba dominado por Austria y por Rusia. Por tal motivo, Ucrania peleó al lado de las Potencias Centrales y de la Triple Entente al mismo tiempo. De esta forma, 3,5 millones de ucranianos lucharon con el Ejército Imperial Ruso, mientras que doscientos cincuenta mil ucranianos lucharon en el Ejército austrohúngaro. Durante la guerra, las autoridades de Austria-Hungría establecieron la Legión de Ucrania para luchar contra el Imperio ruso. Esta legión era la base del ejército ucraniano en Hálych, el cual luchó contra los bolcheviques y polacos en el periodo posterior a la Primera Guerra Mundial (1919-1923). En Hálych, más de cinco mil partidarios del Imperio ruso fueron detenidos y llevados a campos de concentración en Talerhof, Estiria y en una fortaleza en Terezín (actualmente en la República Checa).
Con el colapso de los imperios de Rusia y Austria después de la Primera Guerra Mundial y la Revolución rusa de 1917, reapareció el movimiento nacional ucraniano por la independencia. Entre 1917 y 1920, surgieron varios Estados ucranianos autónomos: la República Popular Ucraniana, el Hetmanato, el Directorio de Ucrania y la República Socialista Soviética de Ucrania se establecieron sucesivamente en los antiguos territorios del Imperio ruso; mientras que en el antiguo territorio austrohúngaro surgió la efímera República Nacional de Ucrania Occidental. En medio de la guerra civil, un movimiento anarquista, llamado el «ejército negro» y dirigido por Néstor Majnó, se desarrolló en el sur de Ucrania. 
Sin embargo, tras la derrota de Ucrania occidental en la guerra entre Polonia y Ucrania y la sucesiva ofensiva soviética en Ucrania oriental, Ucrania firmó una alianza antisoviética con Polonia (Acuerdo de Varsovia de 1920) aceptando incluso la pérdida de territorios de Ucrania occidental (hasta el río Zbruch) en favor de Polonia. A la guerra polaco-soviética le siguió el fracaso de la ofensiva polaca, que fue repelida por los bolcheviques, aunque los polacos entran a Kiev. De acuerdo a la Paz de Riga, rubricada entre los soviéticos y Polonia en marzo de 1921, Ucrania occidental se incorporó oficialmente a Polonia, que reconocía a su vez a la RSS de Ucrania, la cual posteriormente fue uno de los miembros fundadores de la Unión Soviética en diciembre de 1922.
La revolución que llevó al poder al partido socialista devastó Ucrania, dejando más de 1,5 millones de muertos y cientos de miles sin hogar, además de que la Ucrania soviética tuvo que enfrentarse a la hambruna de 1921. Viendo a la sociedad exhausta, el gobierno soviético siguió siendo muy flexible durante la década de 1920. Así, la cultura nacional y el idioma ucraniano disfrutaron de un renacimiento, ya que la "ucranianización" se convirtió en una aplicación local de la política soviética de la "Korenización" (literalmente "indigenización"). Los bolcheviques también se comprometieron a introducir atención a la salud, educación y seguridad social con múltiples beneficios, así como el derecho al trabajo y a la vivienda. Los derechos de la mujer se incrementaron considerablemente a través de nuevas leyes que pretendían eliminar las desigualdades sociales. La mayoría de estas políticas fueron bruscamente suprimidas a comienzos de la década de 1930, después de que Iósif Stalin gradualmente consolidara su poder para convertirse en el líder del Partido Comunista y en el dictador "de facto" de la Unión Soviética.
Desde finales de la década de 1920, Ucrania se vio envuelta en la industrialización soviética y en la década siguiente la producción industrial de la república se cuadruplicó. Sin embargo, la industrialización tuvo un costo alto para los campesinos, que eran demográficamente la columna vertebral de la nación ucraniana. Para satisfacer la demanda de alimentos cada vez mayor del Estado y para financiar la industrialización, Stalin instituyó un programa de colectivización, mediante el cual, el Estado usurpaba las tierras y el ganado de los campesinos y las agrupaba en granjas colectivas, haciendo cumplir esta política por medio de las tropas regulares y la policía secreta. Quienes se resistieron fueron arrestados y deportados, disminuyendo el número de campesinos. Sin embargo, el estado bolchevique siguió demandando la misma producción por lo que al haber menos campesinos, aumentaba la cuota individual de producción de cada uno de ellos, al igual que su miseria. La colectivización tuvo un efecto devastador en la productividad agrícola. Los miembros de las granjas colectivas no podían recibir grano hasta que se hubieran cumplido unas cuotas inalcanzables y el hambre en la Unión Soviética se hizo generalizada. Entre 1932 y 1933, varios millones murieron a causa de una hambruna provocada por esta política, conocida como Holodomor. Los estudiosos aún debaten sobre si esta hambruna puede o no ser considerada como genocidio, pero para el parlamento ucraniano y para más de una docena de países lo fue.
Los tiempos de industrialización y Holodomor también coincidieron con el asalto soviético a líderes de la política y cultura nacional, a menudo acusados de "desviaciones nacionalistas". Dos olas de represión política estalinista y la persecución en la Unión Soviética (1929-1934 y 1936–1938) dieron lugar a la matanza de alrededor de 681 692 personas; esto incluye cuatro quintas partes de la élite cultural ucraniana y tres cuartas partes de los oficiales de alto mando de todo el Ejército Rojo.
Tras la invasión de Polonia en septiembre de 1939, las tropas alemanas y soviéticas se dividieron el territorio polaco. Por lo tanto, Hálych y Volinia con su población ucraniana volvieron a unirse con el resto de Ucrania. La unificación del país, alcanzada por primera vez en su historia, fue un acontecimiento decisivo en la historia de la nación.
Después de que Francia se rindiera ante Alemania, Rumania había cedido Besarabia y el norte de Bucovina a las demandas de los soviéticos. La RSS de Ucrania había incorporado los distritos del norte y sur de Besarabia, el norte de Bucovina y la región de Hertsa. Sin embargo, cedió la parte occidental de la República Autónoma Socialista Soviética de Moldavia a la recién creada República Socialista Soviética de Moldavia. Todas estas ganancias territoriales fueron reconocidas internacionalmente por los tratados de paz de París de 1947. 
El ejército alemán invadió la Unión Soviética el 22 de junio de 1941, iniciando con ello cuatro años de incesante guerra. Durante la ocupación nazi de Ucrania las nuevas autoridades germanas establecieron una administración civil especial, el llamado "Reichskommissariat Ukraine", con la idea de colonizar estas tierras para en un futuro incorporarlas a Alemania. Las fuerzas del Eje inicialmente avanzaron contra los esfuerzos desesperados pero infructuosos del Ejército Rojo. En el sitio de Kiev, la ciudad fue aclamada como una "Ciudad Heroica", por la resistencia que ofrecieron tanto el Ejército Rojo como la población local. Más de 600.000 soldados soviéticos (una cuarta parte del frente occidental) murieron o fueron tomados como prisioneros. Aunque la gran mayoría de los ucranianos lucharon junto con el Ejército Rojo y los partisanos, la Organización de Nacionalistas Ucranianos creó una organización anti-soviética en Hálych, el Ejército Insurgente Ucraniano (1942) combatió a las fuerzas nazis ocupantes y continuaron luchando contra la Unión Soviética incluso años después de la guerra. Utilizando tácticas de guerra de guerrillas, los insurgentes asesinaron y atemorizaron a quienes percibían como representantes o aliados del Estado soviético. En la misma época, otro movimiento nacionalista luchó junto con los nazis, el Ejército Insurgente Ucraniano. En total, el número de ucranianos que lucharon en las filas del Ejército soviético se estima de 4,5 millones a 7 millones. Los guerrilleros partisanos en Ucrania se calculan en número de 47.800, desde el inicio de la ocupación, hasta 500.000 en su apogeo en 1944, con aproximadamente el 50% de ucranianos nativos. Generalmente, las cifras del Ejército Insurgente Ucraniano no son muy confiables, variando desde 15.000 hasta más de 100.000.
Inicialmente, los alemanes fueron recibidos como libertadores por algunos ucranianos occidentales, que se habían unido a la Unión Soviética apenas en 1939. Sin embargo, el brutal régimen alemán en los territorios ocupados finalmente convirtió a sus partidarios en opositores. Los administradores nazis de los territorios soviéticos conquistados hicieron muy poco para aprovechar la disconformidad de la población ucraniana con el régimen estalinista y sus políticas económicas. En su lugar, los nazis conservaron el sistema de granjas colectivas, sistemáticamente llevaron a cabo algunas de las políticas genocidas contra los judíos y comenzaron una despoblación sistemática de Ucrania para prepararla para la colonización alemana.
La gran mayoría de los combates en la Segunda Guerra Mundial tuvieron lugar en el Frente Oriental, y la Alemania Nazi sufrió el 93% de sus bajas aquí. El total de pérdidas infligidas a la población ucraniana durante la guerra se estiman entre cinco y ocho millones, incluyendo más de medio millón de judíos asesinados por el Einsatzgruppen, en ocasiones ayudados por colaboradores locales. De las tropas soviéticas que cayeron ante los nazis, estimadas en 8,7 millones, 1,4 millones eran ucranianos. Hasta la fecha, el Día de la Victoria se celebra como una de las diez fiestas cívicas en Ucrania.