Historia universal

La historia universal, historia del mundo, historia mundial o historia de la humanidad es el conjunto de hechos y procesos que se han desarrollado en torno al ser humano, desde su aparición hasta la actualidad. 
Una característica para diferenciar la historia de la prehistoria es el momento en que se inventa la escritura porque esta hizo posible la difundición y preservación del conocimiento adquirido. En algunos casos, la escritura, a su vez, se ha convertido en una necesidad fundamental desde la aparición de la agricultura.
Max Weber define Estado como «una organización humana que controla de manera exclusiva y legal el uso de la fuerza sobre una zona geográfica específica».
Los primeros estados aparecieron en el IV milenio a. C. en Mesopotamia y en Egipto a orillas del río Nilo. En el III milenio a. C. surge la Cultura del valle del Indo, y la civilización Caral en Perú. La época de los Tres augustos y cinco emperadores a las orillas del río Amarillo. En China a partir del 2500 a. C.aparece la primera dinastía testificada por la arqueología que es la dinastía Xia.
En el segundo milenio emergieron civilizaciones en Creta, Grecia Oriental y Turquía.
Desde el siglo I a.C. se desarrolló una red de rutas comerciales organizadas a partir del negocio de la seda China. Sus diversas rutas, comenzaban en la ciudad de Chang'an (actualmente Xi'an) en China, pasando entre otras por Karakorum (Mongolia), el Paso de Khunjerab (China/Pakistán), Susa (Persia), el Valle de Fergana (Tayikistán), Taxila (Pakistán), Antioquía en Siria, Alejandría (Egipto), Kazán (Rusia) y Constantinopla a las puertas de Europa, llegando hasta los reinos hispánicos en el siglo XV, en los confines de Europa y a Somalia y Etiopía en África oriental. 
En 1492 el navegante genovés Cristóbal Colón llegó al continente americano, en 1498 el portugués Vasco de Gama conectó Europa con la India y en 1522 Juan Sebastián Elcano circunnavegaría por primera vez el globo (1519-1522).
En el siglo XV navegantes chinos como Zheng He y portugueses como Enrique el Navegante, impulsados por la difusión de la brújula, la cartografía y la construcción de grandes naves, establecieron rutas comerciales que conectaron Europa, África y Asia.
A fines del siglo XVI se conformó una gran red de comercio marítimo a través del Océano Pacífico de navegantes chinos, japoneses y europeos con centros portuarios en Lima, Panamá, Manila, Guangzhou y Xiamen. Simultáneamente españoles y portugueses abrieron ruta naviera para comerciar esclavos secuestrados en África y vendidos en América. En el siglo XVI, los avances de la ciencia como el de Andreas Vesalio en medicina y Nicolás Copérnico y Galileo Galilei en astronomía cambiaron la visión del mundo (para los europeos, al menos). Sentaron así las bases para una serie de descubrimientos: la Teoría de la Gravedad de Isaac Newton, el principio de que toda vida procede de otra vida de Lazzaro Spallanzani, el descubrimiento de los microorganismos por Anton van Leeuwenhoek, la vacunación de Edward Jenner, etcétera. 
A inicios del siglo XVII navegantes europeos llegaron a Australia. Sólo la Polinesia quedó fuera, y aun así, las civilizaciones del Océano Pacífico fueron sumadas en el siglo XVIII (Isla de Pascua en 1722, Hawái por el capitán Cook). Al mismo tiempo, fueron confirmadas por primera vez las hipótesis sobre el mítico continente austral, al recibirse reportes de la existencia de la Antártida.
En la Inglaterra del siglo XVII llevó a la generación de un nuevo sistema político, la democracia con separación de poderes. Además, se abandonó el escuela mercantilista proteccionista, en beneficio del librecambismo. Esto permitió el lanzamiento de la Revolución industrial. Inglaterra se transformaría así en la nación más poderosa de la Tierra, y el Imperio colonial británico llegaría a cubrir la quinta parte de todas las tierras emergidas. Esta transición, que en Inglaterra fue gradual, se produjo en el resto de Occidente de manera brusca y violenta, en lo que se llaman las revoluciones liberales. Paralelamente, los esfuerzos de inventores como Thomas Newcomen y James Watt llevaron a la invención, a finales del siglo XVIII, de la máquina de vapor.
Poco a poco, todas las regiones y poblaciones del globo cayeron bajo el poder de uno u otro estado hasta que, mediante el tratado de Berlín de 1878, el Reino Unido, el Imperio Austrohúngaro, Francia, el Imperio alemán, el Reino de Italia, Rusia y el Imperio otomano se atribuyeron los últimos territorios desocupados, a excepción de la Antártida. Esta historia está marcada tanto por una sucesión gradual de migraciones, intercambios culturales, descubrimientos e inventos, como por desarrollos muy acelerados ligados a cambios de paradigma y a periodos revolucionarios.
Algunas "tribus", como por ejemplo los Casitas de Babilonia o los Manchuria de China, consiguieron conquistar a estados muy desarrollados y, posteriormente, se integraron dentro de sus estructuras. 
Los europeos consiguieron enclaves imperiales en Indonesia y las Molucas, merced a la ausencia de poderes políticos o militares fuertes en la región.
La historia universal suele ser dividida en períodos históricos. El más conocido, aunque también cuestionado por eurocéntrico,
La genética y el estudio de los fósiles dice que el "Homo sapiens" apareció en África hace unos 200 000 años,
Es también en el paleolítico cuando se desarrolla el lenguaje y se generaliza el entierro de los muertos.
Probablemente los entierros tuvieron como uno de sus objetivos ocultar la descomposición de los cuerpos, e indicar una comprensión más avanzada del concepto de la muerte.
En un determinado momento, los humanos comenzaron a hacer uso del fuego tanto para calentar como para cocinar sus alimentos.
En esta fase, los seres humanos dependieron de la carroña, la caza y la cosecha; eran nómadas, y no tenían la capacidad de producir su propio alimento. También se adornaban con diversos objetos y es en este periodo cuando aparecen las primeras manifestaciones artísticas.
Hace unos 50 000 años, los seres humanos comenzaron a establecerse por todo el planeta. Primero, en África, después llegaron a Asia Central, desde donde se dirigieron, por un lado, hacia Europa, y por el otro, hacia América cruzando el Estrecho de Bering.
La rápida colonización humana de América del Norte y de Oceanía tuvo lugar durante la glaciación, en una época en que las actuales zonas templadas eran extremadamente inhóspitas. Al final de la última glaciación, hace aproximadamente unos 12 000 años, el hombre ya habita casi la totalidad de las zonas libres de hielo del mundo.
Las últimas áreas colonizadas fueron las islas de la Polinesia, que fue ocupada a lo largo del primer milenio de nuestra era.
Las sociedades de cazadores-recolectores eran, en general, de pequeñas dimensiones, y ya desarrollaban un tipo de estratificación social; también establecieron contactos con otras sociedades recorriendo, en algunos casos, grandes distancias, como es el caso de los aborígenes australianos.
Con el tiempo, la mayor parte de estas sociedades o se transformaron en estados agrícolas más poderosos, o fueron exterminadas o absorbidas por otros grandes estados; algunos grupos continuaron sobreviviendo aislados del resto y, en la actualidad, todavía siguen existiendo en algunas regiones muy remotas.
El Oriente Medio fue una de las primeras regiones en desarrollar su agricultura, por lo tanto, se adelantaron al Mesolítico y comenzaron a hablar de Epipaleolítico.
El mesolítico ( ["meso-"], «medio», y ["líthos"], «piedra»; que quiere decir Edad Media de Piedra) inicia al final del Paleolítico, hace aproximadamente unos 10 000 años, y finaliza con el desarrollo de la agricultura, aunque esta fecha inicial varía según las determinadas peculiaridades de cada región. En algunas zonas llegó a durar unos cuantos milenios, pero en ciertos lugares donde la agricultura ya existía, como por ejemplo en el Oriente Medio, el mesolítico tuvo una duración corta y quedó mal definido, en las regiones poco afectadas por la glaciación a veces se prefiere hablar de Epipaleolítico.
Donde persistió más tiempo fue en sociedades de Europa del Norte, ya que tenían abundancia de alimentos debido a que vivían en zonas pantanosas aparecidas como consecuencia del cambio climático. Estas condiciones favorecieron la existencia de diferentes ritmos en el desarrollo, como se puede observar analizando los vestigios de las culturas Aziliense y Maglemosiense.
La persistencia del Mesolítico retrasó la llegada del Neolítico, que se produce alrededor del 7000 a. C.
Sin embargo, se han hallado pocos vestigios de este período y estos se limitan generalmente a residuos alimenticios, pero cabe destacar que en las regiones boscosas aparecen los primeros signos de deforestación. Esta práctica no se generalizó sino hasta el neolítico, que es cuando la agricultura comenzó a requerir de la utilización de grandes espacios de cultivo.
En muchas zonas, el Mesolítico se caracterizó por la existencia de herramientas de sílex, para objetos destinados a la pesca, aixes de piedra y artefactos de madera, como por ejemplo canoas y arcos que se han encontrado en algunos lugares. Estos objetos producto del progreso tecnológico se desarrollaron primero en África, asociados con la cultura aziliense, antes de extenderse hacia Europa a través de dos zonas: la península ibérica y el Levante mediterráneo.
La agricultura y la ganadería fueron las dos principales actividades del Antiguo Egipto, las cuales elevaron su supremacía, su riqueza y los empleos en la civilización conllevándolo a convertirse en uno de los imperios más poderosos de toda la historia.
El Neolítico —que quiere decir, la «nueva edad de piedra»— es donde se produce el primer periodo de desarrollo tecnológico y social.
Esta etapa se inició hace unos 12 000 años (en el 10 000 a. C.) y se caracterizó por la creación de los primeros poblados y por la aparición de la agricultura, la ganadería, y la metalurgia.
En este período es cuando comienza el cultivo de ciertos cereales como el arroz, el trigo, el maíz, y de tubérculos como la patata. De esta manera, el ser humano dejó de depender de la caza, la pesca y de la recolección de productos de las plantas silvestres, y se convirtió en autosuficiente; esto permitió que se pudiera adoptar un tipo de vida sedentaria, aunque algunas actividades como el pastoreo aún siguieron requiriendo de la práctica del nomadismo o del semi-nomadismo. La incorporación de este cambio de vida conllevó cambios en la alimentación y, de esta manera, se aprendió a fabricar pan y a elaborar bebidas alcohólicas.
El desarrollo de la agricultura tuvo numerosas consecuencias, algunas de ellas de gran trascendencia para la historia de la humanidad.
Una de las más importantes fue el incremento de las concentraciones humanas que se organizaron y llegaron a formar estados. Aun así, siguieron existiendo pueblos nómadas, como los aborígenes de Australia o los boiximanos del sur de África, que no utilizaron la agricultura, y si lo hicieron, fue en una época más reciente.
A mediados del X milenio a. C. se produjo un cambio crucial que es el desarrollo de la agricultura, cambio calificado como "revolución" por el historiador australiano Gordon Childe; tuvo lugar en la zona del Creciente Fértil, y hacia el 7000 a. C. se extendió a otros lugares, como al valle del Indo, a Egipto (6000 a. C.), y a China (5000 a. C.).
Por otro lado, en Mesoamérica también se encontraron restos arqueológicos que confirman que la agricultura ya se practicaba en este lugar en el 2700 a. C.
A partir del 5500 a. C. se generalizó el desarrollo del regadío organizado y de la utilización, por parte de los sumerios, de mano de obra especializada.
La investigación tradicional ha tendido a concentrarse en la región del llamado Creciente Fértil pero los estudios arqueológicos realizados en el continente americano, así como en el este y sudeste de Asia, muestran que ciertos sistemas agrícolas que utilizaban diferentes tipos de cultivos y que funcionaban con el apoyo de determinados animales, podrían haberse desarrollado de manera paralela prácticamente en la misma época.
Es, pues, el desarrollo de la agricultura el que crea las condiciones necesarias para hacer posible la emergencia de sociedades complejas, llamadas "civilizaciones", la formación de estados y la aparición de mercados. Y, de manera paralela, el desarrollo de la tecnología permitió al hombre ejercer un control de la naturaleza y desarrollar sistemas de transporte y redes de comunicación.
El uso de los metales, el bronce y el hierro, suplantaron el sílex y otros materiales pétreos que hasta ese momento eran la materia básica para la elaboración de herramientas agrícolas, armas y materiales de construcción; esto hizo posible el poder disponer de objetos más duraderos y eficientes.
Después del cobre, se descubrieron nuevas aleaciones del cobre con el estaño o el plomo, que juntos dieron lugar a un nuevo producto, el bronce; este nuevo material es menos maleable, pero más duro. Un gran salto tecnológico se dio con el uso de la forja, estos hornos de alta temperatura hicieron posible la manipulación del hierro para producir herramientas aún más resistentes. Esta secuencia tecnológica ha configurado la denominación de las diferentes etapas de la edad de los metales: la edad del cobre, la edad del bronce, la edad del hierro.
Todos estos metales ya eran conocidos por el hombre preneolítico, pero este no dominaba las técnicas para su elaboración y manipulación, técnicas que requerían de temperaturas muy altas. Los utensilios, armas y adornos de cobre o bronce eran el material básico en el 3000 a. C. Posteriormente, en el Mediterráneo oriental, en el Oriente Próximo y en China se implantó, de manera generalizada, el uso del hierro.
Es posible que los habitantes de América no conocieran el uso del hierro con anterioridad a la cultura chavín (900 a. C.), pero se sabe que los mochicas disponían de armaduras, de cuchillos y de vajillas de metal.
Los incas, que tenían poco recursos para conseguir metales, recurrían al relevo de sus arados, al menos durante la conquista de los Chimú.
La investigación arqueológica en Perú ha sido poco desarrollada pero es posible que el acero ya existiera en esa zona antes que en Europa.
A partir del III milenio a. C. surgieron grandes civilizaciones, creadoras de imperios territorial y orgánicamente más vastos cada vez. Los principales núcleos de civilización fueron los siguientes:
Sucesivos asentamientos en Mesopotamia, palabra que en griego significa «entre ríos» (μέσος, «entre» y ποταμός, «río»). 
La monarquía romana () fue la primera forma política de gobierno de la ciudad estado de Roma, desde el momento legendario de su fundación el 21 de abril del 753 a. C. hasta el final de la monarquía en el 509 a. C., cuando fue expulsado el último rey, Tarquinio el Soberbio, instaurándose la República romana.
En el Lacio (centro de Italia), la República romana (509 a. C. a 31 a. C.) inició una imparable expansión, imponiéndose a los etruscos primero, y a los cartagineses después (véase guerras púnicas), y a los reinos helenísticos al último, hasta conquistar todo el Mar Mediterráneo, al que llamaron "Mare Nostrum" ("Mar Nuestro").
El Imperio romano (en latín: "Imperium Rōmānum", "Senātus Populusque Rōmānus" o "Rēs pūblica populī rōmānī", entre otros nombres) fue el tercer periodo de civilización romana en la Antigüedad clásica, posterior a la República romana y caracterizada por una forma de gobierno autocrática. El nacimiento del Imperio viene precedido por la expansión de su capital, Roma, que extendió su control en torno al mar Mediterráneo. Bajo la etapa imperial los dominios de Roma siguieron aumentando hasta llegar a su máxima extensión durante el reinado de Trajano, momento en que abarcaba desde el océano Atlántico al oeste hasta las orillas del mar Caspio, el mar Rojo y el golfo Pérsico al este, y desde el desierto del Sahara al sur hasta las tierras boscosas a orillas de los ríos Rin y Danubio y la frontera con Caledonia al norte. Su superficie máxima estimada sería de unos 6,5 millones de km².
A partir del período microglaciar iniciado c. 400 d.C. fueron más numerosas las incursiones militares y los desplazamientos de población en las fronteras del imperio romano. Atendiendo a su condición etnolingüística, estos pueblos eran muy diferentes entre sí, pudiendo distinguirse cuatro grupos culturales:
A excepción de los pueblos túrquicos, los otros tres eran indoeuropeos, como los griegos y latinos. 
El Reino de Soissons (también llamado Dominio de Soissons o Reino de Siagrio) fue un enclave galo-romano centrado alrededor de la ciudad de Soissons que sobrevivió a la caída del Imperio romano de Occidente, siendo el último territorio del Imperio romano en caer, en el 486 d.C, diez años después de la deposición de Rómulo Augusto y seis después de la muerte de Julio Nepote.
El Reino de Soissons comenzó cuando el emperador Mayoriano (457-461) designó a Egidio como "magister militum" de la Galia romana. Cuando Mayoriano perdió su autoridad y su vida frente a Ricimero en 461, Egidio mantuvo su dominio de la mayor parte de la provincia de Galia Lugdunense, creando de facto un Estado remanente romano que llegó a ser conocido como el Reino de Soissons. En el caos de la Galia del momento, Egidio conservó su poder frente a los francos asentados al este y los visigodos del sur; sus relaciones con la Bretaña romana pueden haber sido amistosas. Egidio murió en el año 464 o 465. Su hijo Syagrius heredó el poder como "Dux" del enclave de "Suessionum" (Soissons). Fue derrotado por los francos en la batalla de Soissons en el año 486 d.C., Siagrio pidió refugio a Alarico II (reino visigodo de Tolosa). Este, en vez de recibirlo, lo hizo prisionero y lo envió a Clodoveo I, quien mandó decapitarlo en el 487. Su régimen representó el último ejemplo registrado de una autoridad nativa galo-romana en la Galia.
Entre los años 355 y 358, el emperador Juliano intentó dominar las vías fluviales del Rin bajo el control de los francos, y una vez más volvió a pacificarlos. Roma les concedió una parte considerable de la Gallia Belgica, momento a partir del cual pasaron a ser "foederati" del Imperio romano. De este modo, los francos se convirtieron en el primer pueblo germánico que se asentó de manera permanente dentro de territorio romano. 
En el año 481, Clodoveo, hijo del rey Childerico I y de la princesa Basina de Turingia, accedió al trono del reino franco salio, situado en la región de Tournai en la actual Bélgica. El título de rey no era nuevo, pues este era dado a los jefes de guerra de las naciones bárbaras al servicio de Roma. Fue Clodoveo I (481-511), quien por sus campañas militares agrandó verdaderamente el reino de los francos ("Regnum Francorum") al este en Alemania y al sur-oeste en Aquitania, dominada hasta entonces por los visigodos. 
Muchos años después, el mayordomo de palacio de todos los reinos merovingios, Pipino el Breve (hijo del mayordomo Carlos Martel y descendiente de Pipino el Viejo), logró destronar a su rey merovingio Childerico III en 751, y fue reconocido rey de los francos y posteriormente ungido como rey por el Obispo Romano Esteban II en 754. Pipino el Breve repartió el reino a su muerte en 768, entre sus hijos Carlos y Carlomán. De todas formas, Carlomán se retiró a un monasterio y murió poco tiempo después, dejando a su hermano como único rey. Éste pasaría más tarde a ser conocido como Carlomagno, en francés "Charlemagne" y en alemán "Karl der Große".
El día de Navidad de 800, el Obispo Romano León III coronó a Carlomagno como «Emperador que gobierna el Imperio romano», en Roma. Carlomagno tuvo varios hijos, pero sólo uno le sobrevivió. Fue Luis el Piadoso, quien sucedió a su padre al frente del imperio unificado. Luis murió en el año 840 d.C., y sus tres hijos supervivientes decidieron repartirse el territorio en el Tratado de Verdún, en 843.
Mediante el Tratado de Verdún se repartía el reino de Carlomagno entre sus tres nietos. La parte oriental, llamada Francia Oriental, recayó en Luis el Germánico, cuyos descendientes reinarían hasta la muerte de Luis IV el Niño, y que sería su último rey carolingio. Tras la muerte de Luis IV en 911, los líderes de Alemania, Baviera, Francia y Sajonia todavía eligieron como sucesor a un noble de estirpe franca, Conrado I. Pero una vez muerto, el "Reichstag" reunido en 919 en la ciudad de Fritzlar designó al conde de Sajonia, Enrique I el Pajarero (919-936). Con la elección de un sajón, se rompían los últimos lazos con el reino de los francos occidentales. Enrique nombró a su hijo Otón I el Grande como sucesor, quien fue elegido rey en Aquisgrán en 936. 
Conocido como el Primer Reich. El Imperio se formó en 962 bajo la dinastía sajona con la coronación de Otón I el Grande como emperador. El Sacro Imperio se convirtió en la entidad predominante en la Europa central durante casi un milenio hasta su disolución en 1806.
La Confederación del Rin (en alemán: "Rheinbund") fue el nombre que recibió la confederación de Estados clientes del Primer Imperio Francés creada por el emperador Napoleón Bonaparte en el marco de las denominadas Guerras Napoleónicas. La confederación fue creada inicialmente por 16 estados alemanes después de que Austria y Rusia fueran derrotadas en la Batalla de Austerlitz. El posterior Tratado de Presburgo supuso la creación de la Confederación del Rin. La confederación existió entre 1806 y 1813. La Confederación se disolvió después de la derrota de Napoleón en la batalla de Leipzig en 1813.
El Congreso de Viena fue un encuentro internacional celebrado en la capital austriaca, convocado con el objetivo de restablecer las fronteras de Europa tras la derrota de Napoleón Bonaparte y reorganizar las ideologías políticas del Antiguo Régimen. Así pues, su intención era retornar Europa a la situación anterior a la Revolución francesa (1789) y además para asegurar un equilibrio de poder.
La Confederación Germánica (en alemán: "Deutscher Bund", «Confederación Alemana») fue una unión establecida en 1815 por el Congreso de Viena que agrupó a 39 Estados alemanes en una confederación de Estados soberanos bajo la presidencia de la Casa de Austria. La Confederación Germánica terminó como resultado de la guerra austro-prusiana de 1866 disputada entre las distintas entidades que conformaban esta Confederación: el Imperio austriaco y sus aliados por un lado, y el Reino de Prusia y sus aliados por otro lado.
La Confederación Alemana del Norte (en alemán: "Norddeutscher Bund") tuvo su inicio en 1867, tras la disolución de la Confederación Germánica. Formada por 22 Estados del norte de Alemania, fue un agrupamiento transitorio, que duró solo hasta la proclamación del Imperio alemán en 1871. El 10 de diciembre de 1870, el Reichstag de la Confederación Alemana del Norte renombró la Confederación como Imperio alemán y dio el título de emperador alemán al rey de Prusia como presidente de la Confederación. Durante el Sitio de París, el 18 de enero de 1871, el rey Guillermo I de Prusia fue proclamado emperador alemán en la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles.
El Imperio alemán (en alemán: "Deutsches Reich", llamado por algunos historiadores alemanes "Kaiserlich Deutsches Reich" o simplemente "Kaiserreich"), fue la forma de Estado que existió en Alemania desde su unificación y la proclamación de Guillermo I como emperador, el 18 de enero de 1871, hasta 1918, cuando se convirtió en una república después de la derrota en la Primera Guerra Mundial y la abdicación de Guillermo II (9 de noviembre de 1918).
El nombre de "República de Weimar" es un término aplicado por la historiografía posterior, puesto que el país conservó su nombre de Deutsches Reich (‘Imperio Alemán’). La denominación se debe a la ciudad de Weimar, donde se reunió la Asamblea Nacional constituyente y aprobó la nueva constitución, el 31 de julio y entró en vigor el 11 de agosto de 1919. Este período se caracterizó por golpes de Estado militares y derechistas, intentos revolucionarios por parte de la izquierda y fuertes crisis económicas. Toda esta combinación provocó el ascenso de Adolf Hitler y el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán. El 5 de marzo de 1933, los nazis obtuvieron la mayoría en las elecciones al parlamento, con lo que pudieron aprobar el 23 de marzo la Ley habilitante que, junto al Decreto del incendio del Reichstag del 28 de febrero se permitió la aprobación de leyes sin la participación del Parlamento, se considera que significó el final de la República de Weimar.
La Alemania nazi o nacionalsocialista se refiere al momento en el que el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán gobernó el país. Después de que Hitler fuera nombrado canciller por el presidente Paul von Hindenburg, el 30 de enero de 1933, el Partido Nazi comenzó a eliminar toda la oposición política y a consolidar su poder. En medio de la Gran Depresión, los nazis restauraron la estabilidad económica y acabaron con el desempleo de masas utilizando los elevados gastos militares y una economía mixta. El retorno a la estabilidad económica impulsó la popularidad del régimen. 
Austria y Checoslovaquia fueron anexionadas en 1938 y 1939. En septiembre de 1939 acabó invadiendo Polonia, lo que marcó el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en Europa. En alianza con Italia y las Potencias del Eje, Alemania conquistó la mayor parte de Europa en 1940. Después de la invasión alemana de la Unión Soviética en 1941, la marea se volvió contra el Tercer Reich, sufriendo graves derrotas militares a partir de 1942. Alemania fue invadida en 1945 por los soviéticos desde el este y por los aliados occidentales desde el oeste. La negativa de Hitler a admitir la derrota llevó a la destrucción masiva de la infraestructura alemana y la pérdida innecesaria de vidas en los últimos meses de la guerra. Los aliados llevaron a los líderes nazis supervivientes a juicio por crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y guerra de agresión en los Juicios de Núremberg.
Está compuesta por veintiocho Estados europeos y fue establecida con la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea (TUE), el 1 de noviembre de 1993. Con ese acto, la supraestructura «Unión Europea» aunaba y se fundaba sobre las tres Comunidades Europeas preexistentes —la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom) y la Comunidad Económica Europea (CEE/CE)— y les añadía la política exterior común y la cooperación judicial y policial, formando un sistema complejo conocido como «los tres pilares». Sin embargo, con la entrada en vigor, el 1 de diciembre de 2009, del Tratado de Lisboa, la Unión Europea sucedió, por completo aunque con ciertas particularidades, a las Comunidades Europeas y asumió con ello su personalidad jurídica única como sujeto de Derecho internacional.
Las principales antiguas culturas africanas:
A comienzos del siglo XIX, África era un continente casi inexplorado, gobernada por reyes tribales como Shaka Zulu. Pero en el transcurso del siglo, varios misioneros y exploradores la cartografiaron casi por completo.
En 1900 sólo eran independientes Liberia, Abisinia, Libia, y los últimos reductos de los bóeres estaban en proceso de anexión por Inglaterra (ver guerras de los Bóeres).
De manera completamente independiente al desarrollo histórico en Afro-Eurasia, surgieron y se desarrollaron en América una serie de civilizaciones, agrupadas en grandes troncos: las civilizaciones mesoamericanas, las civilizaciones andinas sudamericanas (Caral-Supe). las civilizaciones en América del Norte (como la cultura Anasazi, la confederación iroquesa o la cultura inuit), las islas caribeñas (caribes), las civilizaciones en las llanuras del este sudamericano (como los asentamientos de terra preta en la Amazonia y los tupí-guaraní en el sur del continente. 
En 1547, en "Los anales sur-americanos", Francisco Pizarro ―el conquistador del Perú― declaró: «Escuché que los altos señores de este imperio [Perú] se reúnen cada cuatro años en el País de las Bolas, donde al parecer reciben consejos de grandes sabios».
Los europeos se instalaron, sin excepciones, como los amos absolutos. En cuanto a los nativos, la inmensa mayoría de ellos pereció, víctimas de la guerra, la explotación económica, y las epidemias. En numerosas regiones, sin embargo, sobrevivieron muchas etnias indígenas de sangre casi pura; al mismo tiempo, especialmente en las ciudades hispanoamericanas, se formó un estamento social mestizo entre los indígenas y los europeos de sangre pura. En los inicios del Imperio español hubo una dura discusión filosófica y legal sobre el estatuto que debían tener los indios, y el trato que debía dárseles, lo que se llamó las Polémicas de Indias; finalmente se aceptó que por el bien de los indígenas (según el concepto cristiano europeo), debía protegérseles y evangelizárseles, lo que se buscó llevar a cabo mediante el sistema de la encomienda. Los resultados de esta operación política son discutidos hasta el día de hoy en la historiografía sobre el tema. Además, se sumó un vasto contingente de población negra, traída como esclavos desde África. Esta red de trata de negros que los europeos montaron en el Atlántico, esta operación de tráfico de esclavos se extinguió alrededor el siglo XIX.
Hubo también intentos aislados de potencias europeas por construir imperios coloniales a costa de las repúblicas latinoamericanas, entre ellas la invasión de Francia contra México (1864-1867, bajo el gobierno de Benito Juárez), o el Combate del Callao entre España contra Chile y Perú en 1865-1866. A finales del siglo XIX, siguiendo la Doctrina Monroe, Estados Unidos comenzó a crear una esfera de influencia en la región. A esto, el Presidente Theodore Roosevelt lo llamó el "Gran Garrote". El ejemplo más visible fue la Separación de Panamá de Colombia y la cesión a Estados Unidos de una zona para construir un canal transoceánico en la región.
La industrialización puso en manos de las potencias coloniales europeas todo un nuevo repertorio de tecnologías para la guerra, como por ejemplo el rifle de retrocarga, el acorazado o la ametralladora, lo que les dio la supremacía sobre los ejércitos de viejo cuño de las potencias no occidentales. Así, estas debieron elegir entre occidentalizarse o perecer. Rusia lo hizo de manera pionera, en la época de Pedro I el Grande. El Imperio otomano se negó renuentemente, hasta el siglo XIX. China lo hizo sólo después del desastre que significó la Guerra del Opio (1848). La India fue controlada militarmente por Inglaterra desde la conquista de Delhi en 1804, y mantuvieron su dominio a pesar de una gran rebelión nativa en 1857. En cuanto a Japón, tras obligársele a abrirse al comercio exterior en 1853, empezó su occidentalización forzada en la Era Meiji (1868).
La industrialización permitió explotar los recursos planetarios a una escala nunca antes vista. Hacia 1835, los seres humanos alcanzaron por primera vez los mil millones de habitantes en su historia, pero esa cifra se ha multiplicado varias veces desde entonces. Comenzó también la degradación de los ecosistemas a escala terrestre, por la contaminación y la pérdida de especies, y la consiguiente disminución de la biodiversidad. Además, las emisiones de dióxido de carbono desde mediados del siglo XIX, como producto de la quema masiva de combustibles fósiles (carbón, petróleo), ha generado el efecto invernadero. La industrialización y la producción en serie permitieron abaratar los costos de producción. Por primera vez, bienes antaño considerados de lujo estaban ahora al alcance de grandes personas. En el paso de los siglos XIX a XX, el surgimiento de leyes laborales protegió a los trabajadores y permitió el surgimiento de una clase media, y de una sociedad próspera basada en el consumo a gran escala. Esto no fue sin duras luchas, en las cuales las organizaciones de trabajadores (sindicatos) fueron muchas veces prohibidas y perseguidas. En 1935 se dio el paso decisivo en Francia, al crearse por ley el descanso dominical. Por otra parte, el progreso de la Medicina con investigadores como Louis Pasteur y otros, permitió alargar notablemente la esperanza de vida de las personas.
Pero esta prosperidad fue sólo para Europa y Estados Unidos, y parcialmente Latinoamérica, fundamentalmente países como Argentina y Chile.
El agotamiento de los territorios mundiales para ser colonizados, llevó a las potencias europeas a chocar unas con otras. En 1914, un incidente menor (el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria) desató la Primera Guerra Mundial. A pesar de sus dantescas consecuencias, la paz no fue satisfactoria, y hubo una nueva conflagración. El resultado de esos años (1914-1945) fue la ruina de los imperios coloniales,y desde ese entonces han sucedidos varios hechos como la revolución rusa de 1917, la Guerra Civil Española. 
Durante este período, se produjo la Gran Depresión. 
En 1923 cae el Imperio otomano y surge la República de Turquía
La Segunda Guerra Mundial en la cual se enfrentaron las potencias Aliadas (Gran Bretaña, Unión Soviética, Estados Unidos, Francia Libre, Polonia, China y muchos más) contra el Eje (Alemania Nazi, Italia, Japón.
Muchos países de Europa del Este, se unieron a la Unión Soviética y formaron el pacto de Varsovia, durante la guerra fría) y la división del mundo en dos esferas de influencia: Estados Unidos y la Unión Soviética. A partir del final de la Segunda Guerra Mundial en 1946, emergió un orden bipolar encabezado por Estados Unidos (EE. UU.) y la Unión Soviética (URSS). Ambos buscaban el dominio mundial, pero el temor al arsenal nuclear enemigo los llevó a evitar la confrontación abierta. Por eso, a este período se le llama la guerra fría. La intensidad de las hostilidades entre Estados Unidos y la Unión Soviética fue escalando hasta que casi llegó a la confrontación atómica total, durante la crisis de los misiles de 1962. A consecuencia de esto, ambas potencias se abocaron a relaciones más cordiales, surgiendo así la Distensión. En la década de 1980, Estados Unidos se embarcó en una nueva carrera armamentista. En respuesta, la Unión Soviética buscó reformarse y abrirse en un proceso llamado Perestroika, el cual se salió de control, y llevó al desmantelamiento final de la Unión Soviética y del bloque comunista (1989-1991).
Se intentó crear un nuevo orden mundial tendiente a evitar repetir los horrores de las guerras mundiales, y para eso se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945, que en 1948 formuló la Declaración universal de los derechos humanos. Pero la ONU fue relativamente insolvente para contener a los "dos grandes". Estos, por su parte, apoyaron activamente la descolonización, desmantelando los imperios coloniales de Francia, Inglaterra y otros países europeos, como una manera de intervenir directamente en las nuevas repúblicas. El resultado fue una serie de cruentos golpes de estado y sangrientas guerras étnicas, religiosas o civiles, que azotaron a África y Asia durante toda la segunda mitad del siglo XX. Así, al eje "Este-Oeste" (URSS-EEUU) se sumó un eje "Norte Sur" (países ricos y países pobres). A los países más pobres y atrasados se los llamó el Tercer Mundo, por no tener mayor cabida en ninguno de los otros dos mundos, el del capitalismo estadounidense o el del comunismo soviético.
En este período ingresa también China al club de los poderosos, después de haber sido una potencia atrasada y feudal, en particular desde las reformas de Mao Tsé Tung en adelante (1949). A la vez, Europa deja sus tradicionales guerras intestinas y crean la Comunidad Económica Europea, que andando el tiempo, después del Tratado de Maastrich, se convierte en la Unión Europea (1989).
El desarrollo de la cohetería en la primera mitad del siglo XX, permitió por primera vez al ser humano enviar más allá de la atmósfera, naves y satélites robóticos primeros, y sondas tripuladas después, empezando así la astronáutica. 
De este modo, en 1957 la Unión Soviética pone en órbita el Sputnik, el primer satélite artificial. Luego, en 1961, le sigue Yuri Gagarin, el primer cosmonauta. La primera mujer será Valentina Tereshkova, en 1963, y el primer caminante espacial será Alexei Leonov en 1965. En 1969, el Apolo XI corona con éxito el primer vuelo tripulado a la Luna. En 1977 empieza la misión Voyager, destinada a explorar el exterior del sistema solar. En 1983, por primera vez un artefacto humano, la sonda Pioneer 10, llega hasta la heliopausa, el confín más remoto del sistema solar, y abandona definitivamente este. En 1990, entra en órbita el Telescopio Espacial Hubble, el primer telescopio ubicado más allá de la atmósfera, y pionero de varios otros satélites que captan ondas electromagnéticas del espacio para su estudio.
La exploración del espacio se desenvolvió en el marco de la llamada carrera espacial entre la Unión Soviética y los Estados Unidos; después del derrumbe de la primera, la exploración se ha vuelto una empresa más bien de colaboración internacional entre varias potencias, como lo prueba que la antigua y soviética Estación Espacial MIR haya sido reemplazada por la Estación Espacial Internacional.
Los progresos en materia electrónica llevan al desarrollo de la computadora. En 1943 entra en operaciones el ENIAC, la primera computadora. Sin embargo, no es sino hasta la invención del transistor, que estas se convierten en herramientas verdaderamente potentes. 
En la primera mitad del siglo XX se masifica el uso del radio y en la segunda mitad del mismo siglo se masifica el uso de la televisión.
En este período, los tratados cobran mayor vigor. Así en 1990 se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en 1991 se funda la Mercosur, en 1993 nace la Unión Europea, en 1995 se establece la Organización Mundial del Comercio en 1996 se conforma la Comunidad Andina, en 2001 nace la Unión Africana, en 2014 surge Unión Euroasiática.
Por otra parte, Samuel P. Huntington en su libro Choque de civilizaciones planteó la tesis de que el mundo no se está globalizando por completo sino que se están formando grandes civilizaciones y muy distintas entre sí. Las civilizaciones descritas se pueden agrupar en:
El mundo se ha interconectado, se masificó el uso de Internet que posibilita el intercambio de información a largas distancias y en breve tiempo. Se desarrolló el Proyecto Genoma. Es también una sociedad de masas, que consume aceleradamente recursos y con ello pone en riesgo al propio planeta. Las grandes pandemias resurgen a causa del sida.
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