Intervención militar rusa en la Guerra Civil Siria

La intervención militar rusa en la Guerra Civil Siria es una serie de operaciones militares aéreas en territorio sirio efectuadas por Rusia desde el 30 de septiembre de 2015, interviniendo así directamente en la Guerra Civil Siria. Dicha intervención respondía a solicitudes por parte del presidente sirio Bashar Al-Asad para socorrer el esfuerzo bélico de su gobierno en el conflicto. El presidente ruso Vladímir Putin había recibido horas antes de los primeros bombardeos la autorización unánime del Consejo de la Federación rusa para el uso de tropas de ese país en territorio sirio.
Esta acción militar marca la primera vez desde el final de la Guerra Fría en que elementos militares de Rusia participan en un conflicto armado fuera del territorio de la antigua Unión Soviética. Ya antes del 30 de septiembre, los rusos habían estado reuniendo equipo militar en su base naval en las ciudades sirias de Tartús y Latakia, además de haber acordado con los gobiernos de Irán e Irak la creación de una central de inteligencia compartida entre estos países, Rusia y Siria situada en la capital iraquí de Bagdad. El objetivo primario de Rusia es ayudar a sostener el gobierno aliado sirio de Bashar Al-Asad contra la oposición de diversos grupos armados, entre los que se encuentra el Estado Islámico, la Coalición Nacional Siria, Frente Al-Nusra, considerado la rama en Siria de Al-Qaeda y las fuerzas del Kurdistán sirio entre muchos otros.
Hasta el 9 de noviembre de 2015, un mes después de iniciar las operaciones, Rusia había efectuado 1391 vuelos de combate como parte de la campaña, la cual apoya los movimientos terrestres de las Fuerzas Armadas de Siria. Además de las incursiones aéreas, las actividades militares rusas incluyen el uso de misiles lanzados desde su Flotilla del Mar Caspio.
En diciembre de 2015 Rusia entró oficialmente en la Guerra Civil Siria y contra Estado Islámico. El 14 de marzo de 2016, Putin, presidente de Rusia, anunció oficialmente el inicio de la retirada de las tropas de Rusia en Siria al dar por cumplida su misión antiterrorista, pero dijo que Rusia mantendrá su presencia en el puerto sirio de Tartus y en el aeródromo Hmeymim.Desde el comienzo de la participación rusa pasando por la retirada gradual y permanencia actual de Rusia en la guerra han muerto 21 soldados rusos.
En 1944, Siria y la Unión Soviética inauguraron relaciones diplomáticas que se estrecharían en 1963 al triunfar una revolución de corte socialista en el gobierno sirio. Hafez al-Asad, padre y antecesor de Bashar al-Asad como presidente de Siria, había además recibido educación y adiestramiento militar en la Unión Soviética en su juventud. Siria sirvió así durante la Guerra Fría como uno de los contrapesos soviéticos para contrarrestar la influencia de los Estados Unidos en Oriente Medio.
En la década de los noventa, Rusia heredó el papel que la Unión Soviética jugaba en la región, si bien la relación con Siria, aunque nominalmente la misma, perdió importancia para ambos socios en vista del declive económico y militar ruso en esa época.
Sin embargo, al finalizar la década, Rusia había reanudado la venta de armas a Siria, además de establecerse a partir del primer periodo de gobierno de Vladímir Putin la firma de varios acuerdos de cooperación comercial y científica y realizarse un nuevo acercamiento en las relaciones diplomáticas de ambas naciones. Como resultado, Siria se convirtió en un importante cliente de tecnología y armamento ruso, con una estimación de más de 4000 millones de dólares en compra de armas. Rusia tiene asimismo en el puerto sirio de Tartús la única base naval rusa en Oriente Próximo, que le da a Rusia una posición estratégica en el mar Mediterráneo y cuya seguridad es de gran importancia para el país.
Por otra parte, desde principios de 2011, comenzaron en Siria varias manifestaciones callejeras inspiradas en la llamada "Primavera Árabe" que desestabilizó a varios gobiernos árabes desde el norte de África hasta Oriente Medio. Rápidamente la situación siria degeneró en una guerra civil que se cobró la vida de cientos de miles de personas al organizarse distintas facciones rivales opuestas entre sí y al gobierno, compuestas, dependiendo de sus objetivos e inspiración, por disidentes políticos, desertores del ejército y miembros del Estado Islámico.
A través del desarrollo de la guerra civil en Siria, el gobierno de Al-Asad ha sido objeto de diversas sanciones internacionales, siendo Rusia prácticamente su único aliado, al vetar ésta las resoluciones en contra de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Rusia considera además al gobierno sirio como la opción más pragmática para conseguir y continuar sus objetivos internacionales en la región. 
Asimismo, Rusia encuentra preocupante el número de jóvenes de nacionalidad rusa que se han unido al EI, especialmente de la región de Chechenia y el Daguestán: el Servicio Federal de Seguridad ruso considera que un 8 % de los combatientes del Estado Islámico podrían ser rusos, lo cual puede representar una amenaza para las regiones con población musulmana significativa en Rusia.
A partir de marzo de 2015, Rusia inició una serie de ejercicios militares ya sea sola o en conjunto con China en las zonas del mar Negro y el Mediterráneo Oriental que perdurarían durante la primera mitad del año. También efectuaron ejercicios militares mediados de septiembre con unos 95 000 soldados y armamento sofisticado. Además había estado haciendo simultáneamente esfuerzos diplomáticos para intentar resolver el conflicto con el menor perjuicio posible para al-Asad.
En agosto de 2015, imágenes satelitales estadounidenses habían detectado una presencia cada vez mayor de material armamento y personal ruso acumulándose en la base de Tartús. Si bien era sabido que una parte de este material era entregado a las Fuerzas Armadas de Siria, y que el personal ruso estaba entrenando a los sirios leales al gobierno, la cantidad de armamento no parecía justificarse como una venta de armas a Siria. Igualmente en las redes sociales, fotografías personales de militares rusos en las redes sociales señalaban su presencia cada vez mayor en Siria. 
El 21 de septiembre, Irán comenzó el despliegue en tierra siria de soldados de élite de la Fuerza Quds, parte de la Guardia Revolucionaria de Irán para dirigir ataques terrestres apoyados por aviones rusos contra la oposición al presidente sirio Bashar al-Asad. Desde entonces, se les han unido milicias chiitas de Irán e Irak.
De acuerdo al presidente Putin, ya se habían realizado misiones previas de reconocimiento aéreo y espacial como parte de una preparación minuciosa de las operaciones. El 28 de septiembre, Putin había declarado ante las Naciones Unidas que solo el ejército sirio de al-Asad y los kurdos luchaban realmente contra el Estado Islámico, y acusó a países de Occidente de apoyar a grupos extremistas que ocasionaban el caos. Asimismo, propuso una coalición antiterrorista internacional.
Finalmente, a fines de septiembre, Rusia, Irak, Siria e Irán estableció en Bagdad un centro de inteligencia compartida, con la finalidad de compartir entre las cuatro naciones información relacionada con el Estado Islámico. Se estableció un estado mayor especial para coordinar las misiones y distribuir las regiones de Siria y los objetivos de los ataques entre fuerzas aéreas sirias y rusas. Los objetivos se definirían para luego distribuirse a través del estado mayor especial entre las fuerzas aéreas de Rusia y Siria.
Hasta el 25 de noviembre de 2015, se había detectado la presencia del siguiente armamento en las bases rusas en Siria:
De acuerdo a la inteligencia estadounidense, habría hasta 2.000 efectivos rusos desplegados en Siria en el momento de iniciar las operaciones. Esta cifra se habría duplicado para noviembre.
Los primeros ataques aéreos rusos se llevaron a cabo horas después de que el Consejo de la Federación Rusa autorizase el uso de la fuerza el 30 de septiembre: aviones de combate y helicópteros artillados rusos atacaron los alrededores de la ciudad de Homs, especialmente la localidad de Rastan. Minutos antes de los bombardeos, Rusia advirtió sobre los mismos a las fuerzas de la OTAN y de Israel, para evitar posibles colisiones o enfrentamientos accidentales con los aparatos rusos.
Posteriormente, en la madrugada del 1 de octubre, los ataques continuaron en áreas rurales de la localidad de Yisr al-Shugur y regiones de las provincias de Idlib y Hama como parte de un plan para ir preparando terreno para la ofensiva de las fuerzas de al-Asad.
Otros ataques rusos ocurrieron el 2 de octubre en los suburbios de Raqqa y la base aérea de Tabqa. así como un campamento terrorista en Maaret al-Nuuman, (Idlib) el 3 de octubre, golpeando además a varios centros de mando en la ciudad de Yisr al-Shugur y la región de Jabal al-Zawiya, donde hubo varios muertos. Asimismo, Rusia atacó un escondite, varios vehículos y equipo bélico de Estado Islámico en Palmira, tomada por los yihadistas. El día 4 también se destruyó un puesto de mando del EI en la provincia de Latakia. y posteriores bombardeos el 5 de octubre abatieron a diecinueve miembros de Estado Islámico en la provincia de Al Raqa y en Palmira e inmediaciones.
El 7 de octubre, buques de guerra rusos lanzaron 26 misiles contra 11 objetivos de Estado Islámico en Siria desde navíos en las aguas del mar Caspio, a 1500 km de sus objetivos.
Al mismo tiempo se efectuaron 22 incursiones aéreas, destruyendo al menos 27 objetivos. Durante los tres días siguientes Rusia incrementaría la presión con 60 misiones diarias, alcanzando la marca de 67 misiones el 9 de octubre, misma que superaría para el día 13 con 88 misiones y 86 bombardeos contra posiciones de Estado Islámico.. El día 14, Abu Bakr al-Shishani, líder checheno de Ahrar al-Sham, fue abatido en Homs por el bombardeo ruso. El 15 de octubre los bombardeos rusos alcanzaron objetivos en Talbiseh y Teir Malla. Debido al inicio de una ofensiva terrestre de fuerzas sirias leales a al-Asad ese mismo día, la aviación rusa redujo su ritmo de ataques.
Sin embargo, a partir del 17 y 18 de octubre, los bombardeos rusos se volvieron a incrementar, con 39 misiones atacando 51 objetivos; además de otras 33 misiones contra 49 objetivos para el lunes 19; 60 bombardeos en 55 misiones el martes 20, y 83 objetivos en 46 misiones el 21 de octubre.
Rusia reportó el 22 de octubre haber destruido rutas de suministro utilizadas por el Estado Islámico entre Siria e Irak, haciendo volar un puente sobre el Éufrates mediante la continuación de bombardeos aéreos.
Durante los tres siguientes días el número de ataques rusos se mantuvo en un promedio de 100 objetivos diarios en las provincias de Damasco, Latakia, Hama, Homs, Alepo y Deir ez-Zor. Dichos ataques incluyeron dos convoyes de vehículos el 25 de octubre, que cargaban municiones y combustible. Los servicios de inteligencia rusa, al notar que los yihaidistas transportaban suministros de noche, decidieron dirigir la atención de la fuerza aérea a las carreteras cercanas a dónde hubiese importante resistencia yihaidista.
El 28 de octubre, las operaciones rusas alcanzaron la mayor intensidad alcanzada desde su inicio, bombardeando 118 objetivos en 24 horas. Los objetivos incluyendo puestos de mando y depósitos de municiones en manos de los yihadistas.
El 2 de noviembre Rusia confirmó haber iniciado bombardeos en la ciudad de Palmira, en manos del Estado Islámico, además de haber atacado 237 blancos en Siria en los dos días anteriores.
El Ministerio de Defensa de Rusia reportó el día 9 la realización de 137 vuelos en Siria en los tres días anteriores, atacando 448 instalaciones de infraestructura. Explicando el descenso relativo de misiones de ataque, el Ministerio de Defensa de Rusia dijo que se debió a la necesidad de realizar misiones adicionales de reconocimiento de los datos recibidos por la inteligencia militar siria desde el centro informativo de la operación con sede en Bagdad.
El 17 de noviembre, de acuerdo a fuentes rusas, Francia y Rusia acordaron coordinar sus ataques en Siria. Rusia atacó objetivos del Estado Islámico en las provincias de Raqqa y Deir ez-Zor. El 20 de noviembre, Rusia recurrió nuevamente a bombardeos desde la flotilla del Caspio, lanzando 18 misiles de crucero contra seis objetivos de Daesh en las gobernaciones de Raqqa, Idleb y Aleppo.
El 22 y 23 de noviembre, un total de 141 misiones aéreas rusas atacaron en las zonas de Alepo, Damasco, Idlib, Latakia, Hama, Raqqa, Homs y Deir al-Zor, destruyendo varios centros de almacenamiento y distribución de petróleo en poder del Estado Islámico. La contundencia de las operaciones rusas llevó al Gobierno de Irak a cerrar sus aeropuertos de Erbil y Sulaimaniya.
El 24 de noviembre de 2015 las fuerzas de seguridad de Turquía derribaron un Su-24 ruso que volaba como parte de las operaciones rusas. Según el gobierno turco, el Su-24 habría violado espacio aéreo de Turquía. Sin embargo, Rusia afirmó jamás haber entrado a espacio prohibido. Además un helicóptero Mi-8 fue posteriormente derribado por fuerzas rebeldes sirias al intentarse una operación de rescate de los pilotos del Su-24 con la consecuente muerte de un soldado ruso. Aunque las fuerzas del Ejército Libre Sirio dijeron tener en su poder al segundo piloto, informes posteriores revelaron su recuperación y retorno a la base rusa en Latakia gracias al trabajo de fuerzas especiales sirias y rusas.
El derribo del Su-24, impulsó a los rusos a operar de allí en delante sus misiones de bombardeo escoltados con cazas así como el emplazamiento de sistemas de misiles antiaéreos en el norte de Siria para garantizar la seguridad de sus aviones. Rusia considera una violación de normas de guerra el haber matado a uno de sus pilotos cuando éste saltaba en paracaídas, por lo que a partir de esa fecha intensificó sus bombardeos en la zona donde cayó el avión (en territorio sirio, cerca de la frontera con Turquía) como represalia por la muerte del piloto.
El 8 de diciembre, por primera vez en el conflicto, Rusia lanzó varios misiles contra blancos terroristas en la gobernación siria de Raqqa. Entre los objetivos alcanzados se encontraban arsenales y una instalación petrolera en manos del Estado Islámico. En los tres días anteriores, la fuerza aérea rusa habría atacado 600 objetivos en Siria en 300 misiones de vuelo de acuerdo al Ministerio de Defensa ruso. Asimismo, Rusia puso en funcionamiento los aeropuertos de Shairat, en la provincia de Homs, y Al Tayas, en Palmira, en territorio sirio para abastecimiento de los aeroplanos rusos empleados en operaciones en Siria.
El 25 de diciembre, el Estado Mayor ruso informó que desde el inicio de las operaciones aéreas sobre Siria el 30 de septiembre de ese mismo año, la aviación rusa había realizado 5240 misiones, siendo 145 de éstas vuelos de larga distancia. De acuerdo al Ministerio de Defensa ruso, en un mes la fuerza aérea de Rusia país había atacado 1623 objetivoss en 1391 misiones de vuelo, incluyendo 51 campos de entrenamiento y 131 depósitos de municiones.
Entre los días 28 y 29 de diciembre, las fuerzas rusas realizaron 121 vuelos de combate y bombardearon 424 objetivos en las provincias sirias de Alepo, Idlib, Latakia, Hama, Homs, Damasco, Raqqa, Deraa y Deir Ezzor. Entre los blancos bombardeados estaba un edificio en las afueras de Raqqa, tras haberse informado a los bombarderos que se celebraba allí una reunión de jefes de Daesh.
El 9 de enero de 2016 se reportó que bombardeos efectuados al norte de Siria, en la ciudad de Maarat al Nuaman bajo control del Frente al Nusra, provocaron la muerte de casi 40 personas en su mayoría combatientes enemigos.
El 1 de agosto de 2016 un helicóptero ruso Mi 8 que venia de dejar ayuda humanitaria de Alepo, fue derribado supuestamente por rebeldes sirios en la provincia de Idlib matando así a sus cinco integrantes militares, dos oficiales y tres soldados.
De acuerdo al Observatorio Sirio de Derechos Humanos —opositor al gobierno y con base en Londres—, hacia fines de enero de 2016, los ataques aéreos de Rusia habrían causado en Siria un total de 3578 muertos, 1380 de ellos civiles. Por su parte, Amnistía Internacional había arrojado en diciembre de año anterior una cifra de 200 civiles muertos.
El Estado Islámico y la agencia estadounidense Stratfor anunciaron que el ISIS atacó la semana pasada una base aérea de importancia estratégica en el centro de Siria el pasado 17 de mayo conocida como T4, una de las más importantes de Siria. y destruyeron varios de sus helicópteros. "En particular, cuatro helicópteros de ataque rusos MI-24 parecen haber sido destruidos", apunta la agencia, además esta destaca que la parte noreste del aeropuerto, donde se concentra el uso de helicópteros, sufrió daños considerables, y además hubo veinte camiones que fueron alcanzados por el fuego de artillería. La base T4 alberga dos escuadrones de aviones de combate, compuestos por cazas Sukhoi Su-22 y el otro por Su-20, que han estado efectuando misiones como la que recientemente acabó con la recuperación de Palmira de manos del EI. Rusia expreso que los vehículos y equipos aéreos quemados, además de los abundantes cráteres de impactos de proyectiles, llevan ahí desde hace meses y han sido causados durante los "intensos combates desarrollados en este aeródromo entre las fuerzas del Gobierno sirio y milicianos de grupos terroristas".
El inicio de los bombardeos permitió al gobierno sirio pasar a la ofensiva en tierra desde el 30 de septiembre y abrirse paso contra grupos rebeldes en las provincias de Idlib, Latakia y Hama. La intervención rusa levantó la moral de las fuerzas leales a al-Asad, sin embargo su avance fue inicialmente muy lento a pesar del apoyo recibido. Según el Estado Mayor ruso este avance del ejército sirio sería de alrededor de 50 ciudades y territorio de unos 350 kilómetros cuadrados liberados del control del Estado Islámico. El ejército sirio también habría logrado arrebatar a otros grupos las colinas cercanas del Sukayk, en Hama, que abren el camino hacia Jan Sheijun, una ciudad clave en tanto está ubicada sobre la carretera internacional Damasco-Alepo. También se anunció que el 4 de noviembre ejército sirio logró recuperar totalmente el control de la ruta que conecta Alepo con el sur, centro y oeste de Siria. El 9 de noviembre, con el apoyo de la aviación rusa, tomó el control de la localidad de Gmam, en el norte de Latakia. y, con ayuda iraní, logró romper el cerco que durante dos años el Estado Islámico mantuvo sobre el aeropuerto Kueires de la ciudad de Alepo. Fuerzas leales al presidente Bashar al Asad tomaron el 23 de noviembre las ciudades de Maheen y Hawareen, al este de la carretera que enlaza Damasco con los bastiones del gobierno en la costa, informó el OSDH, acercándose así a la ocalidad de Al Qaryatain, la última antes de llegar a Palmira, en poder del Estado Islámico. En febrero, con ayuda aérea propia y rusa, el ejército leal a Al-Asad inició una ofensiva con miras a expulsar a los rebeldes de Alepo. Para el 9 de febrero la ofensiva cobró intensidad y el cerco sobre esa ciudad estaba casi completo, estando al punto de desmoronamiento la defensa rebelde de la ciudad, siendo la intención del gobierno de recuperar la ciudad y llegar hasta la frontera con Turquía.
Asimismo, como los bombardeos rusos afectaron primero a otros grupos insurgentes, esto permitió al Estado Islámico avanzar hacia Alepo en el este de Siria y desplazar a organizaciones rivales atacadas por los rusos. Como resultado el general de la Guardia Revolucionaria de Irán, Hussein al Hamadani, quien realizaba misiones de asesoría en Alepo, fue asesinado en las inmediaciones del aeropuerto de la ciudad. Por otra parte, la intervención armada rusa habría forzado a los yihaidistas a cambiar de táctica dispersando sus fuerzas e incrementando su enmascaramiento entre la población.
Además la intervención rusa reforzó inicialmente el suministro de equipo bélico por parte de Estados Unidos a grupos rebeldes afines, así como una mayor intervención por parte de fuerzas de la OTAN y sus aliados árabes.
El 11 de septiembre, el gobierno ruso detuvo a un número aún indeterminado de personas en relación a un frustrado ataque terrorista en Moscú. Por su parte, insurgentes opositores al gobierno lanzaron el 13 de octubre dos proyectiles explosivos contra la embajada rusa en la capital siria, Damasco, uno de los cuales impactó contra el edificio. Por otra parte el Frente al Nusra, llamó a los yihadistas del Cáucaso a ayudar a Siria atacando a Rusia. 
Funcionarios de defensa rusos y estadounidenses firmaron el 20 de octubre un acuerdo que establece protocolos para evitar incidentes con sus respectivos aviones sobre el cielo de Siria. Además, el día 23, ministros de Relaciones Exteriores de Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudita y Turquía sostuvieron en Viena conversaciones sobre la guerra en Siria, que continuaron el día 29 del mismo mes con la inclusión de Irán, siempre con posiciones antagónicas sobre el futuro del gobierno en Siria y que terminó sin ningún resultado. Asimismo, en la tarde del día 23 el ministro ruso Exteriores Serguéi Lavrov afirmó en reunión con su similar jordano, Naser Judeh, que Rusia y Jordania acordaron coordinar operaciones militares en Siria.
De acuerdo a la organización internacional Human Rights Watch (HRW), el grupo terrorista Jaish al-Islam, que combate al gobierno de al-Asad en la ciudad de Guta, habría dispuesto jaulas con prisioneros y civiles —en su mayoría alauíes y militares leales al gobierno— a lo largo de esa ciudad como escudo humano contra los bombardeos rusos. 
Las operaciones de Rusia asimismo ayudaron a intensificar el éxodo masivo de refugiados de Siria, de los cuales hay 2.5 millones tan sólo en Turquía.
El 31 de octubre de 2015, un Airbus A320 con 217 pasajeros y siete tripulantes a bordo se estrelló en la península del Sinaí, en Egipto, sin haber sobrevivientes. Este vuelo era un vuelo chárter turístico de la empresa rusa Kogalymavia e iba rumbo a San Petersburgo en Rusia. El brazo egipcio del Estado Islámico se adjudicó este hecho como represalia por los bombardeos rusos en Siria, lo cual se tomó al principio con cautela entre la comunidad internacional previo a las investigaciones. Sin embargo, Rusia confirmó el 17 de noviembre de 2015 que la causa de la caída del avión fue una bomba casera colocada en el aparato y que estalló poco después del despegue. Vladimir Putin aseguró sin embargo que las operaciones en Siria, no sólo continuarían, sino que se intensificarían, afirmando que los responsables serían castigados.
El 27 de noviembre se reportó que el Estado Islámico habría evacuado sus bases en Al Mayadín, un objetivo frecuente de los bombardeos tanto rusos como sirios, este de la provincia Deir al-Zor, debido a los mismos. Según el OSDH, los yihadistas se trasladaron a casas en la población, de las que el EI se había apoderado hace tiempo, medida similar a la adoptada por el mismo EI en Al Raqa, donde los ataques aéreos rusos y de la coalición internacional se habían intensificado en las últimas semanas tras los atentados de París de noviembre de 2015, que se adjudicaron los terroristas.